Víctor Montoya Víctor Montoya - rodelu.net
8 de marzo de 2006

El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer

En el Día Internacional de la Mujer

¡Arriba
las mujeres bolivianas!
Víctor Montoya
El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. ¿Qué harán nuestras “feministas” que luchan por la justicia social? ¿Qué hará el gobierno para declarar feriado nacional? ¿Qué harán los sindicatos y las instituciones del género? ¿Qué harán las mujeres en general? Aunque me gustaría que sus voces atronaran en las calles y sus banderas flamearan a lo largo y ancho del territorio nacional, sé de sobra que nadie moverá un dedo ni dirá esta boca es mía, pues la mayoría de las mujeres bolivianas, que en principio desconocen sus derechos y su rol histórico y social, estarán ocupadas este día en sus quehaceres domésticos, sin importarles que su emancipación será obra de ellas mismas, al menos si quieren tener los mismos derechos y las mismas obligaciones que los varones, tanto en el plano familiar como laboral, incluyendo su representatividad en las esferas de gobierno.

Tampoco se puede esperar mucho de un país que, además de estar sumergido en el subdesarrollo y la corrupción institucional, está atado a una mentalidad retrógrada que sostiene la absurda teoría de que las mujeres ocupan una posición subordinada en la sociedad debido a causas biológicas o impedimentos físicos, y no a factores de carácter socioeconómicos o al estereotipo que los poderes de dominación manejan sobre la sexualidad femenina y masculina.

Del machismo de nuestra cultura prefiero ni hablar, porque los hombres, aparte de reírse de las reivindicaciones femeninas, han sido educados en el marco de una sociedad patriarcal, que ha convertido a la mujer en sierva doméstica y en máquina reproductora de hijos. A este rol tradicional asignado a la mujer se debe, en parte, la injusta distribución del trabajo doméstico (crianza de los hijos, limpieza del hogar y quehaceres de la cocina), que el hombre, fiel a su rol de “cabeza de la familia” y “protector de la dignidad familiar”, considera actividades “típicamente femeninas”. En este contexto no han cambiado muchos, ni siquiera las chotas jailonas que se proclaman verbalmente “feministas convencidas”, mientras explotan a las empleadas domésticas a cambio de un salario de hambre.

A esta desastrosa situación, agravada por la crisis estructural del país, se suma el maltrato a la mujer dentro y fuera del hogar. Según un informe de las Naciones Unidas sobre el Estado de la Población Mundial del UNFPA (Fondo de Naciones Unidas para la Población), una de cada tres mujeres son golpeadas alguna vez, obligadas a tener relaciones sexuales o han sufrido algún tipo de acoso y abuso.

No es casual que algunas instituciones, que en nuestro país velan por el bienestar de la mujer, hayan hecho un llamado a la opinión pública para demandar una mayor atención de las organizaciones gubernamentales sobre la problemática de la violencia contra la mujer, conscientes de que la violencia es uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la nación; es más, ante esta evidencia, es necesario que el gobierno promulgue una ley que castigue con toda severidad a los autores de la violencia contra la mujer, no sólo para dejar constancia de que uno de los derechos fundamentales de la mujer es el derecho a vivir sin violencia ni mordaza, sino también como una medida que elimine toda forma de discriminación de género. No es tarea fácil, pero sí un buen comienzo, si se piensa que la emancipación femenina, como el bienestar social en general, marcha del brazo del desarrollo industrial y el mejoramiento del sistema educativo.

En este terreno, como en muchos otros, tenemos bastante que aprender de los países del llamado “primer mundo”, donde los derechos de la mujer han sido posibles gracias al avance industrial y su incorporación al mercado de trabajo. Un avance socioeconómico que ellas consideran una conquista irrenunciable, ya que les permite disfrutar de una igualdad de oportunidades en la vida social, política, familiar y profesional.

En los países industrializados, a tiempo de crear fuentes laborales para las mujeres, se crearon también las guarderías públicas y el permiso de paternidad hizo posible que las mujeres conserven su empleo incluso después de tener hijos. Es decir, la legislación acepta que las mujeres conserven su trabajo cuando nace un hijo, un año de permiso de maternidad con el más del 90% del salario, guarderías públicas a bajo costo y el derecho a trabajar media jornada hasta que el niño cumpla los seis años de edad. Sin embargo, a pesar de estos avances significativos, las mujeres no han dejado de pelear por tener mayor influencia en el parlamento, el mismo salario y las mismas oportunidades de las cuales gozan sus colegas masculinos.

Con todo, espero que el Día Internacional de la Mujer no sea un día de fiesta sino de protesta. Las mujeres tienen mucho porqué llorar, pero también mucho porqué luchar y, sobre todo, mucho que ganar para el porvenir de sus hijas y las hijas de sus hijas.

¡Arriba todas las mujeres de Bolivia! Ya es hora de que se rompan las cadenas que las oprimen, las mentes que las subordinan y las tradiciones machistas que las condenan a vivir recluidas entre las cuatro paredes del hogar, sin tener los mismos derechos ni las mismas posibilidades que los varones, quienes, ya sea por razones sociales o mandato divino, se consideran superiores. ¡No, señores! Es hora de llevarse la mano al pecho y tener dos de frente para considerar que las mujeres, nuestras compañeras desde la cuna hasta la tumba, son tan importantes como nosotros para el desarrollo de un país más armónico y democrático. Por eso mismo, considero que celebrar el Día Internacional de la Mujer debería de ser más importante que celebrar el Día de las Comadres o las ch’allas carnavaleras, puesto que es un modo, aunque se entiende simbólico, de poner la soga al cuello de sus verdugos y un gesto de protesta contra el desprecio y la marginación a las que se vieron sometidas durante siglos.


Víctor Montoya

Escritor boliviano radicado en Suecia
montoya@tyreso.mail.telia.com
http://www.sololiteratura.com/mon/victormontoya.htm
 
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