Niko Schvarz Niko Schvarz - rodelu.net
4 de febrero de 2008

Dirigente político y Premio Nacional de Literatura
Una gran figura de la izquierda latinoamericana,
de la generación de Allende

Volodia. Premio Nacional de Literatura


En la muerte
de Volodia Teitelboim

Me consternó la noticia de la muerte de Volodia Teitelboim, el último día de enero. Fue una figura emblemática de la izquierda latinoamericana, de la generación de Neruda y de Allende.
Niko Schvarz*

Fue diputado por Valparaíso de 1961 a 1965, senador electo en 1965 y reelecto en 1973 (cargo que desempeñaba cuando el golpe pinochetista) y secretario general del PC de Chile de 1989 a 1994, y a la vez un gran escritor chileno, Premio Nacional de Literatura que le fue concedido tardíamente al inicio del nuevo siglo, en 2002.

De su obra literaria destacan sus grandes biografías: de Pablo Neruda, con varias reediciones, de Vicente Huidobro (La marcha infinita), de Jorge Luis Borges (Los dos Borges: vida, sueños y enigmas) de Gabriela Mistral (pública y secreta), mientras una semblanza del mexicano Juan Rulfo quedó inconclusa. Es autor además de una monumental historia sobre El amanecer del capitalismo y el descubrimiento de América (que desarrolla ese tema de El Capital, reeditado en Cuba con ilustraciones de la época). Entre 1998 y 2004 escribió una saga autobiográfica bajo el título general: "Antes del olvido" dividida en 4 tomos: Un muchacho del siglo XX, Un hombre de edad media, La vida, una suma de historias y Un soñador del XXI.

Su obra propiamente novelística se inicia en 1952 con Hijo del Salitre y La Semilla en la arena de un lustro después. Allí se narra la historia de los campos de concentración de Pisagua que implantó el traidor Gabriel González Videla a través de la "ley maldita" y que al autor conoció como militante comunista. Su producción literaria y ensayística no se detuvo en los largos años del exilio (durante los cuales dirigió desde Moscú la audición "Escucha, Chile") y luego en el período de recuperación democrática, como lo testimonian los siguientes títulos: Hombre y hombre, El oficio ciudadano, El pan y las estrellas, Pólvora del exilio, La letra y la sangre, En el país prohibido, La gran guerra de Chile y otra que nunca existió.

Conocí a Volodia en Chile en ocasión del Congreso de 1970 de su Partido Comunista. Fue un hecho histórico porque, saliendo al paso de varias maniobras diversionistas, dio un gran impulso a la candidatura de Allende como abanderado de la totalidad de las fuerzas de izquierda, que ganó la presidencia en setiembre frente a Alessandri y a Tomic. Para mí este Congreso tuvo otra consecuencia inesperada, y es que me permitió conocer a Neruda. Fue justamente Volodia quien nos condujo a Isla Negra, conjuntamente con el secretario de organización del PC francés, René Piquet, y al dirigente comunista venezolano Pompeyo Márquez (eran otros tiempos). Allí disfrutamos de la hospitalidad del poeta y de Matilde, de una recorrida por su nutrida biblioteca, de una extensa conversación política y de un libro dedicado con su infaltable tinta verde. Era el año 70. Unos meses después volví a verlos a todos en medio de la euforia del triunfo de Allende y el advenimiento del gobierno de la Unidad Popular, unos meses antes del nacimiento del Frente Amplio.

Otro pantallazo. En 1987 se celebró en Moscú el 70º aniversario de la revolución rusa, en que participaron delegaciones de partidos comunistas, socialistas, socialdemócratas y de izquierda de todo el mundo. Por Uruguay concurrieron Rodney Arismendi, Mariano Arana, Wilfredo Penco, Luis Alberto Senatore y Francisco Ottonelli. Allí Volodia hizo un relato interesantísimo de su entrada clandestina a Chile. Unos días después me contó un viaje que había hecho a una república báltica y su profunda desconfianza en Yeltsin, derivada de algunos hechos que allí presenció.

Mi último encuentro fue en Montevideo en octubre 2004. En el Centro Cultural de España se efectuó una exposición dedicada a los 100 años del nacimiento de Pablo Neruda. El 13 Volodia pronunció una magnífica conferencia sobre su amigo del alma, de más de una hora, sin un apunte, un ejemplo de lucidez. En una conversación al otro día me habló con enorme preocupación de que la izquierda debía preservar su unidad a toda costa. De eso dependía a su juicio el futuro de América Latina.

En diciembre pasado se efectuó en Montevideo un encuentro del Grupo de Trabajo del Foro de São Paulo. Como siempre en estos casos, le envié un mensaje a Volodia por medio del secretario general del PCCH, Lautaro Carmona. Espero que lo haya recibido.

Publicado en La República, el 3 de febrero, 2008


Niko Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
NIKO SCHVARZ