Antonio Mora Vélez - rodelu.net |
26 de enero de 2008
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De cine
“La puerta de los muertos”
He visto recientemente el filme de terror La puerta de los muertos (Pulse) del director norteamericano Jim Sonzero, basado en uno anterior (2001) del japonés Kiyushi Kurozowa. La puerta de los muertos pertenece a la línea del terror que explora nuevas variantes para convencer al público. Y es una seria advertencia a ese proceso alienante de la tecnología informática y comunicacional que hace estragos en la juventud del mundo y que nos convierte cada vez más en seres dependientes de ella.
Antonio
Mora Vélez*
La historia es sencilla: Un grupo de jóvenes encuentra en Internet una frecuencia que le abre la puerta a las almas de los muertos para que regresen a nuestro mundo con la intención de apoderarse de lo que ellos no tienen y nosotros sí, la vida. Toda la película se ocupa de las entradas de dichas almas a nuestra tierra y de la creciente desaparición de los habitantes de una ciudad, aniquilados por sus antepasados ya muertos.
Sobre el citado filme el crítico de cine Javier Quevedo ha expuesto las siguientes opiniones que comparto: “Lamentablemente, lo que parecía una buena idea para una buena cinta de terror, se queda solamente en eso, en una idea. Y es que el film de Sonzero, en sus escasos 90 minutos de duración, parece no evolucionar hacia nada en concreto. Una vez expuesto el conflicto, pocas revelaciones más puede esperar el espectador. Si acaso, meras variaciones sobre el mismo tema (que) se acaban volviendo redundantes. Por su parte, los protagonistas no delatan el menor calado emocional...(y lo) más decepcionante, la participación de alguien como Wes Craven en el guión. En definitiva, una propuesta aburrida, plana, que naufraga como discurso sobre los peligros de la tecnología, pero también como película de terror sin coartadas presuntamente sociológicas. Tal vez aceptable para esos amantes de los sustos que no sepan muy bien qué hacer un domingo por la tarde, pero a todas luces decepcionante para los aficionados al terror bien construido. Y, en cualquier caso, enteramente satisfactoria sólo para sus productores, que al menos en Estados Unidos ya han recuperado la inversión inicial”.
No conozco la película de Kurozowa y no puedo opinar qué tan diferente o parecida es La puerta de los muertos gringa respecto de la nipona. Pero veo en la primera algo que se les ha escapado a los críticos y comentaristas que he leído: la comprobación de una tesis que le expuse en una entrevista al profesor universitario Eduardo Ramos para un suplemento literario de Barranquilla hace veintitrés años. Le dije en esa oportunidad al profesor Ramos que para los escritores del género, en el futuro casi toda la literatura sería de ciencia-ficción. Y la razón que tenía para esa afirmación era que en el futuro –que hoy es el presente—la ciencia y la tecnología tendrían tanto que ver con el ser humano y con la vida de las ciudades y de las naciones que la literatura –y el cine es una forma de literatura-- no podría menos que dar testimonio de ello y de los conflictos que tales tecnologías generarían en la sociedad.
La puerta de los muertos es un ejemplo de esa nueva situación. Se trata de un filme que sin proponérselo sus productores resulta de ciencia-ficción por los siguientes elementos: 1) Considerar que aparatos producto de la ciencia y le tecnología como los computadores y los teléfonos celulares pueden ser vehículo de transporte de seres de naturaleza diferente, la misma idea de Poltergeist con la TV pero a la inversa; 2) Asignarle a las almas de los muertos la condición de seres electromagnéticos que pueden utilizar esa vía para invadirnos, y 3) Proponer una nueva fórmula de extinción de la civilización como consecuencia del uso irresponsable del Internet y de los celulares. En mi opinión, tres fascinantes ideas de ciencia-ficción que pudieron dar origen a una película con mejor resultado y que van a ser utilizadas en el futuro por otros cineastas y por otros escritores de ciencia-ficción en virtud de esa licencia especial que tenemos los creadores de este género para utilizar las ideas de nuestros colegas en nuestras creaciones. Que es lo que hemos hecho con los robots, por ejemplo –ideados por Karel Capek—y utilizados después por miles de escritores incluyendo a Asimov.
26 de enero de 2008
* Antonio Mora Vélez, abogado, escritor, columnista de prensa, docente universitario y Director de la Revista Institucional de la Corporación Universitaria del Caribe de Sincelejo.
Antonio Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
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