Cantinflas: la parodia
del lenguaje picaresco en el cine
El carácter picaresco se expande hasta la contemporaneidad,
formando una tradición que reivindica espacio, hasta hoy, no sólo en
Brasil o en México, sino en todo el mundo. Tema y personajes son
apasionantes y rompen fronteras, como se puede leer en una ponencia de
Ernesto Giménez Caballero, respecto de Mario Moreno, Cantinflas: Si la picaresca tiene algo de esencial
es que su protagonista, el pícaro, vague por el mundo, su vagabundeo o
vagamundeo (1979, p. 935).
Suely Reis Pinheiro
Giménez Caballero afirma que Cantinflas empieza sin decir nada,
pero acaba diciendo mucho. Recuérdese que Cantinflas ayuda a poblar los
sueños de una infancia que nace con el cine, así como Charlot que
vagamundea en las pantallas de esa generación con cosmopolitismo y
misterio.
El neopícaro Charlot, en sus rasgos quijotescos, junto al gestual
paródico del pícaro y del Quijote, resulta filtro paradigmático del cine americano, rescatado
en personajes de varias nacionalidades, tales como: Zorro, Bat Masterson,
Oscarito (cómico brasileño que actuó en muchas películas) o
Cantinflas.
Cantinflas o Charlot permiten intuir, en su recorrido, las huellas
que recibieron de la tradición picaresca española, persistente hasta
nuestros días, gracias, sobre todo, a los gestos que, paródicamente, se
les incorporan.
Para Linda Hutcheon, en Uma Teoria da Paródia, la parodia
moderna no es parasitaria, tampoco enemiga de la creatividad y de la
originalidad. La parodia es una forma de imitación que se caracteriza por
una inversión irónica, no siempre a costa del texto parodiado. En el siglo
XX, la parodia no se limita al carácter de desconstrucción y se
constituye, hoy día, en una de las mejores maneras de construcción formal
y temática de los textos. La parodia, por supuesto, se aleja, en ese
sentido, del rol de desnudar y desconstruir, una vez que adquiere una
finalidad cada vez más didáctica, con su mirada proyectada sobre la
enseñanza del arte y de la crítica. De ahí, se enuncia una doble
perspectiva para la parodia que se explicita, simultáneamente, como
estructural y pragmática.
Es necesario, ante todo, que se comprenda a Cantinflas como un
hombre que está al margen, recorriendo el mundo al revés de la parodia
picaresca.
Con relación a la estructura de la parodia, llevada a cabo por
Cantinflas en las películas en que actúa, se puede observar su
configuración en dos niveles. Primeramente el que se construye en la
lectura dialógica con el pícaro tradicional, cuando las películas se
organizan, constructiva y parodicamente, a partir de la picaresca
tradicional.
Resulta, entonces, que la aproximación de Cantinflas al pícaro
tradicional es posible, cuando se observa en las películas, la existencia
de la parodia gestual, la aventura, la sátira social y, principalmente, el
juego de trampas.
En sus películas, Cantinflas encuadra, perfectamente, los rasgos
picarescos apuntados por María Casas de Faunce, pues
La filosofía picaresca se rie de la
sociedad, de sus prejuicios y, en ocasiones, de lo que considera sus mitos
(amor, honor, patriotismo, trabajo, virtud...). Con amable sonrisa o
punzante sarcasmo penetra en la sustancia de la realidad para liberarla
reflexivamente de lo superfluo y presentarla al desnudo, como una serie de
valores puros y universales desprovistos de artificio (1977,
p.10).
Se puede
observar aún que, en todas las películas, el personaje Cantinflas presenta
el carácter señalado por Gilda de Mello e Souza, al estudiar a Macunaíma,
personaje de la literatura brasileña, del libro homónimo de Mario de
Andrade, que se adapta perfectamente a la noción de pícaro: É um vencido vencedor, que faz da
fraqueza a sua força, do medo a sua arma, da astúcia o seu escudo; que
vivendo num mundo hostil, perseguido, escorraçado, às voltas com a
adversidade, acaba sempre driblando o infortúnio (1979 p.89).
Interesante sería observar el paralelo que hace la autora brasileña
entre Macunaíma y Cantinflas:
Neste sentido, seria mais acertado
increvê-lo na longa linhagem dos perseguidos vitoriosos da ficção de todos
os tempos -literária ou cinematográfica- que abrange desde as personagens
do romance picaresco até as figuras cômicas do cinema. Parente próximo de
Carlitos e mesmo de Buster Keaton, no filme mudo, é no entanto a
Cantinflas -herói admirável do Terceiro
Mundo que ele mais se assemelha. Pois a
alta e nobre empresa da Busca do Graal, a que Mario de Andrade o
destinou como que a
contragosto, representa uma desarmonia tão profunda com a sua maneira
de ser quanto a aventura insólita
de Cantinflas travestido de d’Artagnan na corte de Luís XIII (1979 p.
89).
El segundo
nivel de la estructura de la parodia, el de la desconstrucción, se efectúa
en el discurso del personaje que es la linea de fuerza de su construcción;
es en la urdimbre de la parodia satírica de las películas que el lenguaje
hiperbólico y falaz se acentúa. Cantinflas, de manera astuta e inventiva
se vale de la exageración del lenguaje para desconstruir el discurso
elaborado del poder. Este tramposo del lenguaje utiliza, picarescamente,
varios artificios para mostrar lo hueco del lenguaje. Lo hiperbólico, lo
hinchado, lo incoherente y lo irracional del lenguaje de Cantinflas
enfatizan el menosprecio a la lógica cartesiana europea del discurso
racional, sistemático y coherente. Su discurso se organiza a través del
palabreo, encubriendo el sentido, en vez de develarlo.
En su afán barroco y exacerbado, como lo es la propia América,
muchas veces le falta tiempo para la respiración. Y el tiempo reproducido
en la pantalla no le parece suficiente, a ese pícaro del siglo XX, para
decir todas las verdades zigzagueadas en el rodeo de palabras o en la
abundancia de explicaciones. Sus circunloquios ganan, de este modo,
dimensión mayor en escenas en las cuales la gramática es atropellada por
errores lingüísticos de un analfabeto adulto que desea, a todo costa,
aprender a leer. Me refiero, por supuesto, a la película El Analfabeto.
Alusiones, clichés y refranes, arraigo de la cultura popular,
enunciados por el personaje, a la vez que ensanchan el espacio de esa
cultura, sirven para demostrar que el pueblo, metonímicamente representado
por un barredor, es productor de enseñanza. Así se ve en El
Barrendero.
La película El Portero es una síntesis de
toda la elocuencia del personaje. Cantinflas, cuando escribe cartas para
todos los que necesitan de su inspiración de escritor y poeta, viola el
lenguaje, enfatizando su aspecto confusional con el empleo de frases
nominales en las que no sólo
el sustantivo se embellece y se adorna con adjetivos, como también
toda la estructura frasal se enriquece con las expresiones adverbiales
entrecortadas por aposiciones y locuciones en las alargadas digresiones
del personaje.
Esa confusión banal asegura que la orgía circule por el cuerpo
social como principio y garantía de la socialidad. Cantiflas surge como un
antihéroe que se afirma dentro de un orden confusional, liberándose de las
amarras de los modelos clásicos del lenguaje, rompiendo el habitual
racionalismo de los siglos anteriores.
La linea paródica que origina la pluralidad del personaje
Cantinflas permite que el “orgiasmo”, subyacente a todo grupo humano, como
señala Michel Maffesoli emA Sombra de
Dionísio, circule por todas las películas.
Como Dioniso, dios de múltiples caras, el “orgiasmo” resulta
esencialmente plural: fecunda una gama de sentimientos y de pasiones y
permite a la comunidad estructurarse o regenerarse, mostrando que hay una
lógica pasional que da vida al cuerpo social.
Tras estas consideraciones se explicita el gestual orgiástico del
personaje Cantinflas, en diálogo con el tramposo pícaro Charlot.
La seducción del personaje no se encierra en el lenguaje verbal,
ora suspensivo, ora asustadizo, ora emborrachado, pero siempre suave y
musical, según afirma Ernesto Giménez Caballero:
Lenguaje asustado o de borracho
embriaga pánicamente a las masas. Elevándose así la embriaguez a cierto
rito mágico, tradicional y respetable quizá en recuerdo inconsciente de
que, al máximo dios mejicano Quetzacoatl le emborrachó con el pulque
Tezcatlipocan. Lo que originó la destrucción de Tula. Y en las películas
cantinfleñas, los mayores estropicios. Pícaro trascendental (1976 p.946).
Este lenguaje es reforzado por la gestualidad y se hace
comunicativo, nutriéndose de la gestualidad atributiva, modal, mimética y
lúdica, de acuerdo con la tipología establecida por Greimas, en sus
estudios sobre semiótica del mundo natural.
Roland Barthes, en Sistema da Moda, propone
una valoración de los signos objetuales. Así, en lo que concierne a la
indumentaria de Cantinflas, se tiene lo que el semiólogo francés considera
una “poética del vestuario.” Cantinflas, como hombre al margen, presenta
un vestuario que lo ubica fuera del tiempo y del espacio, según la
institución de la costumbre. Su traje se inserta en la parodia gestual,
pues compone una figura excéntrica, más allá de cualquier forma
actualizada, individualizada, usada. Su indumentaria, en inversión
irónica, se constituye de prendas viejas y estropeadas, de ropas
anacrónicas, que denotan la falencia del individuo. El orgiasmo
confusional del antihéroe se deja ver en la mezcla de varias “modas”:
algunas veces lleva un jardinero de color chillón, al que acompaña un
casco de guerra, o una chistera o un sombrero de paja, como se puede ver
en la película El Barrendero;
otras veces lleva pantalones cortos, chaleco apretado, como se
presenta en Entrega Inmediata; y en el
emblemático El Analfabeto lleva una camiseta
pegada al cuerpo, bufandilla en el cuello, señal de dignidad y de vanidad.
Lleva también el signo semiótico más conocido del personaje, el pantalón
abrochado con una cinta que insiste en quedarse bajo el ombligo, a la cual
el caminar bamboleante abulta enormemente, con fuerte conotación de
sensualidad. No se puede olvidar su bigotito mongol y la mirada traviesa y
maliciosa.
El análisis paródico que se lleva a cabo, en esta ponencia,
adquiere ahora una finalidad más didáctica, con su mirada proyectada sobre
la enseñanza decodificada a partir de la acción de Cantinflas. De esta
forma, se señala una preocupación mayor con la función pragmática de la
parodia, ya que ella se anuda al esquema de la comunicación. Se trata,
pues de una función que atañe a la complicidad entre el codificador y el
decodificador.
El vocablo cantinflear está diccionarizado: cantinflear es hablar y
actuar de forma disparatada e incongruente, sin decir nada. Pero la
función pragmática ofrece otra visión al público receptor a los demás personajes del
espacio cinematográfico. En las películas de Cantinflas, como en las de
Charlot, la parodia y la sátira sufren un proceso de interacción, ya que,
por fuerza de la parodia, se explicita la sátira en su papel correctivo
social. Por consiguiente, se establece una parodia satírica entre Chaplin,
antecesor, y Cantinflas, sucesor, a través de la cual se plantean los
problemas repecto de las prácticas institucionales y la situación del
hombre en la sociedad actual. En las entrelineas de las tonterías y en el
ejercicio de la función pragmática de la parodia, el decodificador observa
la crítica que se acentúa en cada película. Así, denuncia la opresión impuesta por
los ricos sobre los pobres, exigiendo una relación más justa entre patrones y
empleados. Busca, entonces, un camino que posibilite al pueblo que se le
dé voz y vez. Éste es el rasgo fundamental de la película El Analfabeto.
En El Barrendero se ve
la pulsión por los ideales de solidaridad. Cantinflas llega incluso a
desempeñar un rol social de padre, de amigo, de obrero con mucho buen
humor, riqueza y sutileza de sentimiento. Aquí se proclama la existencia
de los sueños y del amor a la vida.
El Portero presenta un
personaje encaminado hacia la justicia, lleno de candor, de inteligencia,
de astucia y de bondad. Escribe cartas, aconseja. Es sensible al mundo que
lo rodea y cree en la filantropía. Su amory su fe caminan juntos con su
generosidad.
Entrega Inmediata,
película llena de mucha confusión y bufonadas, exalta el sentido del amor
a la patria, cuando un simple cartero resulta héroe y ejemplo.
Así, de manera peculiar, las películas de Cantinflas se ponen como
medio conformador del lenguaje, al presentar varios registros del
discurso, desde el correctamente elaborado, hasta el inculto y popular. Su
comportamiento orgiástico y confusional refuncionaliza la parodia al
revitalizar el lenguaje con la exageración y la caricatura de su
gestualidad.
Además, con la seducción que el personaje Cantinflas ejerce sobre
los espectadores, hasta nuestros días, se queda muy fácil leer, aunque sea
bajo la desconstrucción del lenguaje culto y erudito, muchos señales
apuntados hacia los problemas político-sociales. Se percibe, entonces, que
tras el personaje neopícaro subyace un ideal que lo hace portador de un
proyecto de igualdad, ya que el sentido de la dignidad humana se torna una
marca bien explícita en sus películas.
Cantinflas es un neopícaro porque contrapónese al sistema
político-social vigente, abandonando la simple y egocéntrica aventura del
pícaro y apuntando hacia un mundo distinto en el que se hace posible la
realización de sueños.
Cantinflas asegura, pues, en la trama de la parodia-satírica de las
películas, una mayor comunicación con el decodificador/espectador, a
través de la función pragmática de la parodia. Frente al gestual paródico
de Cantinflas, el espectador piensa una nueva sociedad, sin opresión,
alimentada por el amor y la amistad.
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FILMOGRAFÍA
El Analfabeto
El Barrendero
El Portero
Entrega Inmediata
*Publicado originalmente en la revista Hispanista,
Volumen II, No 7, octubre - noviembre - diciembre de 2001.