Página/12
de Argentina - 16 de Octubre de 2004
Guarden
los pañuelos
Michael
Moore
Queridos
amigos:
Basta de quejarse. Basta de pesimismo.
¿Tengo que ir en persona a calmarlos? Córtenla con el derrotismo.
Bush ya perdió, si nos dejamos de llorar y desesperarnos y temblar
como cañitas. ¡Da vergüenza! Los republicanos se ríen.
¿Alguna vez los vieron llorar “ay, se acabó, estamos liquidados,
Bush no puede ganar”?
Para nada. Para ellos no termina
hasta que el último voto fue contado. Nunca están liquidados,
siguen moviéndose como los tiburones, que nunca duermen, siempre
empujando, pateando, obstruyendo, mintiendo.
No dan respiro y por eso los admiramos
en secreto, porque simplemente no se rinden nunca jamás. Apenas
el 30 por ciento del país se define como republicano, pero los republicanos
lo tienen todo: la Casa Blanca, las dos cámaras del Congreso, la
Corte Suprema, la mayoría de las gobernaciones. ¿Cómo
hicieron para tener todo eso si son una minoría? Es que se desayunan
con vos, conmigo y con cada progre, y se pasan el resto del día
arruinando el planeta.
Somos una banda de llorones. Bush
rebota en las encuestas después de la convención republicana
y uno diría que los nazis volvieron a ocupar Polonia. ¡Vienen
los bushistas! ¡Vienen los bushistas! Sí, lo agarraron dormido
a Kerry en alguna cosa. Sí, le encontraron la vuelta a Dan Rather
y a varios medios. Y de pronto es como si ¡se acaba el mundo! ¡se
nos cae el cielo encima!
Pero no. Si vuelvo a escuchar a
alguno diciéndome qué candidato flojo que es Kerry y cómo
no va a ganar... caramba, por supuesto que es un candidato flojo: es un
demócrata, por Dios. Ese partido es tan patético que hasta
pierden las elecciones que ganan. ¿Qué esperaban? ¿A
Bruce Springsteen en la fórmula? Bruce sería un presidente
del carajo, pero los tipos como él nunca son candidatos, como no
serías vos ni sería yo. Los tipos como Kerry son candidatos.
Y por supuesto que cualquiera de
nosotros haría una campaña mejor, más inteligente,
más dura. Por supuesto que le hubiéramos tapado la boca a
todos. Pero no somos nosotros los que somos candidatos, es Kerry. O sea
que basta de quejas y a trabajar con lo que hay. Oprah acaba de regalarle
a 300 mujeres un Pontiac. ¿Las vieron quejarse y rezongar “Oh Dios,
no un horrible Pontiac”? Claro que no, estaban felices. Los Pontiac tenían
cuatro ruedas, un motor y un acelerador. ¿Quieren más que
eso?, lo siento, no puedo hacer nada. Una vez tuve un Pontiac y me duró
un año. Y fue un muy buen año.
Hagamos un balance de la realidad:
1 No hagan caso a las encuestas,
están mal, están por todas partes como la diarrea. Varían
todo el tiempo, algunas le dan ventaja a Bush, otras los dan empatados.
Hay tres razones por las que las encuestas son merde: Primero, que se hacen
entre gente “que puede presentarse a votar”. Lo que quiere decir “que pueden”
es que ya votaron las varias elecciones. O sea que quedan afuera los jóvenes
que pueden votar por primera vez y los que nunca votan pero definitivamente
van a votar en esta elección. Segundo, las encuestas no tocan a
gente que tiene un celular como primer o único teléfono.
Nuevamente, eso significa en este país que no llegan a los jóvenes.
Finalmente, la mayoría de las encuestadoras llaman a una mayoría
de republicanos, como reveló John Zogby. Los engañan si les
creen a las encuestas.
2 Kerry aceptó al equipo
de campaña de Clinton. En lugar de dejarlos afuera, como hizo Gore,
Kerry decidió no repetir el error.
3 En mis viajes por el país
percibo que hay un malestar del carajo. Mucho de eso no aparece en los
medios de prensa, pero está ahí y es real. Que no los engañen
esas manifestaciones de blancos enojados que arma Bush. ¡Apaguen
la tele!
4 Quedó instalado que si
la elección se define por el 9/11 (el miedo al terrorismo) Bush
ya ganó, y que si se decide por lo que está haciendo en Irak
Bush ya perdió. Y ya se habrán dado cuenta que lo que está
haciendo está en ese círculo del infierno que solíamos
llamar Vietnam. No hay salida, es la madre de los pantanos y la pila de
ataúdes sólo va a crecer. Más allá de que Kerry
votó por la guerra, no es él el que está mandando
a esos pibes a la muerte, y la gente común lo sabe. Si Bush se hubiera
molestado en presentarse cuando estaba en la “colimba”, tal vez tendría
alguna noción de cómo reconocer una guerra inmoral que no
puede ganarse. Todo lo que le dio a Irak fue ese pavo de plástico.
Es este fracaso monumental lo que va a dejar como un pavo en noviembre.
O sea, a no desesperar. No terminó.
Ni por asomo. Los de Bush necesitan que creamos que se acabó. Necesitan
que ustedes se hundan en el sillón, con acidez por pensar en cuatro
años más de George W. Bush. Necesitan que ustedes deseen
no tener un candidato que hace windsurf y que no fue tan inteligente como
ustedes cuando supieron que Bush mentía sobre las armas de destrucción
masiva y sobre Saddam involucrado en el 9/11. Es como si los hipnotizaran:
“Kerry votó por la guerra. Kerry votó por la guerra. Kerrrryyy
voootooó pooor laaa gueueeeeerraaa”.
Sí, sí, sí.
Votó, votó. No podemos negarlo. Lo que necesitamos es dormir,
dormir, dooormiiir.
¡Despierten! ¡La mayoría
está con nosotros! Más de la mitad de los americanos apoyan
el aborto, quieren leyes ecológicas más fuertes, no quieren
la venta de ametralladoras legalizada de nuevo, creen que la guerra es
un error. Ni siquiera hace falta convencerlos de todo eso, sólo
hay que darles un rayo de esperanza e ir a votar. ¿Pueden hacerlo?
¿Van a hacerlo?
Háganlo por mí, ¿sí?
Aguanten. Casi tenemos el país de vuelta en nuestras manos. Ni una
palabra de desaliento hasta el tres de noviembre. Después se pueden
quejar todo lo que quieran sobre cómo les gustaría que Kerry
fuera todavía el pibe de pelo largo que alguna vez tuvo el coraje
de sus ideas. Personalmente, todavía creo que ese pibe lo tiene
adentro. En lugar de rechinar los dientes y quejarse, hay que darle la
mano a ese soldado/pacifista interior para que salga y derrote a las fuerzas
del mal que enfrentamos con desesperación. ¿Tenemos opción?
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