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Antonio Mora Vélez Antonio Mora Vélez
26 de marzo de 2008

Colombia

Reflexiones sobre la crisis

Después del “oso” que el gobierno nacional y el diario El Tiempo hicieron en la reunión de cancilleres de la OEA y ante el mundo, con la foto de Reyes y el presunto ministro Larrea del Ecuador—que resultó ser otro personaje menos famoso—no puede esperar el país nada distinto de la duda respecto de la seriedad y veracidad de la información que ha producido para justificar su violación a la soberanía nacional del Ecuador y a los principios interamericanos defendidos por la casi totalidad de países de América, excepto Colombia y EEUU.
Antonio Mora Vélez*

Y es así que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, ha puesto en tela de juicio la veracidad de la información que, según las autoridades colombianas, aparece en los computadores que fueron decomisados por la Policía en el campamento de Reyes. Ha dicho el citado funcionario de la OEA en una entrevista publicada en el diario El Comercio del Ecuador que en los citados computadores “puede haber falsificaciones, no sólo materiales sino también ideológicas". Y que “no porque se encuentra un documento se encuentra la verdad". Será la INTERPOL la que en definitiva diga “si esas computadoras tenían esa información antes del bombardeo efectuado por Colombia el 1° de marzo en territorio ecuatoriano y si no ha sido manipulada ni alterada” Es posible que sin la “metida de pata” de la foto, Insulza no hubiese dicho estas palabras.

En otra entrevista concedida a un diario brasileño el mismo secretario Insulsa afirmó que la OEA no consideró el derecho a la legítima defensa reclamado por Colombia para invadir a Ecuador como un argumento válido, puesto que “este principio se establece para países agredidos por otras naciones y en este caso no fue el Ejército ecuatoriano el que atacó, sino supuestamente las FARC. Las condiciones de legítima defensa existen, según el Artículo 22 de la Carta de la OEA, cuando un país ataca a otro y, en ese caso, el país agredido tiene derecho a defenderse", aseguró. "Cuando uno invade el territorio de otro no tiene derecho después a quejarse pues no procede en legitima defensa", aclaró y añadió que no se puede perseguir a un grupo irregular en otro estado sin autorización de ese gobierno.

Tales declaraciones no han tenido un amplio despliegue en la prensa colombiana, como tampoco la no menos importante tesis sostenida por la abrumadora mayoría de los países de América Latina de no considerar el conflicto colombiano como parte de la lucha mundial contra el terrorismo que Estados Unidos inició a raíz de los atentados criminales de Al Qaeda sobre las Torres Gemelas, sino como un conflicto interno que debe ser resuelto por Colombia y no por sus vecinos; y todo ello no obstante que las FARC cometen actos terroristas repudiados por todo el mundo. Para el presidente del Ecuador, Colombia debe cuidar sus fronteras y no dejarlas al descubierto y evitar que los guerrilleros las crucen hacia sus países vecinos. En otras palabras, los países de América están de acuerdo en contribuir a la solución pacífica del conflicto colombiano, en el espíritu de la OEA, pero no a participar en su solución militar. Más claro no cantan ni los artistas del concierto convocado por Juanes en la frontera con Venezuela.

La prensa hablada, escrita y televisada de Colombia minimiza los anteriores resultados y destaca que a Colombia le fue bien porque no fue condenada, que el discurso de su representante en la OEA fue contundente, que Uribe demostró en la cumbre de Santo Domingo que el gobierno del Ecuador le brinda refugio a la guerrilla, que hicimos recular a Chávez con la amenaza de la denuncia ante la Corte Penal Internacional, que ahora Correa y Chávez están en la mira de los observadores internacionales y no podrán continuar apoyando a las FARC, que los computadores de Reyes fueron la clave. Con excesos de triunfalismo han llegado a calificar lo que aconteció en Santo Domingo y en Washington. “No pudieron con Uribe”, tituló a ocho columnas alguno. Y le hace eco apresurado a cuanta posición y documento en contra de los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Nicaragua se aparece. Y ha decidido, lo que es peor, imitar el “estilo Chávez” utilizando contra los presidentes de los citados países epítetos tales como “petimetre”, “payaso”, “ignorante”, “pueril”, tan o más denigrantes y ofensivos que los utilizados por el presidente venezolano en contra de Uribe, mostrándose así más papistas que el Papa; con lo cual en lugar de contribuir a la paz le echan más leña al fuego de las diferencias con nuestros vecinos. En lo que compiten con el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos, para quien nada pasó en la OEA ni en la cumbre de cancilleres y quien insiste en la posición colombiana derrotada en esas reuniones al afirmar que Colombia bombardeó al Ecuador en legítima defensa.

La prensa colombiana –con la honrosa y valerosa excepción de pocos medios y columnistas-- ha decidido asumir el triste papel de caja de resonancia de la histeria guerrerista que se ha apoderado de la sociedad colombiana, en lugar de la posición independiente y critica que la caracterizo en épocas pasadas, y ha optado por soslayar la campaña por el acuerdo humanitario y la negociación política del conflicto que apoyan casi todos los países de América y hasta dirigentes mundiales de derecha como el presidente de Francia, con el argumento de que falta poco para que las FARC se rindan. Ignora el llamado de los liberados para quienes no es justo ni humano hacer esperar a los secuestrados hasta el momento del triunfo definitivo del gobierno sobre la guerrilla, que puede estar a la vuelta de la esquina pero que también se puede demorar muchos meses --los suficientes para que se mueran Ingrid Betancourt y otros secuestrados enfermos más--, y hasta otros cuarenta años. Hasta el mismo embajador de los Estados Unidos en nuestro país –quien lo creyera-- ha tenido que afirmar que no cree procedente una estrategia basada en la derrota a corto plazo de la guerrilla.

Estas situaciones no le convienen a Colombia –como ha quedado demostrado en la frontera colombo venezolana con la crisis aún no resuelta y la crisis por la que atraviesa la industria automotriz de nuestro país con la disminución de la cuota de compra de Venezuela-- y menos en vísperas de una recesión económica en los Estados Unidos, que es el único país que ganaría si se produce una guerra entre nuestros estados ya que la aprovecharía para apoderarse del petróleo de Venezuela y de paso destruir el proceso de independencia de nuestros pueblos que se ha iniciado con el Mercosur, la Can y otros experimentos de integración regional en curso y con los convenios que ya han sido firmados por varios presidentes latinoamericanos. Tampoco le conviene darle más largo a la solución del conflicto interno ya que éste no solo perjudica a la población y a la economía sino que es fuente de perturbación de nuestras relaciones con los países hermanos.

A Colombia le conviene la paz interna y orientar su comercio y diplomacia hacia el Sur, hacia sus países hermanos, para construir la Unión Sudamericana, la gran patria independiente que soñara el Libertado Simón Bolívar.

25 de marzo de 2008

* Antonio Mora Vélez, abogado, escritor, columnista de prensa, docente universitario y Director de la Revista Institucional de la Corporación Universitaria del Caribe de Sincelejo.


Antonio Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
 
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