Niko Schvarz |
25 de mayo de 2008
|
Cadena de provocaciones
Unan estos dos hechos: el sábado 17 un avión militar norteamericano viola el espacio aéreo venezolano sobre la isla de Orchila, al norte, en el Caribe, mientras el día anterior tropas colombianas ingresaron a territorio venezolano en el estado fronterizo de Apure, al suroeste. Esto ocurre cuando aún perduran las consecuencias de la mortífera incursión de las fuerzas armadas colombianas en territorio ecuatoriano el 1º de marzo. Y sobreviene un hecho mayor: la decisión del gobierno de Bush de reactivar la IV Flota de su marina de guerra.
Niko Schvarz*
El canciller venezolano Nicolás Maduro citó ayer al embajador estadounidense en Caracas, Patrick Duddy, para requerir explicaciones. En la víspera el vocero del gobierno de Washington reconoció el hecho, dijo que se trató de un error y que el aparato estaba cumpliendo funciones de la lucha antinarcóticos (que, como se ve, sirve para todo). Maduro declaró que se estaba ante una "provocación deliberada" y el ministro de Defensa, general Gustavo Rangel, señaló que era "una acción consciente", ubicada en el marco de "una cadena de provocaciones" contra su país. Se dijo que ese tipo de aparatos, perfectamente identificado, se utilizaba antes para la lucha antisubmarina y ahora sirve para recoger información de inteligencia militar. Y de paso, para tomarle el pulso al sistema de defensa de Venezuela.
En la isla de Orchila, que el avión intruso sobrevoló, estuvo recluido el presidente Chávez cuando el golpe de Estado del 11 al 13 de abril de 2002, y por fortuna pudo escapar de la trampa mortal que se le había tendido. De allí el avión puso rumbo a la isla de Curaçao (capital Willemstad), posesión holandesa donde EEUU tiene una base militar.
El sábado 17 el gobierno venezolano envió una nota de protesta al gobierno de Bogotá por "la incursión ilegal de tropas del Ejército de Colombia en la víspera en el estado de Apure, que forma parte de los 2.200 kilómetros de su frontera común, en ese caso demarcada por un curso de agua. "De manera peligrosa, comienza a escalarse desde un punto de vista político una posición antivenezolana y antibolivariana con el fin de justificar una agresión violenta contra nuestro país", así como una desestabilización de toda Sudamérica, advirtió el canciller Maduro. Colombia negó la acusación, y ambos gobiernos acordaron activar los mecanismos vigentes de solución de controversias limítrofes para aclarar la situación, que viene a agravar la tensión existente entre Ecuador y Venezuela de una parte y Colombia de la otra.
Estos hechos se vinculan a la decisión del gobierno de Washington, decíamos, de reactivar su IV Flota de guerra en el Caribe. Recientemente se recordó que su creación estuvo justificada en el curso de la Segunda Guerra Mundial. En los años 1942 y 1943 se desarrolló una intensa actividad de submarinos nazis en mares venezolanos y del Caribe, al punto de que lograron hundir varios buques y transportes petroleros. En febrero de 1942 llegaron al puerto de La Guaira y torpedearon al "Buarque", de bandera brasileña. El entonces canciller venezolano, Parra Pérez, narra en sus memorias las entrevistas con el embajador de Estados Unidos, Frank Corrigan, que venía acompañado por el almirante Chandler y varios de sus oficiales, en que se habló de contrarrestar los efectos de la guerra submarina de Alemania nazi. La IV flota sirvió a ese propósito. Tras el fin de la guerra, en 1950, fue desmantelada y sus unidades pasaron a otros destinos.
Pero justamente ahora, en abril, el gobierno de Bush reactiva la IV Flota y lo justifica en la necesidad de "combatir el terrorismo y las actividades ilícitas como el narcotráfico", que son casualmente las acusaciones reiteradas de EEUU contra el presidente Chávez. En una de sus Reflexiones recientes Fidel Castro escribió que la finalidad real consiste en "enviar un mensaje a Venezuela y al resto de la región", con el agregado de que "los portaaviones y las bombas nucleares con que amenaza a nuestros países sirven para sembrar el terror y la muerte pero no para combatir el terrorismo y las actividades ilícitas".
El líder cubano vuelve a mencionar a la IV Flota de EEUU como una "fuerza intervencionista y amenazante" en su última Reflexión dedicada a la reciente Cumbre de América Latina y el Caribe-Unión Europea efectuada el 15 de mayo en Lima, Perú. Dice que uno de los países latinoamericanos allí representados "acaba de realizar maniobras combinadas con un portaaviones de Estados Unidos de tipo Nimitz, dotado de todo tipo de armas de exterminio en masa". No lo nombra, pero no es difícil imaginar a qué país alude. En cualquier caso, es visible que el imperio procura generar un clima de enfrentamientos armados en la región. Este peligro real convoca a pueblos y gobiernos a esfuerzos sostenidos para mantener la paz.
Publicado en La República el 21 de mayo de 2008
Niko
Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
Amplio.
|