Manuel Pérez García Manuel Pérez García - rodelu.net
16 de junio de 2007

Ante el final de otro proceso en el País Vasco

En todos los frentes

Rodríguez Zapatero: sólo a los vascos
les corresponderá definir su futuro

Junio en Europa suele ser preludio de verano y a medida que transcurren los años, sin duda consecuencia del cambio climático, en el sur del continente el calor ya se hace sentir con intensidad y quienes en él habitamos sabemos que debemos prepararnos para el aluvión de los próximos tres meses. Y no es sólo a lo que a temperatura se refiere, sino también al de los “desenfadados” personajes, amantes de la playa y la noche, que dejan la fatiga de la gran ciudad y su habitual rutina laboral, para trasladar todo su descontrolado bullicio y rutina personal a los pueblos costeros que, para colmo de males, ya tienen bastante con lidiar su descontrolada carga inmobiliaria.
Manuel Pérez García

En el ámbito político esta temporada el calor ha sido permanente y, pese a que por lo general comienza el declive de la actividad más intensa y, mientras los líderes de los partidos velan armas para el que será el último enfrentamiento de la temporada, el debate de la nación, la abulia suele instalarse junto la canícula, a la espera del otoño y la nueva legislatura.

Mas todo indica que en esta primavera-verano de 2007 nada va a ser copia de los anteriores ya que, a menos de un año vista de las elecciones generales, el debate permanente, agresivo y escaso de ética sobre el llamado proceso de paz en el País Vasco, se vio abruptamente interrumpido por la decisión del grupo independentista ETA de anunciar, tras catorce meses de tregua, el reinicio de sus actividades en “todos los frentes”, al, según ellos, no estar dadas las “condiciones mínimas exigibles” para seguir adelante con ese diálogo. Responsabiliza de ello tanto a fascistas como al PNV (Partido Nacionalista Vasco) y al PSOE. Y el eufemismo de declarar “abiertos todos los frentes” señala que los que han participado o participan en la actividad pública tienen otra vez a sus espaladas la amenaza de quienes se consideran víctimas del poder agresor español. Lo que no queda claro es si Cataluña también está incluida. Pues no debemos olvidar que cuatro años atrás, cuando la estrategia del PSOE en Cataluña precipitó

su alianza con ERC, Izquierda Republicana de Cataluña, se produjo el encuentro entre su cabeza visible, Carod Rovira, en ese instante presidente en funciones de la Generalidad, con ETA en Perpiñán. En la misma, Rovira alcanzó la iniciativa política de una tregua catalana y también en gran medida se configuró la estrategia que habría de unir a socialistas y nacionalistas. La idea que, exportada a Galicia, se intentó también hacer cuajar en el País Vasco, sería la piedra angular de la política del actual presidente: la celebración de los nacionalismos rehaciendo a su vez lo que fue la transición.

Lo cierto es que, queremos pensar que con la mejor intención, el presidente Rodríguez Zapatero ha hecho tal vez demasiadas concesiones a la hora de manifestar sus “intenciones de paz” y lo ha hecho sin la transparencia que las mismas merecían: jugar a las cartas en dos tapetes distintos tiene sus complicaciones. Por un lado el pacto con el anterior gobierno del PP y por otro reunirse sus emisarios, desde aquella época, en veinticinco ocasiones con los independentistas, no ha sido algo de ser catalogado como claro y lúcido de su parte.

De más está decir que éste comunicado cayó como un jarro de agua fría en los medios políticos y la ciudadanía española en general la que aún intentaba digerir los resultados de las elecciones municipales de quince días atrás y así que hoy, mientras la derecha clama gestos de arrepentimiento por las concesiones hechas a los independentistas como primer paso para un acuerdo con el gobierno de Rodríguez Zapatero en la política anti-ETA, el PSOE se defiende arremetiendo contra el PP; lo señala como principal responsable del fracaso de las negociaciones y declara ahora que el fin de la tregua ya se había producido en diciembre con el atentado a la T4 del aeropuerto de Barajas y al que el propio presidente definió como “trágico accidente”.

A partir de ahora no caben las medias tintas. Rodríguez Zapatero respondió el mismo día con una declaración institucional cuyo concepto central se basó en cuatro puntos: 1- admitir haber “realizado todos los esfuerzos posibles para alcanzar la paz”, 2- que “ETA volvió a equivocarse”, 3- que “sólo a los vascos les corresponderá definir su futuro” y 4- un llamamiento final a todas las fuerzas democráticas para unirse frente al “enemigo común”.

A nivel policial las primeras medidas fueron la detención de Arnaldo Otegui, portavoz de de Herri Batasuna y de De Juana Chao, integrante del comando que atentó en la plaza de la República Dominicana en Madrid y en huelga de hambre otra vez. Las mismas no parecen ser más que la respuesta en caliente de alguien que con claridad aún no define cual va a ser de aquí en más su actitud frente a los independentistas; pues al admitir implícitamente los contactos habidos antes y después del atentado de Barajas, afirmar que la solución del problema vasco le compete sólo a los vascos, dejando fuera de contexto al resto de España y definiendo la actitud de ETA como “una nueva equivocación”, nos hace pensar que la actitud del Ejecutivo es sólo la de ganar tiempo a la espera de un nuevo “gesto” de ETA y presentarse a la ciudadanía de cara a las próximas elecciones generales, que ya dijo no se van a adelantar, con la aureola de haber sido tan sólo una víctima de sus buenas intenciones.

Lo cierto es que todos los gobiernos de la democracia española han dialogado con ETA y todos han fracasado. Tras ello la organización independentista ha salido siempre militar y económicamente reforzada. El reciente proceso no es una excepción con el añadido, además, de que también políticamente su fuerza se ha acentuado.

Lo dicho por Franklin D. Roosevelt de que “en política no existen casualidades y si existen han sido minuciosamente planificadas” puede ser una perfecta definición para el momento. El calor del presente julio no cabe duda acompañará el resto de la legislatura y será testigo de hasta dónde está dispuesto a llegar Rodríguez Zapatero; o dicho de ora manera, hasta dónde le permitirá llegar ETA, a todas luces hasta hoy quien condicionó ese proceso, como así también hasta dónde el PP podrá tener un gesto y no hacer de esta tragedia una mera bandera electoralista.

Mas la realidad es sólo una y nos indica que, a menos de un año para las elecciones generales, sólo el voto de todos los ciudadanos españoles dará el legítimo veredicto y después de él ya no habrá más excusas. Sin duda como el propio Rodríguez Zapatero lo ha dicho: “ETA volvió a equivocarse” y añadimos que hay que enfrentarla en “todos los frentes”.

Alicante, 12 de junio de 2007


Manuel Pérez García
Escritor uruguayo radicado en España
manpergar@hotmail.com
 
 PORTADA MANUEL PÉREZ GARCÍA