En "Perdona nuestros pecados", el autor uruguayo Jorge Majfud construye un
variopinto universo humano, ensayando una profunda reflexión en torno a los
grandes interrogantes y dilemas de este convulsionado mundo contemporáneo.
Majfud, que nació en el departamento de Tacuarembó en 1969, estudió y se
graduó como arquitecto, egresando de las aulas de la Universidad de la
República.
En la actualidad, se dedica íntegramente a la literatura y la investigación,
colaborando frecuentemente con artículos periodísticos en diversos medios
nacionales y extranjeros, entre ellos LA REPUBLICA.
Asimismo, enseña Literatura Latinoamericana en la Universidad de Georgia,
Estados Unidos.
Este autor compatriota ha recibido numerosos premios en concursos literarios
internacionales: Mención de Honor en el XII Certamen Literario Argenta, Buenos
Aires, 1999. Mención Premio Casa de las Américas, La Habana, Cuba 2001, por la
novela "La reina de América" y Segundo Premio Concurso Caja Profesional 2001,
por el cuento "Mabel Espera", entre otras distinciones.
Sus obras han sido editadas en diversos países extranjeros y traducidas al
inglés, francés, portugués y alemán.
De su extensa producción se destaca: "Hacia qué patrias del silencio
(memorias de un desaparecido)" (1996-2001), "Crítica de la pasión pura" (1998),
"La reina de América" (2002), "Entre siglos - Entre Sécalos" (1999), "El tiempo
que me tocó vivir" (2004) y "La narración de lo invisible/significados
ideológicos de América Latina" (2006).
Tanto en el género narrativo como en el ensayo, Jorge Majfud ha logrado un
respetable nivel de calidad, que le ha permitido cosechar un justificado
reconocimiento en el ámbito cultural.
El cuento inaugural de este libro, intitulado "Todo el peso de la ley", es un
sobrecogedor cuadro humano que remite a los cotidianos paisajes de la
marginalidad.
Los tres personajes de este relato son, cada uno a su modo, arquetipos de
exclusión social golpeados por un destino perverso.
El autor describe la existencia cuasi subterránea de esas criaturas sin
horizonte visible, que sobreviven como pueden ante la indiferencia
colectiva.
La historia, que describe elocuentemente la odisea de miles de compatriotas,
es una suerte de parábola en torno al incierto destino de la humanidad
contemporánea, en sociedades que arrastran la rémora de fuertes asimetrías.
Incluso, uno de los personajes es el producto residual de la locura y la
culpa, que se autocondena a una existencia indigna.
En tanto, "El día que nunca existió" es un extraño relato ambientado en
Mozambique, en el cual Majfud juega con los tiempos narrativos.
En este caso, en la conducta de los personajes hay una irrefrenable
compulsión, que los conduce a experiencias tan alucinantes como intransferibles
y hasta un asesinato que, a la sazón, permanece impune.
Tanto "Las entrañas de la bestia" como "Memoria dulce de la barbarie", aluden
a un pasado de pesadilla durante los gobiernos autoritarios que otrora asolaron
a la región.
En el primer caso, Jorge Majfud construye una historia oscura ambientada en
Buenos Aires, en la cual el protagonista, que es un intelectual, debe enfrentar
el acoso de las fuerzas represivas.
Aunque el narrador no precisa el tiempo histórico en el cual transcurre la
anécdota, parece claro que se trata de la década del sesenta del siglo
pasado.
"Las entrañas de la bestia" es una suerte de guerra de nervios y
temperamentos entre el atribulado personaje y el militar que lo interroga, que
actúa con la prepotencia de quien sabe que goza de impunidad para cometer toda
clase de atropellos y violaciones a los derechos humanos.
Majfud intercala los tensos diálogos entre el interrogador y el interrogado,
con las noticias que se emiten a través de un televisor encendido, en un
insólito contrapunto que desnuda la fuerte dicotomía entre las prioridades
informativas de una prensa ferozmente amordazada y la cruda realidad de un país
agobiado por el terror.
En tanto, "Memoria dulce de la barbarie" es una historia autobiográfica, que
el autor presenta como un viaje retrospectivo e introspectivo rumbo a su
infancia.
Majfud confiesa pertenecer a la denominada "generación del silencio", que
nació y creció durante la dictadura.
Sin embargo, en su caso concreto, por haber tenido familiares que estuvieron
recluidos durante el gobierno autoritario, la experiencia adquiere un perfil aún
más despiadado.
Empleando un lenguaje tan elocuente como sobrecogedor, el narrador se interna
en los paisajes de ese pasado turbulento, en los cuales un absorto niño pierde
parte de su inocencia al enfrentarse a la pesadilla que se había apropiado de
nuestro Uruguay.
Este cuento es un terrible testimonio de la barbarie padecida por miles de
uruguayos, que se transformaron durante once largos años de plomo- en
víctimas del demencial odio autoritario.
A su vez, "La palabra" es una reveladora alegoría en torno a un tercer
milenio colmado de angustias y perplejidades, en el cual la libertad parece
estar cada vez más jaqueada y restringida por la cotidiana paranoia de la
inseguridad.
El autor construye un paisaje realmente desolador, en el cual un estado
policial con fachada democrática nos somete a una estricta vigilancia. El
mensaje es claro: todos somos sospechosos ante los ojos de este gendarme
global.
Aunque no hay una referencia explícita a ningún acontecimiento mundial
reciente, se percibe claramente una soterrada alusión a la demencial reacción de
la potencia hegemónica luego de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
La literatura de Jorge Majfud asume un sesgo bastante más filosófico en "La
sociedad amurallada", que es una profunda reflexión en torno a la incesante
búsqueda de las verdades últimas.
A partir de un discurso ácidamente crítico, el narrador decodifica las raíces
del fanatismo ciego, el pensamiento único y el inconcebible dogma de fe que
erige nuevos muros de intolerancia.
El perfil alegórico está presente también en "El ombligo del mundo, 2055", un
inquietante cuento de ciencia ficción y anticipación.
También este relato está ambientado en una sociedad amurallada, celosamente
vigilada y controlada por un poder que todo lo escruta, al punto de tener la
omnipotente cualidad de leer el pensamiento.
Son claras las alusiones a "1984", la emblemática novela del británico George
Orwell y a su autoritario "Gran hermano", involuntario inspirador de un frívolo
programa televisivo que anestesia cotidianamente el intelecto de quienes
masivamente lo consumen.
Mientras "Las máscaras" constituye una potente metáfora en torno a la
deshumanización de un mundo terriblemente globalizado, dos cuentos ambientados
en un paraje imaginario banalizan deliberadamente la condición humana.
Tanto "El periodista" como "Obras públicas", retratan el grotesco rostro de
la más inconcebible desmesura, expresada en los delirios de un falso astrólogo y
los insólitos proyectos de un alcalde que aspira a inmortalizar su nombre en la
historia.
En "El primer hombre", aflora la muerte como protagonista y materia de
reflexión ontológica. El inexorable desenlace biológico es asumido como
pesadilla, en tanto el ser humano es la única criatura de la naturaleza
consciente de la caducidad de la materia.
Las tribulaciones de un pensador también irrumpen en "El puro fuego de las
ideas", relato que alude simbólicamente a la locura, al descaecimiento y la
erosión provocada por los tiempos biológicos y hasta a la decadencia de las
ideas.
En los catorce relatos incluidos en este libro, Jorge Majfud retrata diversas
facetas del comportamiento humano, a menudo sometido a situaciones límite.
Aunque la calidad de las narraciones no es siempre pareja y hay algunos
errores de edición, la obra corrobora la indudable cualidad de agudo retratista
que ostenta el autor.
La mayoría de los relatos, que abrevan naturalmente de la experiencia y de
una ulterior reflexión, confirman que Majfud es un intelectual lúcido y
preocupado por los grandes dilemas de nuestro tiempo.
No vano apela frecuentemente a una severa interpelación, con el propósito de
cuestionar algunas de las conductas más absurdas e irracionales que caracterizan
al mundo contemporáneo.
"Perdona nuestros pecados" es un catálogo de historias humanas de trazo casi
siempre desencantado, que discurre entre lo meramente anecdótico y el ensayo,
sin soslayar la frecuente apelación al absurdo, la desmesura y el humor de tono
ácidamente sardónico.
(AG. Ediciones)
Publicado en La República de Uruguay, el 3 de junio de 2007