LA
REPÚBLICA de Uruguay - 8 de Agosto de 2003
Bowling
for Columbine
y Gran
Hermano superado
Niko
Schvarz
El
Fantasma del macarthismo se pasea por Estados Unidos, decíamos hace
poco aludiendo a todas las formas de represión interna en ese país,
al descaecimiento de las libertades y la vulneración de los derechos
básicos, al odio xenófobo y los ataques al periodismo independiente.
Un estudio de Ignacio Ramonet revela que el objetivo de la potencia imperial
es profundizar aún más esa tendencia en el ámbito
interior y extender los sistemas de espionaje al mundo entero. A la vez,
Bowling for Columbine, el estupendo documental de Michael Moore (el mismo
que en la entrega de los Oscar condenó a viva voz al gobierno de
Bush por la invasión a Irak, lo que fue visto por más de
500 millones de televidentes), muestra las consecuencias dramáticas
del uso masivo de las armas en su país. Cuando niños matan
a otros niños ¿qué más se puede decir?
Todos fichados
El punto de partida
del director de le Monde Diplomatique es el tema de las visas requeridas
para ingresar a EEUU (incluso en tránsito, como se estableció
recientemente). Un acuerdo entre la Unión Europea y Washington determina
que la compañía aérea suministrará por anticipado
a las autoridades migratorias estadounidenses todos los datos de los futuros
pasajeros, sin su consentimiento. Estos se ingresan a un dispositivo llamado
Capps (Computer Assited Passenger Pre-Screening, sistema de control preventivo
asistido por ordenador) y se cruzan con datos emanados de la policía,
el Departamento de Estado, el ministerio de justicia, los bancos, etc.,
para evaluar la peligrosidad de los aspirantes a viajar, a los que se les
atribuye un código de color. A los marcados en rojo se les impide
el acceso al avión, y los sospechosos (cartón amarillo, entre
ellos todos los musulmanes o provenientes de Medio Oriente) a su ingreso
son fotografiados y se les sacan las huellas digitales.
Los hispanoamericanos
son objeto de vigilancia especial, habiéndose revelado que 65 millones
de mexicanos, 31 millones de colombianos y 18 millones de centroamericanos
están fichados sin saberlo, incluso con datos confidenciales. "Poco
a poco todos los hispanoamericanos serán etiquetados por Washington",
dice el autor. La empresa responsable de esa tarea, y que se la vende al
gobierno, es ChoicePoint, instalada cerca de Atlanta. Es la misma que recibió
el encargo del gobierno de reorganizar las listas electorales en Florida
para las elecciones presidenciales de 2000, con la consecuencia de que
miles de personas fueron privadas de su derecho a voto y Bush ganó
allí por 537 sufragios, lo que le permitió alcanzar la Casa
Blanca.
Tampoco los
norteamericanos escapan a ese régimen de vigilancia total, viabilizado
por la Patriotic Act. No existe más el secreto de correspondencia,
no se requiere autorización para pinchar los teléfonos, ni
orden de registro para acceder a informaciones personales de los ciudadanos.
Incluso el FBI pide a las bibliotecas la lista de los libros y páginas
de Internet consultadas por sus abonados.
Espionaje por
6 mil millones
"Pero el más
delirante de todos los proyectos de espionaje ilegal dice el estudio
es el que elabora el Pentágono con el nombre de Total Information
Awareness (TIA), sistema de vigilancia total de las informaciones, confiado
al general John Poindexter". Este fue condenado en los 80 porque dejó
sus huellas dactilares en el asunto Irán-contras. El proyecto (al
que para disimular le cambiaron el nombre por el de Terrorism Information
Awareness) recopila y entrega a un hiperordenador todos los datos personales
de cada uno de los seis mil millones de habitantes del planeta, además
de sus pagos por tarjetas de crédito, movimientos bancarios, llamadas
telefónicas, correos electrónicos y páginas web, ficheros
policiales, informes médicos y de compañías de seguros
y de seguridad social. "Mañana sabremos todo de ustedes", dice uno
de los organizadores. Ramonet coloca en el acápite la frase del
libro 1984 de Orwell: "La policía del pensamiento vigilaba a todo
el mundo, constantemente" y comenta: "Big Brother está pasado de
moda".
Michael Moore,
el valiente
El lector ya estará
enterado de esa película fuera de serie (Bowling por Columbine),
pero desearía destacar la valentía de Michael Moore al haber
producido una obra con ese contenido (y con esa excelencia de factura cinematográfica)
en el clima de histeria patriotera que envenena a la sociedad norteamericana
desde el 11 de setiembre. No hizo un panfleto, sino una auténtica
obra artística, con sus toques de humor ácido, de ironía
y de auténtico humanismo, con su figura marchando desarrapado delante
de la cámara y exhibiendo su tremenda fuerza de convicción.
Son de antología las secuencias de los chicos que llevan en sus
cuerpos las balas del atentado en la high school de Columbine, en el estado
de Colorado, que dejó muertos a 12 alumnos y una profesora. Y más
aún la extensa entrevista final, en Beverley Hills, al actor Charlton
Heston, capo máximo de la National Rifle Association. Prefiero no
comentarla, y recomendarles que la vean con sus propios ojos.
El documental
procura ir al fondo, escudriñar la psicología de hombres
y mujeres que dicen, sienten y hacen cosas terribles, al margen de la condición
humana. Y no deja de señalar a los verdaderos responsables, que
aparecen con su propio rostro, de Bush a Rumsfeld pasando por Cheney, y
a la vez de internarse en los antecedentes, en el pasado intervencionista
de la nación, en los desembarcos de marines y las guerras sucias
en el último medio siglo. El presidente que aparece en pantalla
es el mismo que el cineasta calificó, al recibir el Oscar al mejor
documental, como "ilegítimo, falso e invasor".
Kosovo y Columbine
Existe una coincidencia
cronológica que adquiere el valor de un símbolo y es debidamente
resaltada en el filme: el mismo día de la masacre perpetrada por
dos alumnos en Columbine, el 20 de abril de 1999, Estados Unidos lanzó
los más mortíferos bombardeos sobre Kosovo.
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