Antonio Mora Vélez Antonio Mora Vélez - rodelu.net
16 de marzo de 2006

Colombia

Los resultados electorales

Antonio Mora Vélez
Los resultados electorales del domingo pasado enseñan dos cosas: 1) Que ha surgido un nuevo Frente Nacional integrado por los partidos uribistas y del cual no hace parte, como tenia que ser, el centro y la izquierda liberales, que se quedaron con la personería del partido pero sin los votos; y 2) Que ese Frente tiene como finalidad evitar que Colombia se sume a la tendencia de izquierda que se impone en Sudamérica y que no es del agrado del Imperio de S.M. Bush II. Y de paso garantizar el poder de la oligarquía tradicional, en especial la financiera --que tantas ganancias obtiene a pesar de la miseria creciente del pueblo colombiano--, el poder de las clases y sectores que se beneficiarán con el TLC, y el de la nueva clase –económica y política-- surgida del conflicto armado.

Desde el punto de vista formal, las elecciones confirman que nada ha cambiado en la manera de hacer política en nuestro país, muy a pesar de los nuevos tarjetones. Igual que ayer, los "barones electorales" continuaron comprando votos y haciendo uso de todas las mañas para ganar, hasta el punto de que más de uno, de los considerados políticamente muertos por los comentaristas, resultó finalmente electo. Y en las zonas de violencia, los jefes desmovilizados continúan imponiendo su voluntad electoral. Con una novedad en el arsenal de mañas de la politiquería: la clonación de cédulas, lo que nos lleva a presumir que además de llenas de dinero, los "barones" ahora cargan tulas llenas de cédulas clonadas.

Pero lo más notorio es la ignorancia política del pueblo colombiano, que se manifiesta en la gran abstención cercana al 70%, en los casi dos millones de votos nulos por mal manejo de los tarjetones; en la venta del voto, que sigue siendo la nota predominante sobre todo en los departamentos de la Costa Atlántica. Y en la falta de principios de la clase politiquera, muchos de cuyos exponentes no vacilaron en cambiar de partido con tal de defender sus cotos de caza electorales y burlar de ese modo la ley electoral y los dictados de la moral política.

La izquierda democrática unida ha dado un gran paso adelante con los once Senadores del Polo Democrático Alternativo. Los dirigentes del Partido Liberal están en la encrucijada de mantener su posición de centro izquierda, heredada de Uribe Uribe, Gaitán y López Pumarejo, y seguir existiendo y contribuir a la defensa del Estado Social de Derecho y la democracia participativa, o de escuchar los cantos de sirena de quienes plantean someter la inspiración socialdemócrata de sus dirigentes e integrantes a la soberbia de los ganadores y diluir una vez más dicha corriente –como lo hizo López Michelsen con el MRL-- en el torrente derechista del partido, representado esta vez por el uribismo.

Las Farc –en la otra orilla-- deben también sacar sus conclusiones y estudiar si la derechización del país es, en parte, como lo sostienen varios politólogos, una consecuencia de sus acciones en contra de la población civil, y estudiar, del mismo modo que lo hicieron los guerrilleros venezolanos de los 60, el abandono negociado de las armas, con la garantía del respeto a la vida de los excombatientes y de sus áreas de influencia política. La clase dirigente –en aras de la paz, la democracia y la equidad-- debe entender, por su parte, que es preferible tener veinte o más alcaldes comunistas que veinte mil guerrilleros.

14 de marzo de 2006


Antonio Mora Vélez

Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
 
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