Antonio Mora Vélez Antonio Mora Vélez - rodelu.net
11 de marzo de 2007

Carl Linneo - 300 años

"El príncipe de los botánicos"

Antonio Mora Vélez*

Hace 300 años -"justo en la parte más bonita de la primavera, cuando el cuclillo ha proclamado la inminencia del verano"- nació Carl Linneaus (1707-1778) uno de los científicos más importantes de Suecia y del mundo, llamado por sus contemporáneos "el príncipe de los botánicos". Su padre fue pastor protestante pero un enamorado de la jardinería; su abuelo, labrador y se dice que su madre le adornaba la cuna con flores. Tal vez por esa causa, Carl Von Linné, su nombre después de haber recibido el título de nobleza, abandonó sus estudios iniciales de Teología y se consagró a estudiar la naturaleza, que le era tan familiar como las canciones de arrullo de su madre.

Linné es el autor de Systema naturae, obra en la que logró la clasificación y nominación de 15 mil especies de minerales, plantas y animales, una proeza para la época, y en la que tuvo la genialidad de colocar al hombre como parte del orden de los primates, lo que aún permanece. Y de la obra Species plantarum, en la que introdujo el sistema de división en reino, clases, órdenes, géneros y especies que hoy, con algunas variaciones, se conserva. Pretendió ser un Newton de la biología e inventariar y ordenar toda la creación desde las estrellas hasta los microorganismos, tarea imposible si tenemos en cuenta que hoy nada más tenemos más de 40 millones de especies en La Tierra. Muchas de sus denominaciones aún se conservan, por ejemplo: Felis domestica para designar al gato y Anemone nemorosa con el cual llamó a la anémona del bosque. La letra L que aparece en cada especie animal o vegetal nos recuerda sus largos años de labor científica.

Linné fue estudiante, docente y rector de la Universidad de Uppsala, la más antigua de Suecia -fundada en 1477- y una de las más antiguas del mundo. Fue miembro de la sociedad científica de Uppsala y presidente y fundador de la Real Academia de Ciencias de Suecia en 1739, la prestigiosa institución que entrega los Premios Nobel al mundo. Su clasificación de las especies la hizo gracias a sus viajes científicos por muchas regiones de Suecia y Europa, viajes que han sido inmortalizados en Uppsala, ciudad que lo venera, con la denominación a varias de sus calles. Por ejemplo: Laplandsresan: viaje a Lapland (Laponia), Hollandresan, viaje a Holanda. Olandresan, viaje a la isla báltica de Oland. También con la conservación de su jardín botánico, de la casa que habitó, de su museo y la conservación de sus escritos, planchas taxonómicas, escritorios, objetos, bustos y retratos. Para los suecos, Linné fue el hombre que les enseñó a querer las riquezas naturales de su país antes que todo Como maestro fue capaz de inducir en sus estudiantes la pasión por el estudio de la naturaleza hasta el punto de ponerlos a viajar por todos los puntos cardinales del planeta, hasta a América del Sur. Y todos cumplieron su misión de informar al maestro los resultados de sus investigaciones. Como pensador siguió las directrices del creacionismo, del mecanicismo y del finalismo. El hombre es una máquina, la naturaleza está creada para un fin, existen asombrosas analogías entre los reinos de la naturaleza y la cultura. Entre ellas, las llamadas por él tres fases consecutivas de la creación: propagación, conservación y destrucción, fase última a la que estamos abocados por no haber conservado el ecosistema. Su fama se regó por todo el orbe y llegó hasta Sincelejo, ciudad en la que por los años 50 del siglo pasado -según me informa mi contertulio Rafael Hernández- hubo una sociedad y una revista Linneana de la cual hicieron parte destacados intelectuales y hombres de ciencia de las Sabanas y el Sinú, orientados por el inmigrante sueco George Dahl.

Como dice uno de sus biógrafos: Gunnar Broberg, Linné "era un botánico con un talento divino, aunque, como cualquier otro gran científico o artista, tuvo que trabajar también mucho para alcanzar su posición". Este año Suecia y en particular Uppsala, la hermosa ciudad del río Fyrisán -cuya universidad tiene ocho premios Nobel y que es cuna de Anders Celsius, otro de los grandes científicos del mundo-, celebrarán su legado y su recuerdo.

7 de febrero de 2007

* Antonio Mora Vélez, abogado, escritor, columnista de prensa, docente universitario y Director de la Revista Institucional de la Corporación Universitaria del Caribe de Sincelejo.


Antonio Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
 
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