La reunión de cancilleres de la OEA (lunes 17) aprobó una resolución que rechaza la violación de la soberanía ecuatoriana por parte de Colombia, refrendando lo resuelto por el Grupo de Río el día 7 en Santo Domingo.
Niko Schvarz*
EEUU expresó su reserva al respecto, y fue el único aliado con que contó Uribe, lo mismo que había sucedido en la reunión del Consejo Permanente de la OEA del 4 y 5. Nuevos datos demuestran que todo fue un crimen planificado por EEUU y Colombia y que mataron además a un ciudadano ecuatoriano, como acaba de denunciar el presidente Correa.
A su regreso de Washington el canciller uruguayo Gonzalo Fernández, informó que la resolución final redactada por República Dominicana (cuyo presidente Leonel Fernández desempeñó un papel relevante en Santo Domingo), Uruguay, Brasil y México, fue objeto de una reserva expresa por parte del delegado de EEUU. Este era nada menos que John Negroponte, un halcón de marca mayor y actual Nº 2 del State Department. La reunión acogió "positivamente la declaración del Grupo de Río". Como lo señalamos en nuestra nota "La declaración de Santo Domingo" ésta expresa en su punto 2: "Rechazamos esta violación a la integridad territorial de Ecuador, y reafirmamos el principio de que el territorio de un Estado es inviolable y no puede ser objeto de ocupación militar ni de otras medidas de fuerza tomadas por otro Estado, directa o indirectamente, cualquiera sea el motivo, aun de manera temporal".
Los cancilleres reiteraron la plena vigencia de los principios de la soberanía territorial "sin ninguna excepción", de "la abstención del uso o la amenaza del uso de la fuerza" y de la "no injerencia en los asuntos de otros Estados", y sobre esas bases consideraron que la incursión de fuerzas militares colombianas en territorio ecuatoriano, efectuada sin conocimiento ni consentimiento previo del gobierno de Ecuador, constituye "una clara violación del artículo 19 y del artículo 21 de la Carta de la OEA".
La reunión registró también las "plenas disculpas del gobierno de Colombia" y la promesa del presidente Uribe de que hechos de esta naturaleza no habrán de repetirse, tal como lo había manifestado ante el Grupo de Río y lo reiteró en esta ocasión
Hasta aquí Ecuador obtuvo pleno reconocimiento en su reclamo ante el ataque de que había sido objeto. En los días siguientes aparecieron nuevas revelaciones sobre el atentado en sí mismo.
En un reportaje, la senadora Piedad Córdoba revela que una llamada telefónica de los emisarios franceses Daniel Parfait y Noel Sanz (designados para interceder en la liberación de Ingrid Betancourt y otros rehenes) a Raúl Reyes, permitió a la inteligencia colombiana detectar el paradero de éste y montar el operativo criminal. Pero el hecho es que, el comisionado colombiano para la paz, Luis Carlos Restrepo, se había reunido en Panamá con los emisarios franceses y estaba plenamente al tanto de sus gestiones y de sus contactos con Raúl Reyes, al punto de que estaban muy adelantadas las gestiones para la liberación de Ingrid. Por lo tanto, lo que se consumó fue una artera maniobra a traición, perpetrada por el gobierno colombiano, para frustrar la liberación de la franco-colombiana y todo el operativo del intercambio humanitario. La masacre estaba destinada a frustrar este proceso. Noel Sanz, que establecía el contacto directo con Raúl Reyes, se sintió responsable de su muerte, producida cuando se hallaba a cargo de esas gestiones humanitarias.
Otra revelación del diario ecuatoriano El Comercio revela hasta qué punto está la mano de EEUU en este atentado criminal. Destaca que el campamento de las FARC fue arrasado con bombas del tipo utilizadas por EEUU en Irak en la guerra de 1991. Fueron 10 proyectiles de 500 libras, como los empleados en la Operación Tormenta del Desierto. La Fuerza Aérea Ecuatoriana informó que la base fue atacada con 10 bombas GBU 12 Paveway II de 500 libras, que dejaron cráteres de 2,40 metros de diámetro por 1,80 de profundidad. Estas bombas no se llevan ni en los aviones Supertucano ni en los Kfir que utiliza habitualmente la aviación militar ecuatoriana.
Agrega que en el campamento destruido en la selvática zona fronteriza de Angostura, se hallaron cartuchos de proyectiles 0,50 que "fueron disparados por ametralladoras emplazadas en helicópteros, que protegieron al personal que realizó la infiltración".
Según las FARC el operativo fue dirigido por el Comando Sur del Ejército de EEUU, que supervisa la aplicación del Plan Colombia.
En la noche del domingo oímos al presidente Correa denunciando que entre los muertos en el campamento, había un ciudadano ecuatoriano, que fue retirado junto con el cadáver de Reyes. Por ende, es falso lo que declaró Uribe, de que se trataba de otro jefe de las FARC. Volveremos sobre este hecho y otros colindantes.
Publicado en La República
el 24 de marzo de 2008