Víctor Montoya Víctor Montoya - rodelu.net
14 de mayo de 2006

Apuntes
para considerar la revista literaria
Puertabierta

Víctor Montoya
Entre las revistas latinoamericanas publicadas en Suecia -casi todas de efímera existencia-, cabe mencionar la revista literaria Puertabierta, cuyas páginas registraron la obra -tanto en verso como en prosa- de varios de los escritores latinoamericanos en el exilio.

Los tres números (1982-83), dirigidas por quien firma esta nota y editadas por el Instituto de Inmigrantes de Borås, son una muestra clara del impulso creativo de los implicados, pero también de la sencillez de una empresa sin afanes de lucro y hecho a puro pulmón. No en vano en la presentación del primer número se advierte que Puertabierta nació como un medio de expresión de un grupo de escritores latinoamericanos en Suecia, con el fin de buscar una “Puertabierta a la creación y al diálogo, para compartir criterios, preocupaciones, luchas y esperanzas que, al fin y al cabo, serán el reflejo de la creación cultural latinoamericana, para reencontrarnos a nosotros mismos, para llegar a Ser, a pesar de la distancia y la incomunicación. Puertabierta para todos aquellos escritores, profesionales o no, experimentados o nuevos. Puertabierta no es un medio de censura, sino un canal que pretende viabilizar la creación artística…”.

De modo que la revista, con sus errores y aciertos, constituyó un testimonio más de la literatura latinoamericana gestada en el exilio, fuera de fronteras, a causa del despotismo de las dictaduras militares que, además de asolar sus países, no soportaron la palabra contestataria de sus escritores. No obstante, estos creadores, comprometidos con las luchas de los movimientos populares, siguieron buscando nuevos medios de expresión para resistir al silencio y la resignación, con sólidas propuestas formales y temáticas. De ahí que las páginas de Puertabierta, ricas en imágenes y textos literarios, dieron pautas para considerar que en Suecia, desde principios de los años ‘70, hubieron poetas y narradores de primera línea; unos que llegaron ya como escritores consumados y otros que se hicieron escritores bajo el impacto de los golpes de Estado, las torturas, las prisiones y las nuevas experiencias del exilio.
No eran menos frecuentes las colaboraciones llegadas desde otros confines, con el propósito de buscar a sus lectores y demostrar que la palabra escrita no conoce fronteras ni imposibles que puedan contra ella.

Poetas y narradores
La revista Puertabierta, a pesar de quienes pretendieron colocarla en las galeras del olvido, es -y será- un incuestionable punto de referencia para comprender mejor el desarrollo de la literatura latinoamericana en Suecia, pues en sus páginas se encuentran las firmas de varios escritores que actualmente son voces conocidas y reconocidas por la crítica literaria en sus países de origen.

En el primer número figuran los nombres de: Jaime Nisttahuz (poeta y narrador boliviano), Manuel Vargas (narrador boliviano), Sergio Infante (poeta chileno), Víctor Montoya (narrador boliviano), Carlos Geywitz (poeta chileno), Sergio Badilla (poeta y narrador chileno), Adrián Santini (poeta chileno) William Peña (narrador colombiano), Rodolfo Siñani (poeta boliviano), Sergio Canut de Bon (poeta chileno) y Mario Romero (poeta argentino).

En el segundo número: Sergio Macías (poeta chileno), Jorge Acuña (pantomimo peruano), Mario Chichelnitzky (poeta argentino), Edgardo Mardones (narrador chileno), Roberto Mascaró (poeta uruguayo), Oscar Bravo (narrador chileno), Juan José Ochoa (poeta colombiano) y Michel Smiely (narrador y poeta dominicano).

En el tercer número: Carl-Erik Sjöberg (poeta sueco), Alberto Hugo Hedman (poeta argentino), María Gianelli (narradora uruguaya), Juan Gonzáles Ríos (poeta español), René Bascopé Aspiazu (narrador boliviano), Eliana Cortés (poeta chilena), Olga de León (narradora paraguaya) y Mauricio Aira (periodista boliviano).

La revista contó con las ilustraciones de los artistas: Ana M. Beaulieu (uruguaya), Nenad Andrejevic (serbio), Miguel Alandia Pantoja (boliviano), Gastón Salas (chileno), Eduardo Concha (chileno), Manuel Murua (chileno), Guillermo Martínez (chileno), Rafael Bellange (español-chileno), Carlos Coffeen S. (colombiano) y Oswaldo Guayasamin (ecuatoriano).

La correspondencia y los comentarios
Durante el período de publicación de Puertabierta no faltaron los comentarios ni las voces de aliento de parte de los críticos y lectores. Por razones de espacio sólo citamos algunos de ellos.

El crítico colombiano Helcías Martán Góngora, en su artículo sobre ”Poesía sueca contemporánea”, publicada en la sección cultural del diario ”El Pueblo”, comenta: ”Hay otra Puertabierta en Suecia. Se trata de una pequeña revista, impresa en español, bajo la responsabilidad de Víctor Montoya, quien se nos antoja un paisano de todo el maíz. En sus páginas hospitalarias para todos los escritores de buena voluntad, que sean breves, como pedía nuestro padre Gracián, encontramos las huellas de nuestro amigo el poeta sueco Carl-Erik Sjöberg, quien no figura (¿por qué?) en la antología de Litoral. Víctor Montoya comenta la difícil situación en que se debate una veintena de escritores latinoamericanos en Suecia. El problema radica en que escriben en idioma (español) que, según los empleados del Statens Kulturråd, es una lengua que ya cuenta con una amplia producción literaria. Es decir que los poetas hispanohablantes en Suecia están, como dice Hugo Hedman, igual que “un rey ciego mirándose al espejo” (Bogota, 5 de enero de 1984).

El periodista boliviano Mauricio Aira Flores, en una nota publicada en el semanario Liberación, y reproducida en el semario Aquí, de Bolivia, apunta en su crónica cultural: “Acaba de aparecer a la circulación en los centros culturales hispano-hablantes, el tercer número de la revista Puertabierta que, como expresa su director en la introducción de la misma, viene a resultar un medio de encuentro entre escritores de diferentes nacionalidades que buscan un canal de difusión literaria para su producción. En efecto, las 23 páginas de esta revista de bolsillo que reproduce la creación literaria de suecos, argentinos, uruguayos, españoles, chilenos y bolivianos, se inscribe en la lista de publicaciones periódicas como un feliz intento de aglutinar a los autores de diferentes tendencias, de distintas regiones y temperamentos, en un proyecto de integración cultural que merece toda ponderación” (Liberación, 17 de agosto de 1983).

El poeta Th. Móller Soler, tras recibir un número de la revista, escribió: “Le agradezco por el envío de un ejemplar de Puertabierta. Resulta emocionante contemplar cómo gentes procedentes de tan diversos países americanos se unen para componer una publicación en su propia lengua y otro país, lejano en millas y en contenidos sociológicos como Suecia” (Barcelona, 4 de octubre de 1983).

M. Gutiérrez de la Fuente, residente en Marruecos, al conocer la publicación de Puertabierta, escribió: “He conocido la ‘Manxa’, de Ciudad Real, España, sorprendiéndome su existencia, y congratulándome al mismo tiempo” (Tanger, 6 de abril de 1984).

Desde España, el poeta chileno Sergio Macías, con motivo de preparar una antología con poemas didicados a Salvador Allende, dice en su carta: “Te felicito por tu revista. Hermosa labor de divulgación de la literatura del exilio latinoamericano, con buenos textos e ilustraciones. Que el impulso no decaída para que la puerta no se cierre” (Madrid, 21 de septiembre de 1983).

El poeta argentino Mario Romero, en un comentario sobre la labor literaria del director de la revista, escribió: “La tarea de Montoya no se reduce a su obra personal. Recientemente, y bajo su entusiasta tutelaje apareció Puertabierta, revista de índole literaria que recoge poemas, narraciones e ilustraciones de latinoamericanos. La publicación tiene la intención (directa) de ser una puerta abierta para los creadores latinoamericanos y para todos aquellos que se interesan en la cultura de nuestro continente” (Liberación, 17 de enero de 1983).

Desafortunadamente, después de varios intentos y buenas intenciones, la revista Puertabierta se cerró debido a las dificultades económicas y las barreras idiomáticas propias del exilio, no sin antes haber constituido un punto más de referencia en la historia de la literatura latinoamericana en Suecia, donde compartió, en los últimos treinta y cinco años, la alborada y el ocaso de otras publicaciones que tuvieron las mismas características y persiguieron los mismos objetivos, como fueron Saltomortal, Hoy y Aquí, La revista del Sur, Signos de la Poesía, Exilien, Magma y Contraluz.


Víctor Montoya

Escritor boliviano radicado en Suecia
montoya@tyreso.mail.telia.com
http://www.sololiteratura.com/mon/victormontoya.htm
 
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