Manuel Pérez García |
15 de Enero de 2003
|
|
|
|
Sobre
la des y los informadores
Manuel Pérez GarcíaEsporádicamente sale a debate el tema de los medios de comunicación. En la mayoría de los casos son hechos puntuales los que traen a colación el análisis o la reflexión sobre el comportamiento de los mismos por lo que, y en función de ésto, si hoy decimos que el ejercicio periodístico, la libertad de expresión y el derecho a la información de las sociedades en el mundo pasan por momentos difíciles, seguro que nada nuevo aportamos, más no por ello debe silenciarse.
Pero en el tema éste de la «guerra contra el terrorismo», los medios de alcance internacional en términos generales no han dudado en seguir las pautas marcadas por el gobierno y la prensa norteamericana transmitiendo con total ausencia de lucidez, serenidad o espíritu crítico la visión que Washington elabora para el mundo. Se crea así un frente -des- informativo ante la supuesta confrontación entre «democracias occidentales y terrorismo» que por supuesto, tampoco es el único terreno de retroceso y abatimiento de la libertad de expresión. Así en la Rusia postsoviética, sus gobiernos han mantenido una sistemática ofensiva -por vías legales y de las otras- contra los informadores que han osado denunciar y documentar los vínculos del poder público con las mafias. También no mucho tiempo atrás durante el trágico asalto al teatro Dubrovka, el Kremlin aplicó a la prensa de su país un equivalente al gas paralizante esparcido sobre los secuestradores y sus rehenes. En la España de estos días, el gobierno de Aznar acude a la desinformación como único atenuante al cúmulo de despropósitos, errores y mentiras dichas a conciencia (dentro de su inconsciencia) sobre la catástrofe del Prestige. Se forma así otra marea negra (en éste caso informativa) que asquea y en la que no se debe dejar de incluir los aditivos añadidos por una «oposición» tan solo preocupada por los más que probables réditos electorales a obtener. Ante circunstancias como las señaladas es pertinente afirmar que la libertad de expresión no debe ser un simple instrumento de realización personal, como parece serlo para muchos, sino el derecho pleno del individuo a la información en toda la regla. Un derecho indispensable e irrenunciable para conocer y comprender al mundo que nos ha tocado en suerte y de paso confrontar (que no es censurar) a demasiados estamentos de poder, (político, económico, religioso etc.), que por -des-naturaleza tienden a ocultar la información crítica independiente o en su defecto a eliminarla. El que ésto deje de ser así
no sólo depende prácticamente en su totalidad de la firme
determinación social de defender su derecho a estar informada, sino
también de la impostergable decisión de los informadores
para ejercer con honestidad su profesión. De lo contrario la des
y la información seguirán confundiéndose y
confundiendo en el río revuelto de los intereses de oportunistas
y vividores de diferente cuño y posición.
manpergar@hotmail.com |
| PORTADA | MANUEL PÉREZ GARCÍA |