Manuel Pérez García
6 de mayo de 2002
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Sobre el
”Libro de las trilogías”
de José ”Pepe” Alanís

Mil novecientas
noventa y siempre
nostalgias

Manuel Pérez García

Conversar sobre Montevideo es posible siempre y cuando los contertulios estén dispuestos a un permanente ejercicio de nostalgia, ya que pocas deben ser las ciudades capaces de ser identificadas por transmitir de una sensación semejante. Es más, estoy convencido que dentro de Montevideo mismo se le puede echar de menos. Un mundo propio, peculiar, marcado por un contorno de edificaciones, algunas calles empedradas, paraísos vestidos de diciembre, olor a fruta, sabor a barrio y la sal del río de la Plata sazonando de herrumbre tiempos y gentes.
Ha de ser la poesía:/ aquel amigo/ enormemente muerto y nuestro llanto./ Estocolmo en invierno y con nostalgias/ ... 

El interior más vivo es, en algunos casos, el punto de referencia a ese Montevideo que evidentemente subyace en estos versos. En otros, el relieve es aportado por una perspectiva de distancia. Sin embargo José ”Pepe” Alanís, ciudadano de Rinkeby, puede evocar (y beberse) todo Montevideo acodado a la barra de una borrachería en Morón, dejarlo andar con disimulo por cada una de las páginas de su Libro de las trilogías y emitir sentencia: tras un desplante de memoria alimentada por la nostalgia, siempre quedará en presente las necesidad de un mañana. Después, perdido ya entre unicornios y estrellas, es capaz de disputarle a ”La Teja” calles, versos, copas, tangos, carnavales y contarle su determinación: Muy a partir de hoy/ escribiré tan solo trilogías./ Seré un poeta tríptico hacia adentro/ y trilógico hacia afuera.

Es que el último poemario de ”Pepe” Alanís está cargado de esas imágenes que Se agolpan en mi mente hasta dolerme; de suburbio, El ”Bar Derby” existía sólo de madrugada; de afirmaciones, Tímidamente utópico es el poeta: estudia la anatomía de las estrellas; de compromiso, Y sé que mis ideas/ apretarán gatillos y definiciones, Es la poesía siempre/ una metáfora suspendida en el espacio.

El Libro de las trilogías se nutre de aledaños, redobles murgueros y bandoneones. Es suburbano como el obrero, como las pancartas y las huelgas. Tiene la rabia del salario que no alcanza y el bálsamo de una mujer tan desnuda y abierta/ como una estatua viva. Es candombe, bohemia, madrugada, reflexión y ante todo es un ”Pepe Veneno Amigo del abrazo y de la anécdota...

Cada palabra testimonia el permanente diálogo entre la vida y los sueños; aquí transcripto como una conversación de amigos por la que transcurre el compromiso social, las largas sombras de la cárcel y ese despertar nórdico que deja abiertas las puertas de ... la locura de una nueva utopía/ que nos realiza/ desde la primavera hasta la muerte. 
Una utopía merecedora de ser vivida pues siempre, y en el momento preciso, aparece ese abrazo que todo lo redime y nos transporta a Soriano y Convención.../ (donde cada día nos encontramos) a la hora de todas las borracherías.

...Mientras recuerdo todo esto/ acaricio la frente del tercero de mis hijos/ que se duerme a mi lado... 

”Libro de las trilogías”
José ”Pepe” Alanís
Editorial Siesta
Estocolmo, Rinkeby, Suecia.
Mil novecientos noventa y siempre
 

Manuel Pérez García
manpergar@hotmail.com

 
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