elPeriódico
de Catalunya - 7 de Mayo de 2004
Disney
veta a Michael Moore
• La compañía
prohíbe a la filial Miramax distribuir un documental crítico
con Bush
Idoya
Noain - Nueva York
Que Michael Moore sea uno de los personajes
más odiados y temidos por los conservadores de Estados Unidos dice
mucho sobre su poder. El cineasta y escritor tiene la capacidad de poner
el dedo en las más sangrantes llagas de la política nacional,
y en un país cuyas altas instancias están hoy mucho más
acostumbradas a la censura que a la transparencia y el debate, el autor
de Bowling for Columbine es el enemigo público doméstico
número uno. El temor a Moore volvió a quedar claro ayer cuando
se supo que Disney ha bloqueado la distribución en Estados Unidos
de Fahrenheit 9/11. El documental, que competirá en el Festival
de Cannes, contiene duras críticas al presidente George Bush.
La noticia de que Disney ha prohibido
a su filial Miramax que estrene la película apareció ayer
en The New York Times, donde el agente de Moore, Ari Emanuel, denunció
las motivaciones políticas que laten tras la decisión. ¿La
principal? Que Disney teme que una película de denuncia a la Administración
podría poner en peligro los beneficios fiscales que obtiene por
sus parques y hoteles en Florida. El gobernador del Estado, como se sabe,
es Jeb Bush, hermano del presidente. La compañía negó
la acusación y dijo no querer alienar a su público con una
cinta política.
Moore colocó ayer en su página
web un comunicado sobre el escandaloso veto, recogido por medios de todo
el mundo y ya sin duda una dosis vital de publicidad gratuita para su película.
En él se refiere a los "profundos obstáculos de censura"
con que topa a menudo en su trabajo. "Durante casi un año esta
lucha ha sido una lección sobre lo difícil que es en este
país crear una pieza de arte que pueda incomodar a los que están
en el poder", escribe.
Fahrenheit 9/11 es un repaso
de los acontecimientos previos y posteriores a los atentahhhdos del 11
de septiembre del 2001. Es también una mirada a las relaciones financieras
que durante tres décadas han mantenido los Bush con destacados saudís,
incluyendo la familia Bin Laden, algunos de cuyos miembros fueron evacuados
de EEUU justo después de los atentados pese a que el espacio aéreo
estaba cerrado. Para colmo de los males conservadores, incluye testimonios
de soldados estadounidenses desplegados en Irak mostrando el desencanto
con la guerra, la herida que puede ser mortal para Bush en este año
electoral.
"Algunas personas pueden estar
asustadas de esta película por lo que mostrará. Pero no hay
nada que puedan hacer al respecto ahora porque está hecha, es fabulosa
y si tengo algo que decir sobre la cuestión, la verán este
verano, porque, después de todo, este es un país libre",
concluye Moore.
La historia del nuevo documental
del hombre que ha disparado contra la industria de armas, empresas como
Nike y todo el establishment ha sido compleja desde sus inicios.
Primero iba a rodarlo con Icon, la productora de Mel Gibson, que decidió
por motivos no determinados abandonar el proyecto. Entonces entró
en escena Harvey Weinstein, que ya colaboró con Moore en The
big one.
Weinstein puso sobre la mesa la mayor
parte de los seis millones de dólares de presupuesto y a cambio
se quedó con los derechos de distribución. Pero Weinstein
debe rendir cuentas ante Disney, que compró Miramax hace 10 años.
Y según esa compra, Disney tiene el derecho de prohibir la distribución
de películas en determinadas circunstancias.
Un portavoz de Miramax anunció
conversaciones con Disney para intentar resolver el conflicto "amistosamente".
Pero las relaciones de Miramax con Eisner son tensas ya desde hace tiempo,
y con esta última película no parece que vayan a relajarse.
Mientras, la expectación ante el trabajo del exitoso Moore, crece.
Probablemente para los conservadores y para Disney haya sido peor el remedio
que la enfermedad.