Manuel Pérez García - rodelu.net
13 de Octubre de 2003
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Raúl Raschetti:

La inquebrantable decisión
de un fotógrafo
 

Manuel Pérez García

La convergencia de dos descubrimientos perfeccionados independientemente: obtención de imágenes fijas por medio de una cámara oscura y reproducción de las mismas a través de reacciones químicas provocadas por la luz al incidir sobre determinadas sustancias, da nacimiento a lo que hoy se conoce como la fusión de dos vocablos griegos, foto (luz) y grafia (escritura), el escribir o dibujar con luz: la fotografía.

Mexiko - Una de las fotos qur integran el libro
 
Desde que en 1822, el inventor francés Joseph Niepce obtuvo la primera fotografía permanente, los trabajos del también francés Louis Jacques Mandé Daguerre o de William Henry Talbot, entre otros, permitieron dar los primeros pasos a ese "dibujo con la luz" que de inmediato pasa a ser una herramienta invalorable capaz de ser fiel reflejo de hechos y circunstancias. Esto es tan así que según consta en diferentes historias de la fotografía, el primer libro ilustrado con ellas data ya de 1844.
En 1877 ve la luz un volumen de fotos titulado Vida en las calles de Londres, el mismo es considerado como el primer fotoreportaje de corte social y en él su autor, el fotógrafo británico John Thomson, plasma la vida cotidiana de la clase trabajadora en la capital británica.
Un año después (1878) el reportero estadounidense de origen danés Jacob August Riis comienza una serie sobre los barrios bajos de Nueva York que será recogida en dos volúmenes fotográficos: Cómo vive la otra mitad (1890) e Hijos de la pobreza (1892).
Ya entrado el siglo XX el nombre del sociólogo estadounidense Lewis Wickes Hine, captando con sus fotos a los oprimidos de Estados Unidos, se complementa por su concepto con el trabajo en el sur del brasileño Marc Ferrez o el peruano Martín Chambi quienes recogen sendos retratos de la sociedad de sus países y en especial de los pueblos indígenas.

Y así podríamos seguir citando con el correr del pasado siglo nombres como Eugène Atget, Walker Evans, Robert Capa o Cartier-Bresson que tanto por la fuerza de concepción de su trabajo como en lo transmitido por sus fotos, permite a éstas ser consideradas a la vez por la crítica como trabajo artístico, documental y periodismo gráfico.

Pero vamos a lo que en concreto motiva la presente nota. El tener en mis manos el segundo libro Raúl Raschetti, Latinamerika, en obesegrad livsglädje; una inquebrantable alegría de vivir (*) me trajo a la memoria el primer contacto con su trabajo: diez años atrás en la Córdoba más mora que cristiana exponía las fotos que formaron parte del libro América, 500 años después, una publicación conjunta con el sueco Erik Mårtesson y en la que Raschetti abordaba el reencuentro con un Uruguay, lejano en el tiempo pero siempre vivo en sus sentidos.

Sin lugar a dudas Raúl es un viajero por vocación y sus fotos el espejo de los caminos transitados. En Latinamerika, en obesegrad livsglädje; una inquebranmtable alegría de vivir, la mirada de su autor va más allá de la denuncia o el testimonio; fiel a la realidad, sus fotos, desbordantes de lírica, no dejan de ser un punto de encuentro para la comunicación, un fluído diálogo con su trabajo y los textos que le acompañan: retazos de la América profunda en la pluma de Eduardo Galeano, como así una introducción de Björn Kumm, desmenuzando los últimos cuarenta años de historia de la Cuba reflejada en el libro y un texto del propio Raschetti.

En el Chiapas con vocación zapatista o con los refugiados guatemaltecos; el contraste de Bolivia y por supuesto su Paysandú a orillas del Uruguay, son estaciones obligadas que dan testimonio de trozos vida tan vitales como la algarabía de un bus en La Habana, la mirada de la represión mexicana, la obscuridad de la mina o una patética procesión en Oruro

Una visión poética capaz de dejar pese a todo, un sentido positivo y vitalista. La moraleja de los que creen en el hombre y el mañana, de quienes sufren los despiadados golpes de un mundo con vocación mercantil: los pueblos más humildes siempre tendrán un motivo para la esperanza. El convencimiento de que tras de la obscuridad siempre aparecerá el sol deseado.

Latinoamérica pues, a ojos de Raschetti, más que un continente es una obsesión. Una forma de vivir y de sentir. Una constante vital de lucha y esperanza. Una fuerza capaz de arrasar con todo un contexto, herencia de abusos e irracionalidades históricas.

Con ello Latinamerika, en obesegrad livsglädje; una inquebrantable alegría de vivir, no es sólo un documento social, es la definitiva e inquebrantable decisión de un fotógrafo, Raúl Raschetti, para dejar su testimonio.


 
(*) Latinamerika, en obesegrad livsglädje. Una inquebrantable alegría de vivir. ISBN 91-631-3659-7. 120 páginas. 210 x 200 mm. Fotos en blanco y negro. Fotos de Raúl Raschetti con textos tomado de obras y artículos de Eduardo Galeano e introducción de Björn Kumm. Malmö 2003.
El precio del mismo es 160:- incluido los gastos de correo (35:-)
El libro puede ser adquirido por los teléfonos: 040-940876 o 073-628 23 29; por el correo electrónico raschetti@brevet.nu como así también pagando directamente al postgiro 29 73 80 - 8 o al bankgiro 5358-6624.
 
Manuel Pérez García
manpergar@hotmail.com
 
 PORTADA MANUEL PÉREZ GARCÍA