Michael Moore - rodelu.net |
25 de mayo de 2007
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Página12
de Argentina - 24 de mayo de 2007
Un fuego por la salud pública
Michael
Moore*
Amigos:
Bueno, como seguramente ya leyeron, nuestra première de Sicko en el Festival
de Cannes fue un éxito arrasador. Las dos mil personas en el Lumière Theater
lloraron y rieron alternadamente mientras duró la proyección de dos horas, y
cuando terminó le dieron una ovación de pie que duró cerca de ¡15 minutos!
Muchos vinieron a decirme (y los críticos parecen coincidir) que es mi mejor
film. Yo no sé, y en cualquier caso me parece raro comparar cualquiera de las
películas. Pero me siento seguro al decir que estoy muy, muy feliz con ésta, y
no puedo esperar al estreno, el 29 de junio. Cannes es un lugar loco. Hay
amantes del cine de casi todo el mundo. Y está la gente del show business: estas
fuerzas oscuras han virtualmente arruinado esta forma de arte (inventada por los
franceses y llevada a la brillantez por el país que llamo mi hogar). Hoy hay
demasiados films malos, horribles, y cada vez menos gente va al cine. Muchos de
los que dirigen Hollywood creen que los estadounidenses son demasiado estúpidos
para disfrutar un film que respete su inteligencia.
Sobre la proyección para la prensa, el Wall Street Journal reportó que
reporteros y críticos “duros” lloraron. Incluso aquellos que fueron críticos
conmigo en el pasado, o que no están de acuerdo con mis políticas, quedaron
conmovidos. Más allá de mi declarado deseo de que Sicko encienda un fuego para
la atención médica gratuita y universal (y un deseo aún mayor de que nosotros,
como norteamericanos, hagamos un mejor trabajo para tratar al otro con un
verdadero sentido de solidaridad y respeto), sigo queriendo hacer una
contribución al arte del cine, darle a la gente una buena razón para salir de su
casa por unas horas. En la conferencia de prensa del festival, la única palabra
negativa vino de los canadienses: a dos críticos no les gustaron nada las cosas
buenas que dije sobre su sistema de salud. Sí, el sistema canadiense tiene sus
fallas, pero cuando les pregunté a los críticos si cambiarían sus carnets de
salud por el mío, dijeron “¡No!”. Claro que no lo harían. Los canadienses viven
más que nosotros, y su tasa de mortalidad infantil no es tan alta como la
nuestra. Su sistema está subfinanciado, porque sus líderes han estado empujando
hacia un sistema de salud más estadounidense.
Ahora estoy en camino de regreso a Estados Unidos. El New York Post informó
el domingo que la administración Bush, además de perseguirme por filmar escenas
en la cercana Cuba, puede ahora ir tras los rescatistas del 9/11 que llevé
conmigo a conseguir cuidados médicos que les fueron negados por nuestro
gobierno. No podría hacer una ironía como ésta aunque quisiera, y haré lo que
sea necesario para defender los derechos humanos de estos verdaderos héroes y
que reciban la atención médica que merecen.
También escuchamos el rumor de que el sistema de salud HMO y la industria
farmacéutica se preparan para luchar contra Sicko. Mientras hacíamos la
película, recibimos tantas cartas de aviso de empleados de estas compañías...
¡queremos saber de ustedes otra vez! Mándennos los memos internos y cualquier
otro plan que estén realizando. Nos ayudará a mantenernos un paso adelante de lo
que sea que estén planeando, y además nos dará la chance de reírnos un poco a
expensas de la industria.
Suyo, Michael Moore.
* Este texto fue enviado a la lista de mailing de
michaelmoore.com.
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