Culturales
Actualizado: 25 de Febrero de 2001
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Segundo poemario
de Manuel Pérez García

a un 
costado
del viento

comenta
Víctor Rojas

Haciendo mención directa a uno de los más famosos poemas de César Vallejo, arranca en primera, como debe ser, Manuel Pérez G. con su segundo libro de poesía. Y en las primeras de cambio nos hace saber que el único recuerdo que tiene no es el de su muerte sino el de su día de nacimiento en Montevideo, ..."la madrugada de un viernes / Sin expectativas / Ni aguacero.

En esta ocasión la colección de versos, con sello de imprenta boliviana, fue bautizada con un título que sugiere y que incita a la lectura: a un costado del viento. La estructura del poemario está guiada por cuatro proverbios que conforman las temáticas desarrolladas: Examina la senda de tus pies, El camino de la vida es hacia arriba, No traspases el lindero antiguo y, por último, No me des pobreza ni riqueza, manténme el pan necesario.

Encontramos en los poemas iniciales una serie de contemplaciones que en la pluma del poeta pretenden alzar vuelo filosófico obligándonos a recordar las consejas orientales para el buen vivir y la armonía del espíritu. Muestra de ello es el poema epigramático

Andar requiere su tiempo: 
Para andar estos tiempos
La paciencia No es mala compañera. 
Sin embargo, Manuel Pérez nos demuestra que tiene los pies sobre la tierra cuando se recrea con las palabras para desenmascarar preguntando. La técnica utilizada, además de lúdica, consiste en aplicar una de las dos siguientes variantes. La primera, partir de una premisa afirmativa que contenga dos sustantivos y después de un vocablo dubitativo preguntar invirtiendo los sustantivos iniciales: 
Se habla del imperio de la razón
Pero
¿Tiene razón el imperio?
La segunda consiste en que el poeta en lugar de preguntar concluye con una afirmación:
Se habla de la fuerza de la razón
Pero 
La razón no tiene fuerza.
Sin duda que esta manera de hacer poesía se convierte en un ejercicio que ayuda al desarrollo de la fantasía pero también a encontrar el sabor y las dimensiones de las palabras.

En la segunda parte del poemario hay compañía de caderas que arden. Una fémina de "cabeza rubia" y "manos negras" (?) que obliga al bardo montevideano a las difíciles ecuaciones matemáticas. Y tal vez sea por ello que el proverbio que inicia este capítulo nos incita al reto, a no esperar que todo caiga del cielo, sobretodo cuando se trata de esos ángeles que llevan sobre sus espaldas la mitad del mundo y cuya conquista a veces parecen esas cuestas pronunciadas de las vueltas mundiales en bicicleta. Las vicisitudes que nacen de esos encuentros perduran en la parte tercera del libro, que bien resume Manuel Pérez en uno de los versos:

Qué importa
Si calle abajo aún vamos.
La última parte de a un costado del viento es un experimento de nostalgias acompañadas con frases de boleros donde el poeta nos revela el secreto de la larga vida. Los dioses nórdicos evitaban volverse viejos comiendo las manzanas áureas del árbol que cuidaba la bella Idun. Manuel Pérez nos da otra receta: para no envejecer se debe beber las décadas con sorbos cortos.
 
Manuel
Pérez García
a un costado del viento
Aquelarre (Bolivia)
Este artículo fue publicado el 5 de Enero de 2001 en el semanario Liberación que se edita en Malmö
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 PORTADA MANUEL PÉREZ GARCÍA