Albérico Lecchini
31 de julio de 2002
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Dinamarca en la presidencia de la UE

Amores peligrosos
y matrimonios con fronteras

 
Alberico Lecchini

Si viajáramos diez años atrás en el tiempo, y alguien en la bulliciosa peatonal de 

Copenague nos hubiera dicho que en Dinamarca en el año 2002 un danés/danesa no podría casarse hasta cumplir los 24 años de edad con un extranjero/a, nos hubiéramos desternillado de risa. Sin embargo esa carcajada de incredulidad se nos ha congelado verdaderamente en la cara, cuando a partir del 1 de julio esa ley que parecía una afrenta a la Humanidad, es impuesta por la ultraderecha que hoy, en un gobierno de coalición, decide los destinos del país escandinavo.

Tal vez sea un mito, pero de los cuatro países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Noruega y

Suecia) el primero gozaba hasta no hace mucho de una simpatía general por ser los “latinos” nórdicos al otro lado del estrecho de Öresund.

El tiempo no obstante, se ha encargado de ir horadando la base de ese mito, y la realidad descarnada es que la mayoría de los daneses votaron por un gobierno de derechas (el "liberal" Venstre en coalición con ultraderechista Danske Folkeparti) que hoy preside por seis meses la UE, tiene en sus manos crear las pautas que regirán la política común de refugiados de Europa, e impide que dos enamorados puedan casarse cuando uno de ellos es extranjero, si ambos no han cumplido los 24 años de edad. Pero no sólo eso: los vínculos con Dinamarca deberán ser más relevantes para ambos, sobre todo para el "extranjero" en la pareja. Los que desean contraer matrimonio deberán probar que sus ingresos mínimos son de 30 000 dólares anuales, así como poseer la propiedad o contrato de alquiler de una vivienda. 
Una habitación en casa de un amigo o familiar no es suficiente.

La situación es tan insólita que en Suecia se habla ahora de matrimonios de asilo para los daneses que no quieran esperar a cumplir los 24 años para casarse. Según datos otorgados por la asociación "Matrimonios sin Frontereas" de Dinamarca, las primeras 20 parejas afectadas por la ley, han firmado en el sur de Suecia los contratos de compra/alquiler de vivienda.
La misma asociación danesa calcula que anualmente podrían registrase en la otra orilla del Öresund entre 200 y 300 parejas anuales por causa de la ley.

El tratado de la UE que regula entre otras cosas la libre circulación de la fuerza de trabajo, establece que un ciudadano (en este caso danés) tiene derecho a una radicación de 5 años para su pareja extranjera en cualquier país de la Unión, siendo suficiente que presente como documentos el certificado de matrimonio y de trabajo.

Lo obvio es que el gobierno danés ha buscado -y logrado- frenar la inmigración con estas medidas (*). Las cifras oficiales recientes hablan nítidamente que ese objetivo se está 
alcanzando, incluso más rápido que lo esperado: la afluencia de solicitantes de asilo se 
redujo en un 50 por ciento en un año. Campamentos de refugiados y sus servicios anexos están siendo cerrados, incluso a pesar de las protestas de funcionarios y gente del lugar -como es el caso de Helsingör, la patria de Hamlet- donde las protestas por el anunciado cierre han rebotado ante la indiferencia del gobierno.

Las ONGs danesas han denunciado que las medidas referidas al matrimonio, así como otras que se están aplicando, no sólo violan la Constitución de Dinamarca, sino también las convenciones internacionales de DDHH que destaca el derecho de cada individuo de 
formar libremente una familia.

La alternativa menos dolorosa para el danés que está obligado a residir en un país vecino en contra de su voluntad, y desea regresar a su país casado/a con su pareja "extranjera", es aprovechar el derecho que la UE le ha otorgado al ciudadano de los países miembros y anteriores tratados entre los países nórdicos. Esto significa que tiene la posibilidad de hacerse ciudadano (sueco, por ejemplo) después de dos años de residencia en este país. Al "convertirse" en sueco, puede volver alegremente a Dinamarca dos años después, y 
radicarse en suelo danés con su pareja , con el aura de ciudadano europeo, que es el 
ropaje jurídico que cada uno lleva, siempre y cuando se radique en otro país de la UE que no sea el suyo propio.

La agenda sobre política europa de refugiados fijada de antemano de la UE ha coincidido con la presidencia danesa, y a pesar de las dudas de que el gobierno del primer ministro Anders Fogh Rasmussen pudiera emprenderlas, la cancillería ha hecho saber que nadie le quitará ese derecho de iniciar las conversaciones y fijar pautas, aunque la prioridad No.1 sea la ampliación, o sea la incorporación de los 10 países candidatos que están por ingresar a la UE.

La Unión busca afanosamente aunar criterios para una política común, porque a pesar de las medidas cada vez más represivas que se toman por muchos de sus estados miembros para frenar la inmigración, el hecho que cada país todavía se rija por normas propias, crea tensiones y grandes diferencias en el volumen de acogida y en la calidad de los servicios, derechos, etc.

El canciller danés Bertel Haarder ya ha adelantado que se promoverán medidas concretas, como por ejemplo la intensificación de la vigilancia de las fronteras con reglas generales muy precisas para la inspección, el uso de técnicas apropiadas de última generación, intercambio efectivo de los datos de cada refugiado considerado/a ilegal. También se duplicarán los esfuerzos por enviar de regreso a los solicitantes de asilo que una vez pasado el período de dictadura, podrán ser repatriados, ya que nunca se convertirán en inmigrantes. (Esta medida ya la está aplicando Dinamarca y en las próximas semanas unos 700 serbios y montenegrinos regresarán a la antigua Yugoslavia) [1]. Los países que no acepten esas repatriaciones podrían perder los programas de cooperación y ayuda, las cuotas de intercambio comercial podrían disminuir o eliminarse. Amenazas que todavía no son más que garabatos en el papel, pero que con el avance de los partidos de la ultraderecha en Europa, la creciente xenofobia y racismo, lo que hoy nos hace reír incrédulamente, mañana nos puede congelar la sonrisa si se vuelve realidad.

2002-07-29


(*) NUEVA LEY DE EXTRANJERÍA DANESA (vigente desde el 1 de julio)

Sólo los refugiados amparados en las convenciones internacionales obtendrán el asilo. 
La posibilidad de solicitar asilo en Dinamarca desde el extranjero quedó eliminada.
-Los refugiados no se convertirán posteriomente en inmigrantes. Por el contrario regresarán inmediatamente a sus países de origen una vez pasado el peligro que los obligó a buscar refugio. 
-Las personas que estén ilegales en el país no tendrán la posibilidad de que su caso sea probado por las autoridades.
-Los solicitantes de asilo cuyos permisos de residencia hayan sido denegados, no tendrán derecho a recibir asistencia social. Aquellas personas que no puedan mantenerse a sí mismas y carezcan de permiso de residencia serán repatriadas inmediatamente. 
-Los extranjeros que desean reunirse con su pareja deben demostrar que poseen una garantía económica suficiente. Además aquélla no debe haber dependido de la ayuda social antes de la reuniificación familiar. 
-Mínimo 24 años deben tener los miembros de la pareja para poder unirse en matrimonio, y además la reunificación tendrá lugar donde se realizó el matrimonio. Se deroga el derecho a la reunificación familiar para los padres que hayan sobrepasado los 60 años de edad. Tanto la mujer como el hombre deben poseer el permiso de residencia en Dinamarca para que sea posible casarse. 
-Los extranjeros recién podrán recibir la ciudadanía danesa una vez que su permiso de residencia haya cumplido 7 años. Cualquier miembro del matrimonio podrá ser repatriado si en ese plazo de 7 años se han divorciado. Los extranjeros que cometan delitos graves o tienen deudas con el estado no podrán recibir el permiso de residencia permanente. 
-Las ayudas y programas de asistencia a los refugiados en las áreas vecinas a los lugares en conflicto tendrán prioridad. 
-Todos los extranjeros tienen que conocer los derechos y deberes que poseen en Dinamarca. La enseñanza del danés deberá mejorarse. Los niños deben saber hablar danés cuando comiencen la escuela. 
-Las condiciones para ser reconocido como danés serán más severas. Los que deseen ser comprendidos dentro de la categoría de danés autóctono, deberán jurar lealtad completa a las leyes danesas y respetar las normas morales de la sociedad. Ese derecho a convertirse en un danés autóctono lo podrán adquirir los extranjeros una vez que hayan cumplido como mínimo 9 años de residencia legal en el país.

[1] Suecia también ha repatriado a miles de bosnios y kosovares ya que nunca les otorgó el asilo propiamente dicho, sino que les dio el estatus de refugiados temporarios, es decir protección por períodos de seis meses con obligación de prolongarlo en caso de necesidad. Muchos lograron posteriormente el asilo al probarse individualmente su caso.

 Alberico Lecchini
Periodista de Radio Suecia Internacional
y del semanario uruguayo Brecha
alberico.lecchini@p6.sr.se

 
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