Frank Baxter.
El embajador dice que EEUU
está movilizado por la paz
Las guerras de EEUU
El embajador de EEUU Frank E. Baxter escribió en LA REPUBLICA
del viernes 8 que "las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos están movilizadas
en la causa por la paz". En realidad están movilizadas por la causa de la guerra
en varias regiones del mundo.
Niko Schvarz*
Ilustración de Alex Falco artista gráfico cubano
Así ocurre desde hace muchas décadas, como bien lo sabemos y lo sufrimos los
latinoamericanos. Ahora las vemos en acción en las sangrientas invasiones en
Irak y Afganistán y en las amenazas a otros países como Irán. La lista puede
extenderse.
Estados Unidos invadió Irak en marzo 2003 en base a mentiras contra la
resolución expresa de la ONU y la voluntad del mundo entero y allí sus tropas
están ahora empantanadas tras haber asesinado a más de un millón de iraquíes,
según estimación reciente del Opinion Research Business (ORB) de Londres, y de
haber padecido más de 4 mil bajas. El reclamo mayoritario de la sociedad
norteamericana de traer las tropas a casa ha sido respondido por el presidente
Bush con el envío de más efectivos. Allí se han verificado los más aberrantes
episodios de tortura como práctica permanente de esas fuerzas armadas, en las
cárceles de Abu Ghraib, reproducidas en Guantánamo (en territorio usurpado a
Cuba) y en prisiones secretas en Europa. El jefe del Pentágono Robert Gates ha
certificado que esas torturas son legales. Esas tropas queman las ciudades
insurgentes como Faluya con fósforo vivo, como lo hicieron con el napalm en
Vietnam.
Después del 11 de setiembre, habían irrumpido a sangre y fuego en Afganistán,
a pretexto de combatir a los engendros que ellos mismos crearon. Como en Irak,
masacraron a las poblaciones civiles, víctimas también de sus famosos "errores
colaterales", como ya habían bombardeado la embajada china y los puentes en la
ex Yugoslavia. Ahora se empeñan en la introducción de más tropas en territorio
afgano, ante la renuencia de los países europeos y de la propia OTAN. Acaba de
entregarse el premio mundial de fotografía 2007 (World Presse Photo Award) a la
toma de un soldado yanki exhausto en Afganistán, y el presidente del jurado
declaró en Amsterdam: "Esta imagen muestra el agotamiento de un hombre y el
agotamiento de una nación". Y también de una política de guerra a todo
trapo.
Dicha política de armamentismo y guerra envenena toda la región. Israel, el
mayor receptor de su ayuda militar está dedicado, con su visto bueno, a masacrar
a los palestinos (en los hechos, más allá de las palabras) y en imponer un
bloqueo inhumano en la franja de Gaza, como EEUU bloquea a Cuba desde hace casi
medio siglo. El dictador Pervez Musharraf (en cuyo entorno hay que buscar a los
asesinos de Benazir Bhutto) se mantiene en el poder con la ayuda militar de
EEUU, que por otro lado alienta los bombardeos de Turquía en el norte kurdo de
Irak.
Antes aún, desde 1965, la guerra de Vietnam que cubrió de ignominia a EEUU
ante el mundo. Muchas imágenes han quedado para la historia, empezando por el
poblado de My Lai, borrado del mapa y revivido en Pelotoon de Oliver Stone. Se
recordó en estas páginas días atrás la imagen del jefe de policía de Saigón
volándole la cabeza a sangre fría a un joven resistente vietnamita, que se suma
a la niña corriendo desnuda envuelta en llamas y a Van Troi erguido ante el
pelotón de fusilamiento tras el intento de atentado contra McNamara. Sin olvidar
a los últimos soldados yankis huyendo en helicóptero desde su embajada en la hoy
Ciudad Ho Chi Minh. (Aprovecho para informar que acaba de publicarse en Hanoi un
amplio reportaje del corresponsal de la Agencia Vietnamita de Prensa en Buenos
Aires sobre mi visita a Vietnam y mis entrevistas con Ho Chi Minh, actualizadas
por la reciente visita del presidente Vázquez a ese pueblo heroico).
En América Latina, la política de guerra del imperio del norte está escrita
con trazos de sangre en la invasión a Guatemala de 1954, a la República
Dominicana en 1965, de la isla de Granada en 1983, para culminar con la de
Panamá en diciembre 1989 y los ametrallamientos cuyas huellas perduran en los
muros de Los Chorrillos. Pero ya tuvieron que mandarse mudar de las bases del
Canal. Lo mismo que de Vieques y en 2009 abandonarán Manta por decisión soberana
de Ecuador. Lo que sí persiste es el Plan Colombia, que es ley federal de EEUU,
con su secuela de intervención armada en el conflicto interno del país, con sus
asesores militares, sus mercenarios y sus agentes de inteligencia, como los tres
que cayeron en manos de la guerrilla.
La conclusión es que EEUU lleva en sí la guerra al igual que la nube lleva la
tormenta. Como diría Jaurès, y al revés de lo que proclama el señor
embajador.
Publicado en La República,
el 10 de febrero, 2008