Colombia
El poderío paramilitar, en la encrucijada
COLOMBIA SIGUE en el ojo de la tormenta, en un escenario movedizo. Se logró,
con la mediación de la Cruz Roja, la entrega en Cali de los siete ex diputados
del Valle del Cauca, tal cual las FARC lo habían propuesto. La gran compañía
frutera estadounidense Chiquita Brands acaba de ser multada por el gobierno
estadounidense porque financia a los paramilitares, grupos que están vinculados
al gobierno de Uribe y al narcotráfico por una multiplicidad de lazos
económicos, militares y políticos. Por otra parte, una amplia movilización
internacional y sobre todo latinoamericana respalda la iniciativa de intercambio
humanitario que impulsa el presidente Chávez, con el apoyo expreso de varios
gobiernos europeos, como el de Nicolas Sarkozy, además de Suiza y España.
Niko Schvarz*
Tres escenarios
Vimos las escenas desgarradoras provocadas por la llegada a Cali de los
ataúdes con los cadáveres de los diputados del Valle. Los familiares acusaban a
la vez al presidente Uribe por haber intentado el rescate militar y por negarse
al intercambio humanitario, y a las FARC que realizaron el secuestro colectivo.
La CNN intentó en un primer momento contrabandear el concepto de que habían sido
asesinados por la guerrilla, pero retrocedió, e incluso su corresponsal en
Colombia, que invariablemente adopta el punto de vista de Uribe y de los mandos
militares, no se plegó a esa versión. Esos mismos días las bandas paramilitares
continuaron realizando secuestros y asesinatos a plena luz del día de militantes
de organizaciones sociales de Colombia. Se pudo establecer además que en la
fecha de la muerte de los parlamentarios se registraron en la zona varios
operativos del ejército y la aviación, de bandas paramilitares (que estaban
frecuentemente coludidos con el ejército y realizaban patrullajes conjuntos) y
de grupos de mercenarios y de caza-recompensa, que pululan en Colombia. En los
funerales estuvo presente el vicepresidente Francisco Santos, uno de los
señalados por haber mantenido reuniones con los capos máximos paramilitares en
días y horas establecidos con precisión, según surge de la documentación
aportada por su jefe actual, Salvatore Mancuso, ante la Fiscalía, en mayo
pasado.
La Chiquita Brands era conocida por su denominación anterior de United Fruit
como gestora de múltiples golpes de Estado en América Central. En Colombia se
demostró que venía financiando a los paramilitares desde hace varios lustros, a
pretexto de cambiarla por protección a sus ejecutivos, al estilo de los
gánsteres de Chicago. El Departamento de Justicia de EEUU le recomendó a un
tribunal de Washington imponerle una multa de 25 millones de dólares a la
Chiquita por financiar a los paramilitares (o sea al narcotráfico y al crimen
organizado). El gobierno de Colombia protestó porque el monto de la multa era
irrisorio, dado que se documentaron cientos de donaciones de ese tipo.
El escándalo de la “parapolítica” al rojo vivo
Se demostró asimismo que los paramilitares están metidos hasta los tuétanos
en el entorno más próximo al presidente Uribe. Una nota publicada ayer, referida
al embajador colombiano en México, Luis Camilo Osorio ("El embajador
paramilitar"), revela que políticos cercanos a Uribe fueron cómplices de los
grupos paramilitares en crímenes contra la humanidad, lo que ya provocó la caída
de varios altos funcionarios y congresistas. A Osorio se le acusa como
responsable directo de la protección a políticos y militares que junto con
grupos armados relacionados con el narcotráfico cometieron crímenes de lesa
humanidad; y concretamente, de haber protegido a los paramilitares utilizando su
cargo de fiscal general, de 2001 a 2005. Desde allí se encargó de encarpetar las
investigaciones sobre matanzas a cargo de paramilitares, en las que están
comprometidos políticos uribistas. La nota abunda en detalles operatorios, y
recuerda que por esta causa cayó la canciller María Consuelo Araújo y se
encarceló a una docena de congresistas y un gobernador, que siguen presos,
mientras algún otro se dio a la fuga.
En suma, se revela la infiltración del paramilitarismo en todas las esferas
de gobierno. En mayo enviamos desde Colombia unas notas de resumen de las
declaraciones de Salvatore Mancuso, tituladas "El escándalo de la 'parapolítica'
al rojo vivo", en que señalamos que "el paramilitarismo es una política del
Estado colombiano, de los militares y del poder económico", y estaba infiltrado
incluso en los organismos de seguridad. Entonces Uribe dio orden a los mandos de
proceder al rescate de Ingrid Betancourt por vía militar, lo que desató una ola
de indignación, y particularmente de los familiares de los rehenes, que se
movilizan intensamente por el intercambio humanitario.
La mediación de Chávez
La propuesta de mediación del presidente Chávez para lograr este intercambio
se sitúa en el centro del escenario. Concitó una enorme masa de adhesiones en
toda América Latina, como lo demuestran varios cientos de firmas de organismos y
personalidades, encabezadas por Eduardo Galeano. Una destacada participación en
este proceso le corresponde a la senadora colombiana Piedad Córdoba, del Partido
Liberal. Chávez viene obrando en contacto sistemático con Sarkozy, jugado a la
liberación de Ingrid Betancourt. Además, ha procedido a liberar a varias decenas
de paramilitares colombianos que fueron capturados cuando ingresaron a Venezuela
en un intento de asesinar a Chávez. Dos, se reunió con Uribe en Bogotá para
acordar una fórmula. Tres, le pidió directamente una entrevista a Manuel
Marulanda, y estaría dispuesto a entrar a la selva colombiana para realizarla.
También había ofrecido su territorio para efectuar los intercambios. Brasil y
Argentina han promovido también sus buenos oficios. Por parte de Uribe se
observa una actitud de renuencia. Señal de que es preciso redoblar los esfuerzos
y las iniciativas.
Publicado en La República, el 14 de septiembre de 2007