Mauricio Aira Mauricio Aira - rodelu.net  

13 de septiembre de 2006

Si el Presidente Bush miente una y otra vez,
nadie le va a creer cuando quiera decir la verdad

“En boca
del mentiroso...”

Mauricio Aira

“El 11 de septiembre de 2001, comenzamos una guerra contra el terror global”, así empezó su discurso el Presidente Bush el 13 de septiembre de 2003, tratando de explicar lo inexplicable a propósito del 11 del 9, que todavía tiene perplejo al mundo, porque son tales las contradicciones y tan grandes las mentiras que abruman y espantan.

Cuando Bush accedió al poder, muchos creyeron que en su ignorancia hallaría su propia caída, en último extremo los mismos estadounidenses caerían en la cuenta de que un presidente que se refería a África como una nación no era apto para gobernar. Lo escrito en “Mentiras y mentirosos que las cuentan”, “Grandes mentiras”, “Las Mentiras de George Bush”, “Las cinco grandes mentiras que Bush nos contó sobre Irak”, no bastan para develar las versiones falsas que ha entregado sobre el 11 de 9. Bush, en lugar de verse derribado por sus hostiles relaciones tanto con la verdad, está “rehaciendo activamente Estados Unidos a imagen de su propia ignorancia y doblez” La mentira se ha convertido en pan de cada día!

La verdad os hará libres dijo algún sabio avisado, nada más cierto en el caso de la destrucción de las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio, que por desgracia, significó la muerte de más de dos mil personas en un acto terrorista que condenó la humanidad entera.

Cuando hablamos del once del nueve, ¿quién es el conspirador? El que acepta el texto ofrecido por la Casa Blanca a pocas horas de ocurrido, que culpa de ello a un barbudo, en aquel momento a 20 mil kilómetros de distancia escondido en una cueva de las montañas de Afganistán que habría ordenado a 19 inadaptados estrellar cuatro aviones (fueron presumiblemente sólo tres) matando a miles de personas y provocando pánico en el corazón de la superpotencia. Conspiran todos los que no aceptan como cierta esa fantasía, versión ridícula e insostenible de lo ocurrido y que hoy, al cabo de cinco años se viene decantando, pulverizando la mentira y dejando paso a la verdad. Nuevos sondeos de la Universidad de Ohio señalan que el 12% están convencidos que no fue un avión, sino un misil que destrozó una pequeña parte del Pentágono, un 16% declaran que las Torres Gemelas se derrumbaron por explosivos y no debido a los aviones que se estrellaron en ellas. El 36% declara que la Administración Bush está implicada activa o pasivamente en la perpetración del 11 del 9.

Otra encuesta de la renombrada encuestadora Zogby USA indica que el 42% no convalida el informe de la Comisión sobre la tragedia, que el 44% de los estadounidenses piensa que George W. Bush manipuló los atentados para iniciar la guerra. El 45% desea otra investigación más seria y profunda.

Estos resultados no son definitivos sin embargo la prensa dominante trata de menospreciarlos como si atribuir los atentados al gobierno fuera imposible. Otras encuestas relacionadas con las guerras iniciadas por Bush después del 11 del 9, son aún más contundentes y el descontento aumenta a medida que van llegando los ataúdes de casi 2.700 soldados muertos en Irak, y los más de 20 mil heridos y mutilados, en forma irreversible.

A pesar de los valiosos intentos de hacer la luz sobre el 11 del 9, un manto de silencio tan pesado como el plomo cayó y cambió la historia mundial si bien, nunca antes como ahora se llenaron diarios y televisores con escenas de la guerra, las preguntas fueron acalladas. A quienes no aceptaron la versión bushista se les trató de locos o de aliados de los terroristas islamistas. Los grandes medios al servicio del Imperio mintieron, deformaron los hechos, intimidaron, censuraron (o autocensuraron) para impedir que el verdadero complot fuese descubierto y denunciado. Una colosal operación distorsionadora logró en algún momento desviar la atención y entretener al mundo con la constante de la mentira, el miedo, el grito de “¡que viene el lobo, auxilio, auxilio!”.

Sin embargo al cabo de cinco años, el silencio está siendo quebrado. Ya no es posible seguir callando, se empieza a hablar del 11 de septiembre, pareciera que la vigorosa invocación del periodista italiano Giulietto Chiesa a romper el muro del silencio empieza a producir efecto (ver su blog www.megachip.info) que está recibiendo cientos de miles de visitas. Algo ha comenzado a filtrarse para impedir “que el arroyo se convierta en torrente”. Están saliendo a luz películas misteriosas que se habían mantenido en secreto, se sabrán otras cosas por lo que es recomendable tener los ojos abiertos.

Mientras el pastor de ovejas sigue gritando, cada vez más fuerte, “¡que viene el lobo, que viene el lobo!” y tratando de asustarnos especialmente en estos días previos a los cinco años de aquel maldito suceso que desencadenó océanos de sangre y dolor en Afganistán, en Irak, en Gaza, en Líbano y amenaza extenderse a Siria e Irán.

Apelamos a un refrán bello reflejo de la sabiduría y sentir de los pueblos, que expresa los sentimientos más puros y honestos de hombres y mujeres que lo vuelve inmortal, y lo hacemos en el romance castellano: “Apacentando un joven su ganado, gritó desde la cima de un collado: ¡Favor, favor, que viene el lobo campesinos! Éstos, abandonando sus labores, acuden prontamente y hallan que se trata de una broma solamente. Vuelve a clamar y temen la desgracia, segunda vez se repite la burla. ¡Qué gracioso! ¿Pero qué sucedió la vez tercera? Que vino en realidad la hambrienta fiera. Entonces el pastor se desgañita, y por más que patea, llora y grita, no se mueve la gente escarmentada, y entonces el lobo se devora la manada”.

“En la boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso”. Si el Presidente Bush miente una y otra vez, nadie le va a creer cuando quiera decir la verdad. Cuántas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño” A un mentiroso no le cree nadie ni cuando dice la verdad.

P.S. Ver 728 mil referencias a las mentiras de Buch en Google y otros grandes buscadores. 40 millones de referencias a su frase “el terror global” en cuya difusión trabajan las 300 entidades de espionaje y contraespionaje de los Estados Unidos y de las grandes empresas armamentistas y petroleras, interesadas en difundir la tesis del lobby judío-norteamericano bien situado en la Casa Blanca, el Pentágono, la CIA e incluso en el Congreso. 400 mil personas han suscrito la solicitud ante el Parlamento pidiendo una comisión independiente para investigar al gobierno de Bush y encontrar las verdaderas razones para estas guerras.

Ilustración de www.gmvie.net/NotoBush/main/dialog.htm

8 de septiembre de 2006


Mauricio Aira
Periodista boliviano
mauricio.aira@comhem.se
www.mauricioaira.com

 
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