LOS CABLES destacaron que Torrijos, artífice de la devolución del control y
soberanía del Canal a Panamá y del fin de la presencia militar norteamericana de
casi un siglo en el país, falleció cuando viajaba en medio de una tormenta desde
la comunidad campesina de Coclesito hacia su residencia.
Una investigación pendiente
En la misa funeral efectuada en esa fecha en la capital con los auspicios de
la Fundación que lleva su nombre, sus allegados dijeron que la muerte del
general Torrijos debía ser investigada. Se recordó que su hermano Moisés
Torrijos (ya fallecido) denunció un posible atentado en 1986, cuando aseguró
poseer informes de los servicios de inteligencia estadounidenses según los
cuales Omar Torrijos murió en la "Operación Halcón al Vuelo", organizada y
financiada por la CIA. También se insinuaban las causas del magnicidio: los
sectores más retrógrados del imperio no le perdonaban haber suscrito con el
presidente James Carter en 1977 los tratados por los cuales EEUU se comprometía
a abandonar sus bases militares en el Canal antes de fin del siglo.
Martín Torrijos, hijo el militar fallecido y actual presidente, solicitó una
investigación en 1994, que fue denegada por la Procuraduría. Según cables del 1º
de agosto de 2001 "20 años después de la muerte del general Omar Torrijos
Herrera, el líder militar que negoció con EEUU la devolución del Canal y la
salida de las tropas estadounidenses de Panamá, sus familiares insisten en que
fue víctima de un complot homicida". Ahora dirigentes políticos tanto del
gobierno (la ministra de Vivienda Balbina Herrera) como de la oposición se
manifestaron a favor de una investigación exhaustiva. El dirigente opositor
Antonio Domínguez opina que Torrijos fue asesinado y que la firma de los
tratados con Carter "le devolvieron el país entero a Panamá". Este es un
dirigente de prosapia arnulfista, o sea partidario de Arnulfo Arias, varias
veces presidente, cargo que ocupó su viuda Mireya Moscoso para ser sucedida por
Martín Torrijos.
Una extrañísima coincidencia y el documento de Santa Fe
Con la muerte de Torrijos se dio una extrañísima coincidencia: con pocas
horas de diferencia falleció en otro accidente aéreo el presidente de Ecuador
Jaime Roldós y un alto jefe militar peruano perteneciente a las tendencias
marcadamente nacionalistas, el general Hoyos. Tanto Torrijos como Roldós estaban
señalados como enemigos de EEUU en el Documento de Santa Fe, una biblia del
pensamiento más retrógrado de los think tanks del Partido Republicano y de la
Heritage Foundation. Algo así como en la película brasileña "Marcados para
morir". Roldós había asumido en agosto de 1979 y desde el pique su gobierno
restableció relaciones diplomáticas con Cuba (rotas por decisión de la OEA en
1962), con China y con Albania, y "debió enfrentarse con la oposición
norteamericana a su política de promoción de los DDHH y contraria a las
dictaduras del Cono Sur del continente", dicen los textos de historia.
En esa fecha estábamos en el exilio en México y un destacado matemático
uruguayo publicó un estudio en que demostraba según el cálculo de probabilidades
que era prácticamente imposible que esos acontecimientos simultáneos (se refería
a los dos primeros) fueran fruto del azar. Quedaba abierta la posibilidad cierta
de que hubiera un nexo y una mano criminal detrás de ambos. Eso es lo que hoy se
reaviva en Panamá.
El cierre de las bases y la ampliación del Canal
Lo que también vuelve a primer plano es la larga lucha por la recuperación
soberana del Canal. El país nació en 1903 por una partición de Colombia impuesta
por la invasión de los marines yankis. Eran los tiempos del "I took Panama" de
Theodor Roosevelt. Más tarde EEUU reanudó la construcción del canal
interoceánico que había iniciado en el siglo anterior el francés Ferdinand de
Lesseps (el mismo del Canal de Suez) y después abandonado. La inauguración fue
el 15 de agosto de 1914, en el inicio de la primera guerra mundial. EEUU se
aseguró todos los derechos a perpetuidad sobre la vía fluvial, sus aledaños y
sus accesos sobre los dos océanos. Allí montaron su red de bases militares y sus
centros de instrucción, donde adoctrinaron a cientos de oficiales de las fuerzas
armadas latinoamericanas en la doctrina de la seguridad nacional y la práctica
de las torturas. Allí se formaron los dictadores y golpistas militares que
sembraron el terror en América Latina. Hace unos meses tuve ocasión de visitar
la zona de las bases del Canal y quedé sorprendido por la magnitud de sus
instalaciones, hoy transformadas para uso civil.
En enero de 1964 fueron masacrados por las tropas de ocupación 21 estudiantes
que cruzaron la cerca e izaron la bandera panameña. El Movimiento de los No
alineados se hizo eco de esta aspiración. Con Omar Torrijos la lucha ascendió a
un plano superior, y en 1977 se firmaron los tratados con Carter que devolvían
el Canal a Panamá al fin de 1999. Pero todavía debía pasar mucho agua bajo los
puentes. Después de la muerte de Torrijos sobrevino la invasión infame del 20 de
diciembre de 1989, con cientos y quizá miles de muertos en Los Chorrillos.
En sus paredes aún hoy pueden verse las huellas de la invasión. El obeso
Guillermo Endara juró la presidencia en la base de Fort Clayton. Pero no
pudieron revertir la situación. El 31 de diciembre de 1999 el mundo presenció el
retorno del Canal a la soberanía panameña. Por el plebiscito del 22 de octubre
de 2006 el pueblo panameño decidió la ampliación del canal interoceánico, un
hecho preñado de significación para la economía mundial.
Publicado en La República, el 5 de agosto de 2007