La vista oral del 20 de agosto
Esta publicación cobra especial significación por el hecho de difundirse en
el mundo entero, además de ser reproducida en cientos de periódicos
estadounidenses, y porque el 20 de agosto se llevará a cabo una vista oral del
caso ante la Corte de Apelaciones del 11º Distrito en Atlanta.
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, René González y Fernando
González fueron arrestados en setiembre de 1998, acusados de espionaje, incluso
de actividad militar, y de conspiración contra EEUU. En realidad estaban
recogiendo información sobre los grupos terroristas de Miami (que en la nota se
denominan " right-wing Cuban exiles in Miami, los exilados derechistas
cubanos, es decir la gusanera de Miami), los cuales planeaban y ejecutaban
acciones terroristas contra Cuba y lo siguen haciendo. Guerrero y Labañino
fueron sentenciados a cadena perpetua, Hernández al doble de esa pena (aunque no
lo crea), Fernando González a 19 años y René González a 15 años. Fue Hernández
quien reconoció en la entrevista de la BBC que él estaba recogiendo información
sobre lo que describió como "grupos paramilitares determinados a derribar al
gobierno cubano". Explicitó que estos grupos se entrenaban en campamentos de
organizaciones paramilitares, y luego se trasladaban a Cuba donde colocaban
bombas y perpetraban actos de sabotaje y toda clase de agresiones. "Y gozaban de
impunidad agregó- por lo cual en un momento dado Cuba decidió enviar alguna
gente para recabar información sobre estos grupos y remitirla a Cuba para
prevenir estas acciones".
El presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento) de Cuba, Ricardo Alarcón,
luego de insistir en que los acusados no estaban buscando informaciones
referidas al gobierno de Estados Unidos, declaró que las condenas eran excesivas
en comparación con las sufridas por otros acusados de espionaje. En el mes de
julio un ex analista del FBI, Leandro Aragoncillo, recibió una condena de 10
años por pasar documentos ultrasecretos ( top secret documents) al
gobierno de Filipinas.
En la crónica del New York Times se recogen testimonios de la gente en la
calle, incluso escolares o liceales, que manifiestan su admiración y apoyo hacia
quienes denominan "los cinco héroes", cuya popularidad solamente se iguala,
según McKinley, con la que sigue acompañando al Che Guevara, cuando nos
aproximamos a los 40 años de su muerte en Bolivia.
La doble hipocresía de la "guerra antiterrorista"
"Una razón de su popularidad escribe- es que según la versión cubana se
trata de gente valiente que intentó investigar las actividades de terroristas de
ultraderecha afanosos de atacar a Cuba mientras se cobijaban en Estados Unidos.
Esta visión agrega- conlleva el mensaje de que Washington es hipócrita en
su 'guerra contra el terrorismo'". Este argumento cobró mayor fuerza a partir de
mayo, cuando Luis Posadas Carriles fue excarcelado en Estados Unidos y se pasea
libremente por la Florida. La nota recuerda que Posada Carriles organizó varios
complots para asesinar a Fidel Castro y fue el cerebro del atentado contra un
aparato de Cubana de Aviación que levantó vuelo desde Barbados en octubre de
1976, atentado que cobró 73 vidas humanas, a lo que se sumaron luego varios
operativos mortales en hoteles y clubes de La Habana. Se registra una opinión
que resume estos diferentes aspectos: "Estoy convencido de que son verdaderos
héroes. Cualquier persona que esté contra el terrorismo debe estar junto a
ellos. El gobierno de los Estados Unidos es muy injusto al encarcelarlos
mientras Posada Carriles está en libertad".
Al mismo tiempo vuelve a pasar a primer plano la situación en las prisiones
de la base de Guantánamo, en territorio usurpado a Cuba, donde cientos de
detenidos son víctimas de torturas y aislados del mundo, al punto de que Gran
Bretaña, principal aliado de EEUU en la invasión a Irak, está reclamando la
liberación de cinco prisioneros de nacionalidad británica allí recluidos desde
hace años.
Como el verso de Quevedo
Se incluyen en la nota reportajes a Olga Salanueva, esposa de René González,
y a Adriana Pérez, esposa de Gerardo González. Ambas vieron rechazada su
solicitud de visa para ingresar a EEUU y hablan de la dificultad de criar a sus
hijos sin su padre y de vivir sin su esposo. Elizabeth Palmeiro, esposa de Ramón
Labañino, se conmueve cada vez que mira a sus hijas, una recién nacida y otra de
5 años cuando su marido fue encarcelado, 9 años atrás, y lamenta que no haya
podido verlas crecer. "Siento una mezcla de pena, de tristeza, de furia, y
orgullo", dice. Como en el verso de Quevedo: "Hay en mi corazón furias y
penas".
Publicado en La República, el 10 de agosto de 2007