De este poeta persa nacido en el año 1040 de la era cristiana se ha dicho que fue el poeta del vino, que divulgó un hedonismo muy característico de los países del antiguo oriente y que practicó un escepticismo filosófico que lo hacía ver como alguien a quien poco le interesaban los grandes problemas de la existencia humana. Pero del mismo modo que algunos de sus comentaristas han señalado que no necesariamente hay que entender el vino de los poemas de Khayyam como el zumo de la uva sino como la expresión de una vida que hay que vivir plenamente, una "esencia mística"; igual hay que mirar las razones de ese escepticismo más en la dirección de liberar al hombre de falsas creencias e imágenes de la vida.
Antonio
Mora Vélez*
"Sobre la tierra abigarrada, camina alguien que no es/ musulmán ni infiel / que no es rico ni pobre. No venera a Alá ni a sus/ leyes./ No cree en la verdad. No afirma nunca./ ¿Sobre la tierra abigarrada ¿quién es ese hombre bravo y triste?" dice en uno de sus poemas para referirse a él mismo. En torno a cualquier tema "es tan imposible afirmar como negar" decía. Para Khayyam da lo mismo orar en silencio que hacerlo en una mezquita. "Cierra tu Corán y piensa libremente", recomienda a sus lectores. Igual que los sufíes, Khayyam estaba convencido de que la verdad está en todas las creencias y no en una sola parcela de la metafísica. De estos sabios danzarines tomó también su tesis del desprendimiento, de no depender de las cosas del mundo. Y la crítica a la religión islámica. Tal vez por ello algunos historiadores lo ubican como un adepto a esa escuela de sabiduría oriental.
Pero mientras los sufíes proponen una nueva visión de la realidad y creen en una dimensión superior o Unidad que se expresa mediante la Luz –sinónimo para ellos de energía y de conocimiento— y de la cual todo lo material depende, Omar Khayyam dice que poco le interesan los cuatro elementos de la naturaleza y sostiene que el mundo depende de nuestro pensamiento. Para él, el resultado de todas las cavilaciones humanas es nada; la ciencia de los hombres es solo palabras. Y si la vida es un instante fugitivo, "breve como un incendio, llamas que se olvidan. Cenizas que el viento dispersa" y ella no existe después de la muerte, concluye que de nada vale ocuparse de los temas trascendentes de las filosofías y las religiones y que mejor es "abandonarse... a la fantasía de las horas" y al vino.
En cierta medida ese llamado a ocuparse de vivir el instante persigue que el ser humano se ocupe de él, crea más en él, y dependa menos de las opiniones de los demás. Así lo dice en este poema: "Más allá de La Tierra, más allá del Infinito/ Intentaba ver el Cielo y el Infierno/ Y una voz solemne me dijo:/ El Cielo y el Infierno están en ti". "El mundo –agrega en otro—es la cortina/ sobre la cual pasan nuestras imágenes". En lugar de buscar un paraíso que no existe, el hombre debe buscar el paraíso en su interior. "El paraíso para mí –dice Khayyam—es un instante de paz". Y por ahí termina en un individualismo que lo lleva a recomendar no marchar al lado de nadie y a decir: "En este mundo, conténtate con pocos amigos/ No trates de que perdure la simpatía que puedas sentir/ por alguien./ Antes de tomar la mano de un hombre,/ pregúntale si ella no te golpeará un día". Sabio consejo que sigue manteniendo su vigencia.
Omar Khayyam es el más destacado de los poetas orientales de los siglos 11 y 12. Él continuó "toda una tradición de poesía... puesta siempre al servicio de una lírica y epicúrea visión de la vida mientras se desarrolla en la tierra", fiel reflejo de una época de crísis como la que algunos siglos después produjo el movimiento Existencialista en Europa.
Hoy se le lee con deleite y con asombro. Sobre todo al saber que ese "amargo escepticismo sobre las posibilidades del ser humano para alcanzar las verdades supremas", las haya escrito un hombre que también fue matemático y astrónomo y que dedicó parte de su vida a los estudios de derecho, metafísica, ética y ciencia naturales.
2 de agosto de 2007
* Antonio Mora Vélez, abogado, escritor, columnista de prensa, docente universitario y Director de la Revista Institucional de la Corporación Universitaria del Caribe de Sincelejo.