El
Papa
que
cambió la historia
Mauricio
Aira
A pocas
horas de ser sepultado bajo tierra, Juan Pablo II, empieza a ser blanco
de sus detractores, que son pocos, aunque entre ellos se cuenta un par
de teólogos que terminan reconociendo la calidad de santo y de ser
hombre consagrado a la oración. Otros hubieran deseado un Papa reformista,
innovador y más amigo de los cambios sociales que parece estar reclamando
este mundo postglobalizador y materialista. Sin embargo de las críticas
de sus oponentes la figura del Obispo de Roma, apóstol de la paz |
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y amigo de los pobres, se inscribirá
en la historia como del hombre que cambió el mundo.
Detengámonos a vuelo de pájaro
en las observaciones. Que mostró afinidad con los conservadores
Thatcher y Reagan, abierto respaldo al anticomunista Lech Walessa y preferencias
por el Opus Dei. Su rechazo a la teología de la liberación,
la reprimenda al monje Ernesto Cardenal y la condena al silencio temporal
del teólogo Leonardo Boff, cuyas actuales críticas está
utilizando toda la izquiera no cristiana para intentar quitarle luces al
Pontífice desaparecido.
Dicen que no cedió un centímetro
en cuestiones como el divorcio, el uso de preservativos, el feminismo y
la homosexualidad. Bardini dice “El atleta de Dios fue un intolerante que
hizo retroceder al catolicismo medio siglo”. Ramonet responde a la pregunta
sobre la característica principal de este Papa. La restauración
y el retorno a la gran disciplina, caracterizado por la contrarreforma,
por detener la modernización que irrumpió en la Iglesia,
por “el retraso en el ajuste de cuentas en la unidad de la Iglesia, por
su monarquismo absolutista espiritual y que contradice la democracia y
la vigencia de los derechos humanos(¿?)”
Según Boff gracias al Papa
las otras iglesias crecieron y la sociedad moderna con sus libertades,
ciencia y técnica se convirtió en el paradigma mientras la
Iglesia Católica se transformó en un bastión de conservadurismo
religioso y de autoritarismo político. Compara el buen sentido de
Juan 23 de terminar con el anatema y dar paso a la comprensión,
mayor diálogo y menor condena y la reconciliación por el
diálogo ecuménico.
La iglesia latinoamericana recordó
al Papa la existencia de los pobres que son la gran mayoría y que
no puede haber justicia en un mundo miserable. Otro teólogo Rubén
Dri afirmó que “nadie sabe si la historia clasificará a Juan
Plablo II como conservador, por su obstinación en rehazar el acceso
al sacerdocio femenino, la moral sexual, el aborto, la eutanasia. Ha sido
un innovador en el diálogo interreligioso con los protestantes,
los judíos, los musulmanes. Por su llamado a condonar la deuda con
los países pobres y su invocación a construír un mundo
más solidario. El Papa ha promovido manifestaciones multitudinarias
en contra de la guerra de Irak y se ha esforzado para que no se vea como
el enfrentamiento entre cristianos y musulmanes, según la intención
de los halcones anglo-norteamericanos. Brasil, México y Filipinas
son hoy las naciones católicas más grandes, aunque el trabajo
del Papa logró reestructurar en estos una iglesia jerárquica,
monárquica, infalible, recuperando el valor de la obediencia.
El mismo Dri, atribuye al Papa la
remoción de obispos comprometidos con los derechos humanos, la defensa
de la mujer, de los homosexuales y con los sectores populares del Tercer
Mundo y haberle dado poder a organizaciones de derecha como el Opus Dei.
Al mismo tiempo JPII es de fuerte signo populista con gran muñeca
y carisma que supo llegar a los más pobres.
Lo cierto es que sus amigos, vale
decir el mundo entero y sus detractores mayores están de acuerdo
en que “Juan Pablo II, alcanzó la santidad personal en un grado
eminente, con gran devoción a los santos y especialmente a la Virgen
Maria, a las reliquias y los lugares sagrados, fué hombre de profunda
oración. A veces al orar se transfiguraba y empalidecía,
gemía y vertía lágrimas como en éxtasis” Corresponde
a la historia y al Divino Creador decir la última palabra, mientras
tanto Juan Pablo II, será conocido como el hombre que quizo y pudo
cambiar el curso de la historia del Siglo XX. Su profunda fe, la convicción
de sus acciones, ese dar de sí transparente y heroico, le ganaron
el respeto de propios y extraños y con su palabra y la oración
derrotó al comunismo, terminó con muchos mitos y prejuicios
y lanzó al mundo en una cruzada humanista y solidaria.
7 de abril de 2005
Mauricio
Aira
Periodista
boliviano
mauricio.aira@comhem.se
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