No soy militante del Polo Democrático Alternativo pero como demócrata integral sigo con simpatías su desarrollo político y contemplo sin temor la posibilidad de que llegue al poder en un inmediato futuro. Y pienso así porque, dentro de la teoría democrática, el contrapeso electoral a un gobierno de derecha –necesario para evitar el absolutismo-- no puede ser otro que el de un partido o alianza de partidos de izquierda. Y porque sé que las tendencias dominantes dentro del PDA son todas de izquierda democrática, que van desde el socialismo democrático, pasando por la socialdemocracia hasta la izquierda liberal inconforme con la orientación neo-liberal de la cúpula de ese partido.
Antonio
Mora Vélez*
Por las anteriores razones lamento y veo con preocupación el diferendo existente en el seno de la dirección del Polo en torno a la pelea cazada por el senador Petro con algunos comandantes de las FARC. Y lamentaría que tales discrepancias condujeran a una división y a la salida del Polo de uno o varios de sus cuadros destacados. Sería un flaco servicio a la causa de la unidad de la izquierda que le harían uno y otros y un nuevo apoyo de la insurgencia a la continuidad de la derecha en el poder. Y lo que es peor, sería el aplazamiento de una opción de poder que Colombia está en mora de ensayar para tratar de solucionar el conflicto armado y de paso salir de la crisis moral e institucional en que se encuentra.
En relación con las opiniones expuestas –y con el debido permiso a los dirigentes del Polo--, me permito decir que creo necesario fijar una posición clara sobre el apoyo ofrecido por el movimiento armado y no solo echar mano de los criterios ideológicos ya definidos sobre la lucha armada, la democracia política etc. Ni mucho menos creer que las FARC no son amigas ni enemigas, como dijo en un momento mental desafortunado el senador de estirpe liberal, Jaime Dussán. Es mejor decir, si se piensa en el futuro, que el PDA no tiene nada que negociar con las Farc mientras las Farc sean lo que son y el Polo sea una fuerza de oposición civilista al gobierno. Y que solo lo haría en el Poder, porque si algo debe reivindicar el Polo para diferenciarse de la derecha es la decisión de resolver el conflicto armado mediante la negociación política y no mediante la guerra, independientemente de que lo que piensen las Farc. Lo demás –incluyendo las frases de apoyo de las FARC al PDA--, es hacerle el juego a la derecha interesada en frustrar las posibilidades de ascenso electoral de la izquierda democrática en estas elecciones y de un triunfo en las próximas presidenciales.
Pero también creo que tienen razón quienes han dicho que un dirigente de un partido no puede asumir posiciones personales que excedan imprudentemente las directrices escritas de dicha colectividad y que no sean aprobadas por la mayoría de sus compañeros de dirección o bancada. Pertenecer a un partido implica acatar su disciplina y evitar que sus intereses y reacciones personales entren en conflicto con las políticas y con las esperanzas de la militancia. Esa pérdida de la independencia personal es el precio que hay que pagar por pertenecer a un organismo de dirección o a una bancada de un partido político moderno. Hacer lo contrario es seguir pensando con los mismos criterios de la politiquería.
Y una acotación final. El país espera de los dirigentes del PDA una demostración de sabiduría, de mesura, de firmeza en la unidad, de prevalecimiento del interés colectivo sobre las aspiraciones individuales, para que sean capaces de jalonar un proceso unitario con otros movimientos que logre derrotar el continuismo politiquero de los viejos partidos disfrazados de nuevos y el poder de las viejas clases oligárquicas. El desarrollo democrático de Colombia los necesita, pero unidos en el PDA, no jugando al caudillismo tradicional. El pueblo que ya se quitó la venda y los intelectuales críticos no les perdonarán ser inferiores a la responsabilidad histórica que tienen sobre sus hombros.
16 de septiembre de 2007
* Antonio Mora Vélez, abogado, escritor, columnista de prensa, docente universitario y Director de la Revista Institucional de la Corporación Universitaria del Caribe de Sincelejo.