El futuro de Cuba
Antonio
Mora Vélez*
La
noticia de la enfermedad de Fidel Castro, que alguno califican de grave y hasta de terminal, ha puesto a muchos a escribir sobre su vida, pensamiento y obra; desde quienes lo defienden radicalmente, hasta quienes desean su muerte con vehemencia patológica. Fidel, por su importancia, es uno de esos personajes que no admiten los términos medios del afecto: o se le quiere o se le odia. Y en Cuba –lo sé por los cubanos que conozco—la mayoría de los trabajadores y campesinos lo quieren por lo que la revolución socialista ha significado para ellos en términos de salud, educación, vivienda y trabajo. Lo odian, por supuesto, los cubanos de Miami, que desean que el Imperio invada, destruya y les devuelva las ruinas de las propiedades que la revolución les expropió a sus padres.
Esa identidad entre socialismo y Fidel –que es parte de ese fenómeno de fusión del partido, el estado y el líder, típico de los regímenes comunistas— es la base real que permite colegir la posibilidad de un cambio de orientación del país después de la muerte del “Comandante”. Pero de ocurrir, y yo lo creo así, no será para satisfacer los deseos de Bush y de los cubanos exiliados. Quienes así piensan ignoran las peculiaridades de la revolución cubana. Ignoran que fue originada por un movimiento popular en contra de una dictadura sanguinaria y en contra de los politiqueros corruptos y de una burguesía entreguista, que habían convertido a Cuba en un burdel de los gringos. Ignoran que Cuba ha desarrollado una estructura de poder bien diferente de la que existía en los países fracasados del llamado “socialismo real”, todos ellos gobernados por oligarquías burocráticas que se corrompieron y se divorciaron del pueblo. En Cuba la corrupción no es un cáncer institucional y es reprimida hasta con la pena de muerte, y la población tiene un mayor grado de participación y compromiso con el poder político, tanto en el origen del mismo como en su control constitucional.
En estos momentos, Cuba empieza a superar las dificultades del llamado “período especial” consecuencia del bloqueo y de la desaparición de la ayuda que le prestaba la URSS. Tiene un ritmo de crecimiento anual del 10%, superior al de la mayoría de los países latinoamericanos. Y cuenta con la solidaridad de Venezuela en materia petrolera y el apoyo político de los países latinoamericanos que reciben su generosa ayuda oftalmológica. Sus logros en medicina, deportes, educación y cultura, son reconocidos por simpatizantes y discrepantes. Y por muchas incomodidades que el sistema de partido único le signifique a los desafectos, no existen condiciones internas para un levantamiento popular como el que despojó del poder a los partidos comunistas de Europa. Si, pese a lo anterior, los EEUU cometen la torpeza de invadirla creyendo que la muerte de Castro va a producir una sublevación, se van a encontrar con una guerra de mayores proporciones que la de Irak. Y con un rechazo mayor en todo el mundo.
Cuba está abocada a producir en el futuro cambios en la institucionalidad para ponerse a tono con la corriente del socialismo del siglo XXI, de la cual es abanderado Hugo Chávez. Y a abrir el compás en materia económica, siguiendo los ejemplos de China y Vietnam, para mejorar la producción y el ingreso por habitante. Pero ese proceso de democratización institucional y de apertura económica, de los cuales hay ya avances, debe ser obra de los cubanos que viven en la Isla y no el producto de una imposición desde fuera. Es justamente la instigación al sabotaje, al terrorismo y a la subversión desde USA, que Cuba ha padecido por años, lo que mueve al régimen a endurecer su actitud frente a los disidentes. Y así como han desarrollado una gran imaginación para paliar los efectos del bloqueo made in USA, estoy seguro que los cubanos van a producir cambios originales e importantes, en el momento preciso, pero no para entregarle el país a los gringos otra vez o para reinstalar la injusticia, la corrupción y la miseria, como ha ocurrido en Rusia, sino para mejorar las condiciones de vida y de participación política de sus habitantes.
7 de agosto de 2006
* Antonio Mora Vélez, abogado, escritor, columnista de prensa, docente universitario y Director de la Revista Institucional de la Corporación Universitaria del Caribe de Sincelejo.