| Esta
foto del Che
Mauricio
Aira
El único
matutino de Gotemburgo “Göteborgs Posten” acaba de publicar la segunda
de estas fotografías que corresponden al día siguiente del
oscuro ajusticiamiento, por no decir asesinato de Ernesto Guevara, más
conocido en el mundo entero simplemente como “El Che” dentro de su suplemento
sabatino “Två Dagar” sección El Momento, en el intento
de explicar el fenómeno socio,histórico político denominado
El Mito del Che Guevara.
La introducción es necesaria
para explicar la afirmación de un prestigioso fotógrafo del
matutino gotemburguense Lars Fahlén quién asegura que las
fotografías adjuntas a este artículo son de autor desconocido.
Nada más falso. Las imágenes que dieron la vuelta al mundo
fueron tomadas por el fotógrafo de Los Tiempos enviado |
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especial
a la ciudad de Vallegrande junto al reportero Julio Valenzuela, Rafael
Sevilla, así apareció al día siguiente
en la edición matutina del prestigioso diario fundado por Demetrio
Canelas. La misma foto con ligeras variantes fue tomada a la misma hora,
en el mismo lugar por el prestigioso reportero gráfico del matutino
católico Presencia en aquel tiempo, Freddy Alborta quién
instalara su estudio fotogrático en pleno centro de la ciudad de
La Paz, fue también fotógrafo oficial del Presidente Paz
Estenssoro. Lo cierto es que la autoría está en discusión
puesto que Sevilla asegura que vendió los negativos, aunque “todos
saben que yo soy el autor”, esto quiere decir que contrariamente a lo que
afirma Lars Fahlén, el autor es conocido y está registrado
en las nónimas de los reporteros gráfico de la prensa boliviana.
Che Guevara, dice la crónica
que acompaña la imagen en el citado Correo de Gotemburgo, el médico
argentino que nació en 1928, se unió a Castro en México
en 1956 cuando sus soldados invadieron Cuba. Guevara se hizo conocer como
un combatiente guerrillero, recibió el grado de Comandante y fue
presidente del Banco Central y más tarde ministro de Industria de
Cuba.
Los jóvenes del mundo entero
se sintieron atraídos por la imagen del Che mostrado como un líder
carismático. En 1965 rompió con Cuba y se dirigió
al Congo y luego a Bolivia para integrarse con los trabajadores de las
minas de estaño, poco después descubrió que el interés
de los mineros no había sido del nivel y compromiso que el Che había
esperado.
Fue el 8 de octubre cuando el Che
fue hecho prisionero en una emboscada en la quebrada de Nancahuazú
en las afueras de la ciudad de Vallegrande, donde al día siguiente
fue asesinado por un sargento que previamente había bebido bastante
alcohol para tener el coraje de matar al médico argentino totalmente
desarmado y amarrado de pies y manos en un aula de la escuelita de la Higuera.
Eliminado por orden del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.
La crónica citada dice “el
Che fue lavado y peinado, y algunas horas después exhibido ante
la prensa por los militares que comandaban el Ejército en la región.
Esto, (lavarle la cara y ponerle presentable) fue un tremendo error. La
imagen lo convirtió en un héroe y nació el mito para
siempre, o sea nació un ícono para los simpatizantes de la
izquierda”. Lo que desconoce Fahlén, es que en el pueblo boliviano,
existe la costumbre de lavar a los muertos, limpiarles en este caso las
heridas, no porque se hubiera pretendido convertir al Che en un mito, sino
porque el tratamiento que nuestro pueblo da a todos los muertos es de respeto
y consideración. De modo que manos piadosas alizaron el cadáver
y los ojos los tenía abiertos, para muchos fue la señal de
su dramático tránsito a la historia de la Revolución
Latinoamericana.
En la fotografía apreciamos
al periodista Oscar Núñez quién fuera asesinado
años más tarde por paramilitares en Cochabamba, fue enviado
de Radio Nacional de la que el autor de esta nota era entonces su Director
General; de José Nogales, conocido periodista de Radio Centro, de
Julio Valenzuela (quién sería designado años después
Embajador de Bolivia en Colombia, del General Comandante de la Fuerza Aérea
y soldados del Regimiento Manchego.
Esta foto del Che, ha dado la vuelta
al mundo, Freddy Alborta uno de los fotógrafos que estuvieron en
Vallegrande ante la exhibición del cadáver, aseguró
“nunca a lo largo de mis muchos años de vida profesional,
había visto un cadáver así. Si parecía estar
vivo!”
22 de marzo de 2005
Mauricio
Aira
Periodista
boliviano
mauricio.aira@comhem.se
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