Manuel Pérez García
Actualizado: 6 de Diciembre de 2000
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con Aníbal Sampayo
el poeta y cantor
del Río Uruguay

Los pájaros
y mis canciones
no tienen fronteras

escribe
Manuel Pérez García

El tiempo hizo un alto en el camino y nos
regaló un río con pájaros. El río, que es más
que un río, andando los siglos se adornó
con hierbas que dan semillas y árboles
que dan frutos, se vistió de vida y esa vida
nos la narró un cantor.  El cantor a golpe de
guitarra y poesía, coloreó el paisaje y fue 
eco de sus moradores, su universo de
alegrías y sinsabores, de realidad siempre
alerta, proyectada en un cielo azul que viaja
hacia otros cauces semejantes. El río
siempre está y su canto lo lleva y
lo trae Aníbal Sampayo

Con él conversamos, junto a Gloria Leyland y Rodolfo Omar Rodríguez, en el estudio de la När Radio de Malmö, mientras se grababa el programa de la Asociación Camarín. Presentar su último trabajo, De antiguo vuelo, editado en Paraná, Argentina, por el sello Shagrada Medra, y en el que también participan entre otros, Miguel Martínez y Carlos Aguirre, era el motivo del encuentro, pero al hablar con Aníbal Sampayo es imposible poder sustraer al cantor del hombre ya que, a lo largo de su transitar por el mundo, siempre el artista y el ser humano, su música y su compromiso, han sido simplemente uno.
Un don Aníbal a quien, según dice, el ”don” no le sienta bien pues aisla a la gente de la amistad, aunque se piense que es una condición de respeto, comienza a desgranar anécdotas y con ellas llegan retazos de su música, de su vida: la música ha sido mi exitencia. Comencé a los 12 años en una radio, la ”35”, allí acompañaba a cantores, había buenas voces y también mucho tango que por ese tiempo estaba en auge.

Yo vengo de aquel tiempo
de los antiguos pájaros...
de los que abrieron surcos
en el cielo del canto...

Tras lo dicho a forma de presentación, el río de los pájaros pintados no deja de estar en todo presente:
me gusta el contacto con la naturaleza y sus personajes, esos que forman mis canciones: los pescadores, los hacheros, gente realmente olvidada. Gente que no sólo es corrida del río por las grandes crecientes sino que también ahora sus aguas están envenenadas.
Nos explica que en otras épocas los pobres, cuando llegaban del campo, podían optar por ir a la ciudad. Allí por lo general terminaban como peones de albañil. La otra alternativa era ir al río, en donde por estos tiempos a la ya de por sí muy dura vida se le debe sumar la contaminación, especialmente del lado uruguayo.

El Uruguay no es un río
es un cielo azul que viaja
pintor de nubes, camino
con sabor a mieles ruanas.

Aníbal describe esta existencia en El río no es sólo eso, una de las chamarritas que integran su disco.
Un turista, al que le gusta la pesca, llega de Montevideo y conversa con un pescador lugareño, don Argueyo. Este le explica como vive y yo, que he visto todo eso, que mi crié junto al río, puedo contarlo. El paisaje que se puede ver muy lindo: ranchitos blancos entre flores allá en las islas, pero muchos, incluídos los gobiernos, no lo van a ver, no se molestan en saber cuál es la realidad de esa gente. Allí hay vinchucas; uno si visita alguna casa lo ve. Bajo las ropas o lo muebles está ese insecto trasmisor del mal de Chagas. Y don Argueyo, le cuenta al turista que cuando se quedaron con sus tierras tuvo que ponerse a pescar.

Comentan: ”lindo ranchito,
usté debe ser feliz...”
una cosa es ver de lejos
y la otra es vivir allí.

Aníbal recuerda y comenta que de la chamarrita, ese ritmo que como los juncos crece junto al Uruguay, se siente en cierta medida responsable. Las grabaciones de chamarritas datan del año 53 y las primeras conocidas fueron las que me grabaron los hermanos Abrodo. Después al tiempo salió don Linares Cardoso, que tiene muchas cosas interesantes.
Define al cantor como ese ser humano capaz de nutrirse de las verdades y asegura que éste, ante todo, tiene un compromiso muy grande con su pueblo: el de acercarse a él por medio de la canción con ese mensaje que le permita ”despertar” de muchas cosas, perder ese fanatismo ideológico que le han metido durante años, muchos años.
En el Uruguay concretamente fueron más de cien años manejados por el caudillismo blanco y colorado. Yo hoy digo que soy frentista, porque estoy convencido de que ahí, en el Frente Amplio, está el verdadero pueblo. Y repito: es necesario sacarse el fanatismo ideológico, poder ver a los demás como cristianos, como gente, verlos iguales, sin colores que los diferencien. Para ello hay que construir un cambio político que sea para todos: eso no es ni más ni menos que seguir los principios artiguistas de justicia, igualdad y fraternidad entre los pueblos.

El suelo germinador
cambia el filo de su lanza,
la reja de la esperanza
le toma el brazo arador...

Al comentario sobre la existencia de una identificación entre el hombre del campo argentino y uruguayo, Sampayo explica: 
nosotros somos casi hermanos, esa historia ha existido desde siempre: cada vez que había problemas en Argentina, ellos cruzaban al Uruguay y nosotros lo mismo. Puedo afirmar que el Río Uruguay es un tiento de plata cosiendo dos lonjas de un mismo cuero, Uruguay y Argentina. Ando mucho por Corrientes, por Entre Ríos... así aparecen muchas anécdotas, reconozco ser hombre de conversar mucho sobre estas cosas a las que quiero y llevo dentro. Por debajo del agua corre la tierra y esa es de todos, de los entrerrianos, los sanduceros, los correntinos…de toda esa gente que habita a orillas del Uruguay. El río y la historia nos han unido y no nos separa el chauvinismo que en mi concepto no 
es más que un nacionalismo de derecha y de ahí al fascismo no hay más que un paso. La patria que querían Artigas, Bolivar o San Martín era la patria grande. Esta no estaba dividida ni por fronteras ni por aduanas.
Los pájaros cruzan de un lado al otro, muchos comen en  Uruguay y por la noche las bandadas van al otro lado del río y allí duermen. Esas aves no tienen cédula de identidad, no las detienen las aduanas, ni las banderas... ni a mis canciones, que tampoco tienen fronteras.

Fueron heridos
con grillos maltratados,
mordazas de silencio
quisieron acallarlos,
no hay flecha que detenga
el vuelo de esos pájaros

A la pregunta de si existe un folclore uruguayo Aníbal Sampayo responde:
Nuestro folclore se nutre de las raíces existentes a ambas márgenes del Plata ya que los ritmos tampoco tienen fronteras. Antiguamente el canto se transmitía oralmente, así que no puede tener padre. Es vital conocer hasta dónde llega la cordillera, hasta dónde llega la selva y en la toponimia está la clave con los nombres de arroyos, ríos y cerros. Los nombres van definiendo cada paraje y éste conforma al hombre con su modo de vida, su vestimenta, su comida  y su forma de entender la música: por ejemplo la galopa se identifica con Paraguay.
Tampoco debemos olvidar lo que nos han legado los extranjeros que llegaron a esas tierras. La polca, la mazurca, luego la ranchera, el chotis, todas ellas son danzas que llegaron de Europa y se acriollaron. De las ciudades pasaron al campo y se hicieron nuestras. El hombre anda caminos con su cultura a cuestas o como decía Atahualpa Yupanqui, el hombre es tierra que anda.

De selva en selva,
de la montaña al llano,
es hoy el canto libre,
Lainoamericano...

Confiesa que lo que más le gusta es aprender:
Las cosas que digo y canto es porque las conozco y me han dolido. Es cierto que mis letras tienen un contenido social pues es el propio pueblo quien me las dicta. Yo las hago poesía y música, las transmito y de esa forma se las devuelvo.
Así, entre anécdotas y apreciaciones, se detiene en una galopa interpretada en arpa y dedicada a Federico Martí. Fue amante de la música, un gran amigo que murió muy joven y el entrañable afecto que nos unía me guió el corazón para rendirle homenaje en esa melodía.

Es hora de madrugar
para encarnar el misterio.
que nadie pesque a la muerte
robándole su secreto...
ni ese porfiado destino
de su remar sin regreso

Aníbal nos habló poco del disco, pero no importa, ante todo quedó la esencia humana del artista, sus razones y su compromiso. Qué más pedir, si por todos es sabido que su música no necesita presentación. Desde hace décadas va desde el río Uruguay andando y desandando los caminos de la América auténtica, sembrando y cosechando el corazón de esas gentes sencillas que la pueblan. Su vuelo continúa, porque es del pueblo.

No hay quien pueda sujetar
las cuerdas de su instrumento...
ni el acorde redoblante
de su galopar sin freno.
 
 

Manuel Pérez García
manpergar@hotmail.com

Este artículo fue publicado el 29 de septiembre de 2000 en el semanario Liberación que se edita en Malmö
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El autor: Manuel Pérez García, nació en Montevideo en 1952, en la actualidad es integrante del consejo de redacción del semanario Liberación de Malmö. Artículos suyos, así como poemas y realtos han sido publicados en diferentes medios de prensa tanto en América Latina como en Europa. Ha editado dos libros "Por si acaso", Editorial Siesta, Estocolmo 1998 y "A un costado del viento", Aquelarre, Bolivia, 1999.
 
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