Niko Schvarz Niko Schvarz - rodelu.net
16 de septiembre de 2007

Colombia

El poderío paramilitar, en la encrucijada

COLOMBIA SIGUE en el ojo de la tormenta, en un escenario movedizo. Se logró, con la mediación de la Cruz Roja, la entrega en Cali de los siete ex diputados del Valle del Cauca, tal cual las FARC lo habían propuesto. La gran compañía frutera estadounidense Chiquita Brands acaba de ser multada por el gobierno estadounidense porque financia a los paramilitares, grupos que están vinculados al gobierno de Uribe y al narcotráfico por una multiplicidad de lazos económicos, militares y políticos. Por otra parte, una amplia movilización internacional y sobre todo latinoamericana respalda la iniciativa de intercambio humanitario que impulsa el presidente Chávez, con el apoyo expreso de varios gobiernos europeos, como el de Nicolas Sarkozy, además de Suiza y España.

Niko Schvarz*

Tres escenarios

Vimos las escenas desgarradoras provocadas por la llegada a Cali de los ataúdes con los cadáveres de los diputados del Valle. Los familiares acusaban a la vez al presidente Uribe por haber intentado el rescate militar y por negarse al intercambio humanitario, y a las FARC que realizaron el secuestro colectivo. La CNN intentó en un primer momento contrabandear el concepto de que habían sido asesinados por la guerrilla, pero retrocedió, e incluso su corresponsal en Colombia, que invariablemente adopta el punto de vista de Uribe y de los mandos militares, no se plegó a esa versión. Esos mismos días las bandas paramilitares continuaron realizando secuestros y asesinatos a plena luz del día de militantes de organizaciones sociales de Colombia. Se pudo establecer además que en la fecha de la muerte de los parlamentarios se registraron en la zona varios operativos del ejército y la aviación, de bandas paramilitares (que estaban frecuentemente coludidos con el ejército y realizaban patrullajes conjuntos) y de grupos de mercenarios y de caza-recompensa, que pululan en Colombia. En los funerales estuvo presente el vicepresidente Francisco Santos, uno de los señalados por haber mantenido reuniones con los capos máximos paramilitares en días y horas establecidos con precisión, según surge de la documentación aportada por su jefe actual, Salvatore Mancuso, ante la Fiscalía, en mayo pasado.

La Chiquita Brands era conocida por su denominación anterior de United Fruit como gestora de múltiples golpes de Estado en América Central. En Colombia se demostró que venía financiando a los paramilitares desde hace varios lustros, a pretexto de cambiarla por protección a sus ejecutivos, al estilo de los gánsteres de Chicago. El Departamento de Justicia de EEUU le recomendó a un tribunal de Washington imponerle una multa de 25 millones de dólares a la Chiquita por financiar a los paramilitares (o sea al narcotráfico y al crimen organizado). El gobierno de Colombia protestó porque el monto de la multa era irrisorio, dado que se documentaron cientos de donaciones de ese tipo.

El escándalo de la “parapolítica” al rojo vivo

Se demostró asimismo que los paramilitares están metidos hasta los tuétanos en el entorno más próximo al presidente Uribe. Una nota publicada ayer, referida al embajador colombiano en México, Luis Camilo Osorio ("El embajador paramilitar"), revela que políticos cercanos a Uribe fueron cómplices de los grupos paramilitares en crímenes contra la humanidad, lo que ya provocó la caída de varios altos funcionarios y congresistas. A Osorio se le acusa como responsable directo de la protección a políticos y militares que junto con grupos armados relacionados con el narcotráfico cometieron crímenes de lesa humanidad; y concretamente, de haber protegido a los paramilitares utilizando su cargo de fiscal general, de 2001 a 2005. Desde allí se encargó de encarpetar las investigaciones sobre matanzas a cargo de paramilitares, en las que están comprometidos políticos uribistas. La nota abunda en detalles operatorios, y recuerda que por esta causa cayó la canciller María Consuelo Araújo y se encarceló a una docena de congresistas y un gobernador, que siguen presos, mientras algún otro se dio a la fuga.

En suma, se revela la infiltración del paramilitarismo en todas las esferas de gobierno. En mayo enviamos desde Colombia unas notas de resumen de las declaraciones de Salvatore Mancuso, tituladas "El escándalo de la 'parapolítica' al rojo vivo", en que señalamos que "el paramilitarismo es una política del Estado colombiano, de los militares y del poder económico", y estaba infiltrado incluso en los organismos de seguridad. Entonces Uribe dio orden a los mandos de proceder al rescate de Ingrid Betancourt por vía militar, lo que desató una ola de indignación, y particularmente de los familiares de los rehenes, que se movilizan intensamente por el intercambio humanitario.

La mediación de Chávez

La propuesta de mediación del presidente Chávez para lograr este intercambio se sitúa en el centro del escenario. Concitó una enorme masa de adhesiones en toda América Latina, como lo demuestran varios cientos de firmas de organismos y personalidades, encabezadas por Eduardo Galeano. Una destacada participación en este proceso le corresponde a la senadora colombiana Piedad Córdoba, del Partido Liberal. Chávez viene obrando en contacto sistemático con Sarkozy, jugado a la liberación de Ingrid Betancourt. Además, ha procedido a liberar a varias decenas de paramilitares colombianos que fueron capturados cuando ingresaron a Venezuela en un intento de asesinar a Chávez. Dos, se reunió con Uribe en Bogotá para acordar una fórmula. Tres, le pidió directamente una entrevista a Manuel Marulanda, y estaría dispuesto a entrar a la selva colombiana para realizarla. También había ofrecido su territorio para efectuar los intercambios. Brasil y Argentina han promovido también sus buenos oficios. Por parte de Uribe se observa una actitud de renuencia. Señal de que es preciso redoblar los esfuerzos y las iniciativas.

Publicado en La República, el 14 de septiembre de 2007


Niko Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
NIKO SCHVARZ