Cierto que hay un recorte a los impuestos de los sueldos. Mil coronas más en el bolsillo para todos prometió la Alianza en la campaña electoral. Pero con una serie de pases mágicos, el gobierno decidió elevar la cuota del seguro de paro y del seguro de tráfico del automovilista, de tal forma que las mil coronas se transforman en una casi ridícula suma si es que hablamos de una familia tipo donde ambos trabajan. Según cálculos establecidos para ingresos promedio de 20 000 crs. el/la asalariado/a ganaría finalmente 200 crs. más al mes si trabaja tiempo completo. De trabajar medio tiempo los cálculos son negativos. Y es que esa triplicación de la cuota del seguro de paro para algunos grupos, afectará sobre todo a la mujer trabajadora de bajos ingresos, un grupo muy numeroso y que en buena medida trabaja medio tiempo.
Además el gobierno estudia ahora la posibilidad de que el seguro de paro sea obligatoria, por lo que los que deseen esta fuera del sistema, por la razón que fuera, no podrían hacerlo de aprobarse esa medida. Y otras reformas irán llegando a medida que el gobierno vaya afinando la puntería para seguir horadando el bolsillo del asalariado y beneficiando a los grupos más privilegiados.
Hay analistas políticos que piensan que estas medidas no tienen un carácter ideológico, sino que buscan crear una sociedad más robusta y legítima, donde la gente no tiene motivos para engañar al sistema, porque hay impuestos injustos que van a desaparecer, con el resultado que ya no habrá motivos para evadirlos. El problema es que ese modelo ya se viene probando en muchos lugares del planeta, y los resultados no son muy alentadores.
Sin un sector público fuerte y bien organizado, y con un sistema de redistribución de la riqueza equitativo, las diferencias sociales crecen y la miseria se expande para los sectores más pobres. No hay entonces una base ideológica detrás de ese modelo, escondida detrás de una retórica aparentemente neutral? Pues sí, aunque se niegue.
El mejor ejemplo es el impuesto inmobiliario, que beneficiará principalmente a las comunas de Estocolmo donde habita la crema de la sociedad, es decir la élite empresarial o de cualquier otro tipo, del ramo que se elija. Danderyd, T%E4by, Djursholm descorchan las botellas de champagne ante la confirmación de tales reformas impositivas... a su favor. Quien sabe, muchos ya no tendrán que esconder a sus domésticas que trabajan en negro.
Mientras que para las empresas (privadas o comunales) que administran las viviendas de alquiler, se confirmó que no podrán descontarse el interés pagado por los préstamos adquiridos para financiar la construcción, como lo hacen hasta ahora. Resultado: los alquileres serán más altos en el futuro, vaticinan los economistas. A eso hay que sumarle el resultado del último informe oficial de que cada vez son menos los que reciben el subsidio del alquiler, y más familias que deben reducir el tamaño de su vivienda para poder pagar el alquiler.
Aunque este fenómeno, justo es decirlo, es consecuencia de la política del anterior gobierno socialdemócrata, que contribuyó también a que las diferencias sociales crecieran.
A esas medidas concretas que afectan la economía personal del ciudadano, se agregan otras decisiones que indican hacia donde se encamina la política del gobierno. Entre ellas la decisión de desmantelar La Dirección General de Integración (Integrations verket) , el Instituto de Estudios Laborales (Arbetslivs institutet), entre otras instituciones y autoridades creadas bajos los gobiernos socialdemócratas. De esta forma se inicia la campaña de "achicar el estado".
La promesa de no privatizar los hospitales que la Alianza había manifestado en la campaña electoral, tachándola de mentira, se transformó en verdad el otro día, cuando el ministro de Seguridad Social G%F6ran H%E4gglund (kd), ante la pregunta si se respetaría la promesa de no privatizar, manifestó que el gobierno aspiraba a que los hospitales funcionaran de la mejor manera posible, independientemente de quien los administrara. H%E4gglund cree en la iniciativa privada y la meta de obtener un beneficio económico en el sector de la salud, es algo normal le parece algo normal. Y lo dice un cristiano, que seguramente se olvidó de algún pasaje de la Biblia. Las sociedades anónimas ya están haciendo cola para ocupar los nuevos espacios que se están por crear. Negocios multimillonarios para los que profitan con la salud.
Una importante institución financiera estatal que otorga préstamos para la compra de la vivienda, SBAB, será vendida, a pesar que cumple un rol muy importante en la misión de bajar en el mercado los precios a esos préstamos inmobiliarioss. O sea funciona como un freno ante los bancos e instituciones financieras privadas. Lo mismo que System Bolaget (Vin&Sprit), que tiene el monopolio de la venta de alcohol. Primero pasarán a ser introducidas en la Bolsa de valores, y luego a la subasta. Otras donde el estado tiene un importante paquete accionario serán dejadas totalmente en manos privadas, como el banco Nordea, las líneas aéreas SAS, la Bolsa de valores (OMX), Vasakronan %96que administra inmuebles- y Telia Sonera, la compañía telefónica. Un proceso que tomará unos tres años se admite, y le reportaría al estado unos 150 millardos de crs. Una suma que no sabemos qué financiará en el futuro, la deuda externa dicen algunos, pero también puede convertirse en contante y sonante para tapar los posibles agujeros que puedan abrirse cuando los impuestos sigan reduciéndose.
La ministra de Integración Nyamko Sabuni ha sido de las más activas en tomar decisiones de "achicar el estado" en otros sectores de la sociedad. Su cartera se responsabiliza, entre otras funciones, de las políticas relacionados con la inserción en la sociedad de los refugiados e inmigrantes. Fuera de desmantelar Integrations verket, anunció que se abandonará el apoyo de más de 5 millones de coronas al Centro contra el Racismo, lo cual es como firmar su defunción, ya que una parte importante se financia con esos medios. Este centro ha sido cuestionado por los costos que produce a las arcas estatales y su tímido o inexiste impacto en la opinión pública.
Y en la cuerda floja están además las Oficinas locales contra la discriminación. La escoba nueva de la ministra Sabuni barre bien, y muestra que todo aquéllo que la sociedad y los partidos de centro izquierda estaban creando para resistir el avance de la xenofobia y el racismo, para el nuevo gobierno no tiene aparentemente ningún valor. Por supuesto que la existencia de esas organizaciones han sido muchas veces cuestionadas, y no siempre estuvieron a la altura de las expectativas. Pero desmantelándolas en vez de mejorarlas, es un camino que deja a muchos indefensos ante los abusos o discriminación que nadie niega existen en la sociedad.
La apuesta que hace el gobierno es sin embargo arriesgada. Su principal razonamiento es que facilitando la creación de más empleo a través de la reforma del seguro de paro, rebaja de impuestos al patrón y otras facilidades para los empresarios, se producirá un efecto que nos llevará a una sociedad donde los sectores de la ultraderecha que están creciendo sin pausa, quedarán neutralizados, ya que todos ( o la gran mayoría) vivirá de su trabajo y no del subsidio. Para justificar ese razonamiento se mira atrás, a la inmigración de yugoslavos, turcos, griegos, italianos y también españoles que llegaron en las décadas del 50 y 60. Una comparación que se cae por su propio peso, porque esa economía y estructura social era muy diferente a la actual. Y el flujo de inmigración era mucho menor mientras que la necesidad de mano de obra en una industria no robotizada era inmensa.
No hay dudas que mucha gente abusa de esa oportunidad de subsistir con el subsidio o los subsidios de la comuna y el estado. Pero quitándolos o reduciéndoles aún más, para que la gente trabaje en servicios no calificados, con salarios también bajos, es crear un inmenso sector condenado a vivir en el peor de los mundos posibles. Otro fenómeno que corre paralelo a las medidas que se están tomando por el nuevo gobierno, es la decisión del ministro de educación, Lars Lejonborg (fp), de eliminar la norma universitaria "25:4", que le permite al adulto sumar puntos a partir de su experiencia de trabajo. Esa regla permite a las personas mayores de 25 años y con 4 años de experiencia laboral, lograr con más facilidad el ingreso a una escuela superior o a la universidad.
Suecia se encuentra en un cambio de estrategia en prácticamente todos los campos de la actividad humana. Cultura, medio ambiente, salud, etc. pasarán con o menor rapidez a manos privadas. Lo que sea rentable persistirá, lo otro desaparecerá o se marginalizará aún más. Como individuos probablemente crecerá nuestra posibilidad de elegir, pero la misma se limitará inexorablemente por la capacidad de nuestra billetera. Y en esa ecuación sabemos quiénes ganan y quiénes pierden.
Estocolmo, 22 de octubre de 2006