Segundo poemario
de Manuel Pérez García
a un
costado
del viento
comenta
Víctor Rojas
Haciendo
mención directa a uno de los más famosos poemas de César
Vallejo, arranca en primera, como debe ser, Manuel Pérez G. con
su segundo libro de poesía. Y en las primeras de cambio nos hace
saber que el único recuerdo que tiene no es el de su muerte sino
el de su día de nacimiento en Montevideo, ..."la madrugada de un
viernes / Sin expectativas / Ni aguacero.
|
 |
En esta ocasión la
colección de versos, con sello de imprenta boliviana, fue bautizada
con un título que sugiere y que incita a la lectura: a un costado
del viento. La estructura del poemario está guiada por cuatro
proverbios que conforman las temáticas desarrolladas: Examina la
senda de tus pies, El camino de la vida es hacia arriba, No traspases el
lindero antiguo y, por último, No me des pobreza ni riqueza, manténme
el pan necesario.
Encontramos en los poemas
iniciales una serie de contemplaciones que en la pluma del poeta pretenden
alzar vuelo filosófico obligándonos a recordar las consejas
orientales para el buen vivir y la armonía del espíritu.
Muestra de ello es el poema epigramático
Andar requiere
su tiempo:
Para andar estos tiempos
La paciencia No es mala
compañera.
Sin embargo, Manuel Pérez
nos demuestra que tiene los pies sobre la tierra cuando se recrea con las
palabras para desenmascarar preguntando. La técnica utilizada, además
de lúdica, consiste en aplicar una de las dos siguientes variantes.
La primera, partir de una premisa afirmativa que contenga dos sustantivos
y después de un vocablo dubitativo preguntar invirtiendo los sustantivos
iniciales:
Se habla del
imperio de la razón
Pero
¿Tiene razón
el imperio?
La segunda consiste en que el
poeta en lugar de preguntar concluye con una afirmación:
Se habla de la
fuerza de la razón
Pero
La razón no tiene
fuerza.
Sin duda que esta manera de
hacer poesía se convierte en un ejercicio que ayuda al desarrollo
de la fantasía pero también a encontrar el sabor y las dimensiones
de las palabras.
En la segunda parte del poemario
hay compañía de caderas que arden. Una fémina de "cabeza
rubia" y "manos negras" (?) que obliga al bardo montevideano a las difíciles
ecuaciones matemáticas. Y tal vez sea por ello que el proverbio
que inicia este capítulo nos incita al reto, a no esperar que todo
caiga del cielo, sobretodo cuando se trata de esos ángeles que llevan
sobre sus espaldas la mitad del mundo y cuya conquista a veces parecen
esas cuestas pronunciadas de las vueltas mundiales en bicicleta. Las vicisitudes
que nacen de esos encuentros perduran en la parte tercera del libro, que
bien resume Manuel Pérez en uno de los versos:
Qué importa
Si calle abajo aún
vamos.
La última parte de a
un costado del viento es un experimento de nostalgias acompañadas
con frases de boleros donde el poeta nos revela el secreto de la larga
vida. Los dioses nórdicos evitaban volverse viejos comiendo las
manzanas áureas del árbol que cuidaba la bella Idun. Manuel
Pérez nos da otra receta: para no envejecer se debe beber las décadas
con sorbos cortos.
|
Manuel
Pérez García
a
un costado del viento
Aquelarre (Bolivia)
|
 |
|