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Antonio Mora Vélez Antonio Mora Vélez - rodelu.net
28 de octubre de 2007

Ecos de un festival

Estuve en Barranquilla en el Festival Nacional Universitario de Danzas Folclóricas acompañando al grupo de danzas de la Corporación Universitaria del Caribe-Cecar. Una bonita oportunidad para conocer la realidad dancística de nuestro país y el papel que ella juega como instrumento de conocimiento de nuestra nacionalidad.
Antonio Mora Vélez*

Por los grupos ganadores –en la imposibilidad de mencionarlos a todos —pudimos conocer ese engranaje de danzas y tradiciones del viejo Caldas, la faena de la pesca del camarón en el río Dagua, la historia del bullerengue en las costas de Córdoba y toda la riqueza étnica implícita en la fiesta de San Agatón y la danza de los caballitos en Sampués. Fueron ganadoras las siguientes universidades, en ese orden: Tecnológica de Pereira, Pacífico de Quibdó, Córdoba de Montería y Libre de Barranquilla, las cuales realizaron las investigaciones respectivas arriba señaladas y lograron una puesta en escena en la que la representación teatral que daba cuenta del hecho histórico y los movimientos y desplazamientos de la coreografía, eran las partes de un todo integrado que convencía y que deslumbraba con la belleza del vestuario y la parafernalia propia de cada danza.

Una conferencia del candidato a doctor en Historia, Akomo, joven congolés que estudia en París, me permitió conocer un poco más sobre esa mágica relación que hay entre la música de los tambores, la danza y la religiosidad de los pueblos africanos y que heredaron nuestras comunidades negras de América Latina. A una pregunta de una estudiante, el conferencista afirmó que los pueblos que quieren ser autónomos tienen que comenzar por estudiar y conservar el legado cultural de sus antepasados. Africa toda –contestó a una pregunta mía—rinde culto a los ancestros y ese culto se desarrolla mediante ritos que son administrados por comunidades iniciáticas que son la conciencia moral de la sociedad y que influyen con sus enseñanzas de un modo decisivo en ella. Este joven intelectual, sencillo y brillante, nos emocionó a todos cuando dijo: Yo pensé que la cultura de mis antepasados esclavizados había muerto con ellos. Pero he descubierto la cultura de mi tierra en los ritmos musicales de ustedes, en los movimientos de sus danzantes, en el peinado de sus mujeres afrodescendientes.

Finalmente, no podía faltar, una cita con la literatura. Con Alvaro Suescún y Eduardo Márceles charlamos sobre el proyecto denominando La vuelta a la manzana que ellos impulsan junto con Aníbal Tobón, y que persigue contar la historia de las ciudades mediante la micro historia de sus calles y manzanas contadas por quienes vivieron en ellas. Cada ciudad tendrá su libro, que ya se hizo en Barranquilla, se está haciendo en Cartagena y posteriormente se hará en las demás capitales de la Costa. El encuentro –al cual asistió también el crítico de arte Álvaro Medina— fue en la casa de playa de Márceles Daconte en Salgar. Allí, el mar Caribe, las palabras de Akomo y las danzas negras del Festival, me hicieron pensar en el viaje rumbo al África de las cenizas de Manuel Zapata Olivella.

Sincelejo, 25 de octubre 10 de 2007

* Antonio Mora Vélez, abogado, escritor, columnista de prensa, docente universitario y Director de la Revista Institucional de la Corporación Universitaria del Caribe de Sincelejo.


Antonio Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
 
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