Un nuevo período histórico
Esa fecha fue el preámbulo de la revolución triunfante del 1º de enero de
1959. Entre las dos se sitúa el desembarco de los 82 expedicionarios del Granma
procedentes de México el 2 de diciembre de 1956, configurando en su conjunto un
capítulo augural de la revolución continental.
La revolución cubana que se inicia el primer día de 1959, democrática y
antimperialista y que pasa en un tránsito acelerado a la construcción del
socialismo, se erige en el acontecimiento fundamental de la historia del
continente desde las guerras de independencia de 1810-1830, que emanciparon las
colonias iberoamericanas del dominio de España y Portugal. Introdujo un cambio
cualitativo. Abrió un nuevo período, el de la segunda y definitiva
independencia. El que estamos transitando hoy, medio siglo después, en una nueva
América Latina, con gobiernos progresistas y de izquierda en un conjunto de
países. El nuevo período esperanzado que hoy vivimos nació entonces, y la
derrota del asalto al cuartel Moncada alumbró la espléndida victoria de un
lustro después. La victoria cubana demostró que los pueblos de América Latina
pueden derrotar a las oligarquías y al imperio que las venían sojuzgando a lo
largo de su vida independiente. En adelante, otro gallo cantaría.
Desde entonces, la solidaridad con Cuba, para contribuir a que siga encendido
el primer hogar del socialismo en América Latina impregna el contenido de este
nuevo período histórico abierto por la hazaña guerrillera de la Sierra Maestra y
se transforma en deber primordial del movimiento democrático desde el Río Bravo
a la Patagonia. Pasó a ser una tarea estratégica. Y esto adquiere hoy mayor
vigencia que nunca, ante la virulencia reconcentrada de los ataques del norte
"revuelto y brutal", como dijera Martí. A lo largo de medio siglo Uruguay ha
militado con honor en esta causa solidaria, en la que se enrolaron amplios
sectores del pueblo.
La revolución continental
Así se fue sustentando en la práctica la concepción de la revolución
continental, uno de cuyos pilares es la comunidad histórica y geográfica. Los
libertadores consideraron la brega emancipadora como una única guerra contra el
opresor común. En el pensamiento de Bolívar (hoy reverdecido en la revolución
venezolana) "la patria es América". (en el libro de García Márquez El general
en su laberinto se narra la sabrosa anécdota en que expresó este concepto,
en diálogo con el oficial José María Carreño, caraqueño como él). Su Carta de
Jamaica es un manifiesto por la independencia de todo el continente, y
`proyectó el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826 (saboteado por el
Departamento de Estado) para plasmar esa "unión de repúblicas" que contribuyó
decisivamente a liberar. Después de proclamar que "jamás conducta ha sido más
infame que la de los norteamericanos con nosotros", legó a la posteridad su
sentencia premonitoria: "Los Estados Unidos parecen destinados por la
Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad". Y fue
Martí, el apóstol de la tardía independencia de Cuba, vestigio postrero de la
colonización española en el continente, quien dijo "patria es humanidad" y acuñó
la expresión "Nuestra América" para subrayar el destino común de la gesta
liberadora.
Luego, la "astucia de la historia" quiso que la primera revolución socialista
de América Latina se produjera precisamente en una isla situada a un tiro de
cañón de la península de la Florida y que tiene, como un puñal clavado en el
costado, la base yanki de Guantánamo, un centro de torturas al margen de la
civilización.
La concepción de la revolución continental no significa que los distintos
países transiten caminos idénticos a ritmo uniforme. Ni menos creer en
explosiones simultáneas. Aquí también, la unidad esencial se manifiesta en la
diversidad. Hace muchos años, Arismendi concebía que la opresión imperialista
sobre América Latina podría romperse en su eslabón más débil, y lo ejemplificaba
precisamente en el caso de Cuba, "el país en que por su desarrollo histórico,
las contradicciones se apretaron fuertemente hasta reventar: opresión nacional
más ostensible y más tardía independencia de España, reunión del imperialismo y
el latifundio en una sola persona, historia sangrante y torturada de lucha
contra la tiranía, con la circunstancia favorable de que en Cuba había un
movimiento obrero de tradición y aguerrida militancia. Por lo mismo ese eslabón,
una vez fragmentado, no podrá recomponerse".
La América Latina de hoy
Eso es lo que ha pasado, a la vuelta de medio siglo. Ni más ni menos. América
Latina hoy es otra. El presidente ecuatoriano Rafael Correa dijo que no vivimos
una época de cambios, sino un cambio de época. El origen de esa transformación
profunda nace con la revolución cubana, que a su vez tuvo su bautismo en la
acción heroica del Moncada y del cuartel Carlos Manuel de Céspedes. Es ésta una
fecha de reafirmación solidaria con Cuba, agredida, bloqueada, con una porción
de su territorio cercenado, con tentativas múltiples de asesinato de sus
dirigentes, pero erguida como ejemplo de dignidad y de independencia frente al
imperio.
Publicado en La República, el 27 de julio de 2007