Bush y la distorsión de la historia
Historiadores y analistas políticos le dijeron al mandatario que estaba
distorsionando la historia por completo. El senador republicano Warner abandonó
a Bush y reclamó el retiro de 5000 hombres antes de fin de año.
La frase no fue pronunciada por el presidente al azar. Perseguía el propósito
de mantener las tropas en su totalidad, justificar el reciente aumento de los
efectivos y no ceder un milímetro en el debate de setiembre. En tal sentido
dijo: "Muchos argumentaban que, si nosotros salíamos, no habría consecuencias
para el pueblo vietnamita. El mundo aprendería exactamente qué caras resultaron
esas impresiones equivocadas. Sean cuales fueran las opiniones en ese debate, un
legado innegable de Vietnam es que el precio por la salida de (Norte)América fue
pagado por millones de vietnamitas inocentes".
Aquí se introduce una falacia gigantesca. Ante todo, los yankis no se
retiraron de Vietnam de buena gana, sino que los echaron por la fuerza de las
armas, propinándole la mayor derrota militar de su historia a manos de un pueblo
heroico, y después de que perpetraran en ese estrecho territorio los mayores
crímenes de la historia. Fueron las tropas norteamericanas las que provocaron la
muerte de millones de vietnamitas, empleando los métodos de guerra más
bestiales: armas químicas y bacteriológicas, defoliantes que envenenaron los
campos y los bosques y cuyos efectos perduraron por años, bombas de napalm como
las que recuerda la foto famosa de la niña quemada corriendo desnuda, masacres
inauditas como la de My Lai, un poblado borrado por entero del mapa, con todos
sus habitantes masacrados a sangre fría, como lo recuerda la magnífica película
"Pelotoon" de Oliver Stone. No hay monstruosidad que los yankis no acometieran
en Vietnam, y junto con los bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki los
patentaron como los mayores genocidas de la humanidad tras la vesania
hitleriana.
Una paliza memorable
El pueblo vietnamita, ejemplarmente unido bajo la dirección de Ho Chi Minh y
del Frente Patriótico (Viet Minh), expulsó en las postrimerías de la II Guerra
Mundial a los japoneses que aliados a los nazis y los fascistas habían ocupado
el país y proclamó la República de Vietnam el 2 de setiembre de 1945 en la plaza
Ba Dinh de Hanoi. En otro hito histórico, derrotó en la batalla de Dien Bien Phu
el 7 de mayo de 1954 a los colonialistas franceses, que desde fines del siglo
XIX habían ocupado la península indochina (Vietnam, Laos y Camboya) y que tras
la expulsión de los japoneses venían por la vuelta. En tercer término, en esa
lucha sin tregua por la libertad y la independencia, enfrentaron a los
imperialistas yankis que habían ocupado el país al sur del paralelo 17º e
instalado un régimen títere en 1960, concentrando en esa región 580 mil hombres,
el grueso de sus efectivos militares y de los grandes bombarderos B-52. Se formó
el Frente de Liberación de Vietnam del Sur (Vietcong) presidido por el abogado
Nguyen Huu Tho, que se instaló en la selva, en territorio liberado, donde Cuba
tenía a su embajador, Raúl Valdés Vivó. En 1965 los yankis fraguaron la gran
provocación del Golfo de Tonkín y se lanzaron con todas sus fuerzas y sus
fortalezas volantes a bombardear el territorio del norte. Los cráteres que
abrían esas bombas eran del tamaño de una cancha de fútbol. Yo recorrí ese
territorio calcinado en plena guerra, viajando de noche en auto con los faros
apagados a lo largo de la ruta Nº 1 de norte a sur, hasta el gran puerto de
Haiphong, a proximidad de la línea de demarcación.
La lucha duró 10 años. Ni la concentración de sus tropas pudo librar a los
yankis de una derrota estrepitosa. A fines de abril de 1975 los comandos del
Vietcong irrumpieron en la embajada norteamericana en Saigón. Los soldados
norteamericanos huían a la desbandada en helicópteros desde el techo del
edificio, tomándose con desesperación de las piernas de los que estaban
sentados. Esa foto de tapa de la revista Time dio la vuelta al mundo (lo mismo
que antes la del general De Castries rindiéndose en la fortaleza de Dien Bien
Phu). Los aviones de guerra fueron destruidos o tomados en tierra, en los
hangares de los aeropuertos. El 1º de mayo de 1975 las tropas del Vietcong
festejaban la fiesta de los trabajadores desfilando por la capital del sur, que
pasó a llamarse Ciudad Ho Chi Minh. El país se reunificó bajo el signo
socialista.
Ese descalabro total fue el que obligó los yankis a mandarse mudar, al revés
de lo que dice Mr. Bush. Y los culpables de la muerte de millones de
vietnamitas, de los crímenes y las torturas (que anticipaban las de ahora en
Irak, con los torturadores igualmente impunes), fueron las tropas de ocupación
norteamericanas. Al revés de lo que dice el presidente.
Ayer Vietnam, hoy Irak
En aquellos años el pueblo norteamericano reclamaba la retirada de las tropas
de Vietnam, y hoy lo hace mayoritariamente por el retiro de Irak, donde las
masacres prosiguen sin interrupción y también aumentan las bajas de las tropas
de ocupación. El embajador Crocker, anticipándose a la discusión de setiembre,
ha lanzado otra bomba de estruendo: alega que la salida de EEUU abrirá el camino
a Irán, meneando las sábanas de otro fantasma.
Publicado en La República, el 28 de agosto de 2007