La estrategia de la solidaridad,
de Antonio Mora Vélez
Palabras en el acto de lanzamiento del libro La Estrategia
de la Solidaridad (Sincelejo, Colombia, Ediciones Corporación Universitaria del
Caribe, 2006), en la ciudad de Montería, Colombia, el 28 de julio de 2006.
René Cueto Álvarez*
Antonio Mora Vélez, solitario
navegante del cosmos de la ciencia-ficción colombiana, llegó al futuro. Ha
recibido la iluminación necesaria para ver detrás de apariencias, investigar
sentimientos y comunicar estéticamente el mensaje recibido. Ha intentado llegar
al fondo. A los 64 años parece haber conocido las turbulencias del alma. Detrás
de los cuerpos celestes ha vivido la gran aventura del cosmos; la odisea de la
luz. Para llegar a este punto, quizás haya sido necesario el trabajo de escribir
más de 600 artículos y publicarlos desde 1966 en Colombia y el exterior. De
ellos, solo 43 fueron reunidos por el autor bajo el título La Estrategia de la
Solidaridad. Supongo que los otros 557 compartieron la vigencia que suele
caracterizar al periódico de ayer. La interrogación que suscita el criterio de
selección que animó este trabajo pudiera tal vez hallarse en sus horas de repaso
del camino recorrido, en su balance de la siembra y en la definición de su
estrategia para el trecho final. Así enuncia su posición ante la vida, la cual,
al final de cuentas, estéticamente, representa el peso de su valor como
escritor.
En este momento de su vida nos entrega unos textos nutridos por el
conocimiento madurado durante muchos años de ejercicio académico y estético
observando los cambios del hombre, la sociedad y su literatura. Pero quizás la
primera transformación notable ha sido la suya propia, asomada en el espejo que
le prestan otros. "Había abandonado el dogmatismo revolucionario de sus primeros
años y creía en la necesidad de replantear la democracia y el Estado, untarlos
más de pueblo pero sin necesidad de recurrir a la ortodoxia leninista y en
orientar el norte de la patria con un modelo de desarrollo humano más justo que
el neoliberal pero sin llegar a los excesos del socialismo burocrático" (ES: p.
112).
Ahora puede pensarse también que las conocidas incursiones de Mora
Vélez a la literatura de ciencia-ficción, con su libro de cuentos Glitza, de
1979, El juicio de los Dioses, 1982, Lorna es una mujer, 1986, y los poemarios
de ciencia-ficción Los Caminantes del cielo, 1999, y el Fuego de los dioses,
2001, no eran sino su aparato alternativo de reflexión en el cual la metáfora
oscilaba en torno a los mismos problemas que han ocupado sus ensayos y escritos
periodísticos. Quedarían por examinar los mecanismos que han dado tránsito a
estas ideas hasta convertirlas en la constelación de los significados de su
ficción literaria.
Mora Vélez manifiesta su interés por la constitución del ser y su
tejido social. La estrategia de la solidaridad entra a contracorriente del
sospechoso fin de la historia de cuño posmoderno, y se instala dentro de la
convocatoria de los pensadores humanistas contemporáneos a mantener vigente la
utopía universal de una sociedad sin opresores ni oprimidos. Desde las lecturas
de Bobbio, por ejemplo, Mora reconoce que los jóvenes como él, inconformes y
contestatarios en los años sesenta, mantuvieron la esperanza de alcanzar una
sociedad más justa, más democrática y más humana sin tener que sacrificar la
libertad.
La presentación de estos textos sitúa a Mora Vélez como un intelectual
contemporáneo con una posición crítica frente al poder, independiente, cuya
práctica de la escritura promueve los valores universales del humanismo. Su obra
intenta ser una respuesta a las crisis de los paradigmas éticos que ha hecho que
los pensadores vuelvan su mirada hacia las filosofías del ser para plantearse
otra vez la búsqueda de la verdadera esencia humana y trabajar en consecuencia.
Su estrategia de la solidaridad intenta abrirle camino a las ideas cruzando sus
lecturas de la realidad social con estudios y reflexiones que buscan permitir a
otros por lo menos tener noticias de los avances del pensamiento, la ciencia y
la tecnología. Asume que si no se entrega el conocimiento a la sociedad, no
habrá progreso.
Aunque la solidaridad se esboza de distintas maneras, para Mora Vélez
la fundamental es la defensa de la especie humana. La supervivencia de la
especie humana depende de la defensa del pensamiento; afirma: "cuando la razón
pierde, la muerte es el precio que hay que pagar por la derrota". Llama a la
lucha a favor de la persona humana, a la que hay que considerar anterior, y por
lo tanto, más importante que el Estado, y a favor de la vida y la libertad de
conciencia, valores de importancia suprema para la modernidad.
Quienes lean estas páginas estarán frente al día a día de un escritor
que quiso dar a conocer su visión del mundo, del ser humano, la política y la
literatura en el contexto de los problemas que aquejan a nuestra sociedad
contemporánea. El instrumento ideológico utilizado mientras hacía el balance de
su vida propone una ideología que para llegar a su verdad duda de la creencia
ciega, que examina las ideas en contexto para reconstruir la base desde donde
progresa el hombre y la sociedad hacia formas más avanzadas de solidaridad, que
es y sigue siendo la estrategia de supervivencia de la especie
humana.
*René Cueto Álvarez (Montería, 1959) es profesor del
Departamento de Idiomas de la Universidad de Córdoba, con estudios de postgrado
en Literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá y Maestría en Filosofía en
la Universidad Nacional de Colombia. Ha publicado los poemarios Junto a la
puerta y Los turnos. Ha dedicado sus esfuerzos de investigación a indagar la
relación entre la filosofía y la poesía.