El revés de la trama
Por las dos vías salieron a luz aspectos relevantes de la trayectoria de
RCTV, en particular en relación al golpe de estado de abril de 2002. Su
propietario, Marcel Granier, que ayer acaparó la pantalla de Globovisión, negó
siempre que hubiera estado en Miraflores en ocasión del golpe. Sin embargo, una
filmación de Telesur lo mostró allí, señalizado en forma inconfundible. Sostuvo
también que no participó en el juramento de Pedro Carmona, el usurpador prófugo,
pero allí se registró la presencia de un alto dirigente de RCTV, también filmado
y señalado. Por otro lado, la gerente del canal, Daniela Bergami, ante la
pregunta de por qué no habían difundido las movilizaciones populares por el
retorno de Chávez, alegó que en el canal carecían de corresponsales de guerra...
Agregó que les correspondían otros 20 años de concesión, sin aportar ningún
argumento. Por el contrario, se recordó que el presidente Jaime Lusinchi había
decretado esas concesiones por un plazo de 20 años, que para el caso vencían
precisamente a medianoche del pasado domingo.
Otro aspecto se relaciona con las declaraciones de periodistas, varios de
ellos en cargos especializados, que fueron expulsados porque no se sometieron a
las imposiciones patronales. Uno de ellos es Andrés Izarra, jefe de producción
de RCTV y hoy director de Telesur, que explicó gráficamente cómo los directivos
impedían informar la verdad en los días del golpe y dictaban instrucciones
precisas en ese sentido a los reporteros. También se les rebajaba en la dignidad
de su labor profesional, reduciéndolos al papel de meros acopiadores de material
que editaba el personal de confianza. Sobre estos aspectos se extendieron
también Leo Campos, redactor de prensa, y Nené Quintana, un actor con 17 años de
trabajo en el canal que no se plegó a las directivas de la superioridad y fue
expulsado.
También sufrieron represalias quienes intentaron formar un sindicato
(Sintratv) para defender sus reivindicaciones y su dignidad. Tal era la imagen
real descrita por quienes habían vivido dentro del canal y conocían sus
entrañas.
Manifestantes violentos, policías heridos
Se registraron dos concentraciones contrapuestas. Los partidarios de la
medida cubrieron en manifestación más de dos kilómetros por una avenida céntrica
y se agruparon en la Plaza Bolívar, donde a medianoche estallaron los fuegos
artificiales, la música, los cantos y las consignas. Los contrarios se reunieron
frente al edificio de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. Se formó una
valla metálica, defendida por policías sin armas. Sobre las 18 horas estalló el
primer acto de violencia. Algunos forajidos patearon y golpearon las vallas con
varas de acero, lograron quebrarlas, mientras arreciaba una lluvia de piedras de
tamaño considerable y de botellas rotas. La policía logró reconstituir la valla
y dispersó a los agresores con carros hidrantes. Sobre las 20 horas sobrevino
otra agresión, esta vez con disparos de armas de fuego desde la carretera, que
impactaron en postes de semáforo y en carros lanzaagua. Todo esto se vio con
todo detalle en la filmación televisiva, varias veces reiterada. Las
consecuencias fueron 11 policías heridos, cuatro de ellos de gravedad. Ningún
manifestante sufrió un rasguño.
Las declaraciones de los agentes fueron un modelo de civismo. Señalaron que
cumplían su misión estricta de resguardar el orden público. Varios analistas
opinaron que los manifestantes buscaban provocar una víctima para cargársela al
gobierno. Durante todo el día y la noche circularon en sitios web y por otras
vías, mensajes llamando a continuar la protesta por tiempo indefinido y
alentando a un magnicidio.
El fiscal general Isaías Rodríguez, dijo que todos los hechos serían objeto
de una investigación minuciosa y que ningún culpable de actos delictivos
quedaría impune. Se designó un fiscal especial para el caso y otros 25 quedaron
a la orden de los ciudadanos. Según el fiscal general, estas provocaciones
integran un plan de desestabilización que viene desde el golpe de abril de 2002
y el subsiguiente paro petrolero.
Perspectivas
"Venezuela: ¡qué bien te ves" es el lema adaptado en el período que se abre,
retomado por Lil Rodríguez en su discurso inaugural. Sin duda se ha dado un gran
paso en la democratización y la diversificación de la comunicación, y en el
enriquecimiento cultural, al colocar en manos de instituciones y representantes
de la comunidad estos preciados instrumentos, que dejan así de depender del
poder del capital y de los intereses de los dueños del capital. Es lo que
destacó Ignacio Ramonet en una conceptuosa intervención en la instancia
inaugural.
Publicado en La República, el 29 de mayo de 2007