Mauricio Aira - rodelu.net  

22 de marzo de 2005
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Esta foto del Che

Mauricio Aira

El único matutino de Gotemburgo “Göteborgs Posten” acaba de publicar la segunda de estas fotografías que corresponden al día siguiente del oscuro ajusticiamiento, por no decir asesinato de Ernesto Guevara, más conocido en el mundo entero simplemente como “El Che” dentro de su suplemento sabatino “Två Dagar” sección  El Momento, en el intento de explicar el fenómeno socio,histórico político denominado El Mito del Che Guevara.

La introducción es necesaria para explicar la afirmación de un prestigioso fotógrafo del matutino gotemburguense Lars Fahlén quién asegura que las fotografías adjuntas a este artículo son de autor desconocido. Nada más falso. Las imágenes que dieron la vuelta al mundo fueron tomadas por el fotógrafo de Los Tiempos enviado

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especial a la ciudad de Vallegrande junto al reportero Julio Valenzuela, Rafael Sevilla, así apareció al día siguiente en la edición matutina del prestigioso diario fundado por Demetrio Canelas. La misma foto con ligeras variantes fue tomada a la misma hora, en el mismo lugar por el prestigioso reportero gráfico del matutino católico Presencia en aquel tiempo, Freddy Alborta quién instalara su estudio fotogrático en pleno centro de la ciudad de La Paz, fue también fotógrafo oficial del Presidente Paz Estenssoro. Lo cierto es que la autoría está en discusión puesto que Sevilla asegura que vendió los negativos, aunque “todos saben que yo soy el autor”, esto quiere decir que contrariamente a lo que afirma Lars Fahlén, el autor es conocido y está registrado en las nónimas de los reporteros gráfico de la prensa boliviana.

Che Guevara, dice la crónica que acompaña la imagen en el citado Correo de Gotemburgo, el médico argentino que nació en 1928, se unió a Castro en México en 1956 cuando sus soldados invadieron Cuba. Guevara se hizo conocer como un combatiente guerrillero, recibió el grado de Comandante y fue presidente del Banco Central y más tarde ministro de Industria de Cuba.

Los jóvenes del mundo entero se sintieron atraídos por la imagen del Che mostrado como un líder carismático. En 1965 rompió con Cuba y se dirigió al Congo y luego a Bolivia para integrarse con los trabajadores de las minas de estaño, poco después descubrió que el interés de los mineros no había sido del nivel y compromiso que el Che había esperado.

Fue el 8 de octubre cuando el Che fue hecho prisionero en una emboscada en la quebrada de Nancahuazú en las afueras de la ciudad de Vallegrande, donde al día siguiente fue asesinado por un sargento que previamente había bebido bastante alcohol para tener el coraje de matar al médico argentino totalmente desarmado y amarrado de pies y manos en un aula de la escuelita de la Higuera. Eliminado por orden del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.

La crónica citada dice “el Che fue lavado y peinado, y algunas horas después exhibido ante la prensa por los militares que comandaban el Ejército en la región. Esto, (lavarle la cara y ponerle presentable) fue un tremendo error. La imagen lo convirtió en un héroe y nació el mito para siempre, o sea nació un ícono para los simpatizantes de la izquierda”. Lo que desconoce Fahlén, es que en el pueblo boliviano, existe la costumbre de lavar a los muertos, limpiarles en este caso las heridas, no porque se hubiera pretendido convertir al Che en un mito, sino porque el tratamiento que nuestro pueblo da a todos los muertos es de respeto y consideración. De modo que manos piadosas alizaron el cadáver y los ojos los tenía abiertos, para muchos fue la señal de su dramático tránsito a la historia de la Revolución Latinoamericana.

En la fotografía apreciamos al periodista Oscar Núñez  quién fuera asesinado años más tarde por paramilitares en Cochabamba, fue enviado de Radio Nacional de la que el autor de esta nota era entonces su Director General; de José Nogales, conocido periodista de Radio Centro, de Julio Valenzuela (quién sería designado años después Embajador de Bolivia en Colombia, del General Comandante de la Fuerza Aérea y soldados del Regimiento Manchego.

Esta foto del Che, ha dado la vuelta al mundo, Freddy Alborta uno de los fotógrafos que estuvieron en Vallegrande ante la exhibición del cadáver, aseguró “nunca a lo largo de mis muchos años de vida profesional,  había visto un cadáver así. Si parecía estar vivo!”

22 de marzo de 2005

Mauricio Aira
Periodista boliviano
mauricio.aira@comhem.se

 
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