Niko Schvarz |
8 de junio de 2008
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Terrorismo: Piden la extradición de Posada Carriles
EEUU defiende al agente de la CIA cubano-venezolano
En la 38ª Asamblea General de la OEA que acaba de efectuarse en Medellín, Colombia, el canciller venezolano Nicolás Maduro reclamó la extradición de Luis Posada Carriles por crímenes cometidos en su país en 1976. EEUU lo defiende a capa y espada en su territorio.
Niko Schvarz*
El susodicho es un típico terrorista al servicio del imperio. Organizó el atentado criminal que en el vuelo CU-455 del avión DC-8 de Cubana de Aviación el miércoles 6 de octubre de 1976 segó la vida de 73 personas. Eran los integrantes del Equipo Juvenil de Esgrima de Cuba, que acababan de salir campeones en Caracas y regresaban a su país, un grupo de estudiantes guyaneses que iban a estudiar medicina en Cuba, una delegación de Corea del Norte y toda la tripulación. No hubo ningún sobreviviente. El pueblo cubano despidió a las víctimas en una imponente demostración de pesar.
Posada Carriles escapó de la cárcel en Venezuela antes de que los tribunales dictaran sentencia definitiva, por intervención de la CIA y con la complicidad del gobierno de Luis Herrera Campins. De inmediato volvió a las andadas, que había iniciado tras recibir instrucción de la Central de Inteligencia. Se radicó en Venezuela donde adquirió la ciudadanía y llegó a ocupar el cargo de jefe de la policía política, la DISIP. Después reapareció en El Salvador, en operativos de apoyo a la contra nicaragüense. Está su mano en atentados en La Habana que dieron muerte a turistas. Participó en un complot para asesinar a Fidel Castro en una reunión en Panamá, fue descubierto y encarcelado, y amnistiado por la presidenta Mireya Moscoso (viuda de Arnulfo Arias) el último día de su mandato.
El canciller Maduro dijo en la OEA que a principios de mayo Posada Carriles declaró en un club privado en Miami que “hay que estar preparando el filo de los machetes para lograr cambios en Cuba”. Agregó que ha trabajado con la CIA por más de 30 años, y esas son las razones por las cuales EEUU lo quiere proteger. Insistió en su pedido de extradición, agregando que “ésta es una buena oportunidad para que el gobierno de los EEUU combata el terrorismo: que capture de manera inmediata a Luis Posada Carriles y lo entregue a la justicia venezolana. Exhortamos a la vez a la OEA a que vigile la conducta de EEUU al proteger a un terrorista conocido, convicto y confeso, que ha cometido tremendos crímenes contra nuestro país”.
Lo que está haciendo la justicia estadounidense es exactamente lo contrario. En vez de cumplir sus compromisos internacionales (en el caso, el Tratado de Extradición firmado entre EEUU y Venezuela en 1922), levanta una cortina de humo y le imputa a Posada Carriles delitos menores como el de indocumentado o mentiroso, obviando graves y verdaderos crímenes de terrorismo y homicidio. Actualmente se está llevando a cabo en Nueva Orleans una audiencia sobre la apelación pendiente en el caso de Posada Carriles, en el que se le acusa de fraude migratorio, al haber ingresado ilegalmente a Estados Unidos procedente de México, circunstancia en que fue encarcelado. El abogado José Pertierra, que lleva el caso de Posada Carriles en EEUU en representación de Venezuela, dice que se trata de un caso que un juez de primera instancia desestimó el año pasado y la Fiscalía apeló para poder tener un caso penal pendiente y utilizarlo como pretexto para denegar la solicitud de extradición formulada por Venezuela. Al juzgar a Posada Carriles por fraude migratorio el pasado 8 de mayo 2007, los tribunales estadounidenses lo colocan en una situación de indulto, señala el abogado. Si desestiman los cargos, Posada queda libre. Y si procede, igual queda libre, porque la principal pena de prisión que podría sufrir sería por un año y ya pasó un año y medio preso, declaró Pertierra a Telesur.
Queda en pie todo lo relativo al crimen de Barbados. El nombre de los cuatro asesinos se conoció apenas perpetrado el mismo. Los ejecutantes directos (los fotógrafos venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano, agente de la CIA), apresados a la mañana siguiente al crimen en Puerto España, capital de Trinidad Tobago, confesaron sus actividades y renovaron su confesión ante las autoridades judiciales de Caracas, donde fueron conducidos posteriormente. Revelaron asimismo los nombres de los organizadores del atentado: el archicriminal Orlando Bosch, un gusano cubano que realizó actividades contrarrevolucionarias en su país después de 1959 y se refugió luego en Miami, desde donde dirigió cientos de atentados con bombas en la isla, además de participar en el asesinato en Washington de Orlando Letelier, el ex canciller de Salvador Allende; y Luis Posada Carriles, también nacido en Cuba, antes integrante de la policía secreta de Batista y que apareció luego con su currículo de agente de la CIA, instructor en un campo de entrenamiento de contrarrevolucionarios, gestor de una serie de atentados (algunos en combinación con Bosch) y jerarca de la Dirección de Seguridad e Inteligencia Policial de Venezuela (Disip), como dijimos.
La historia completa de este atentado, uno de los mayores de la historia, se conoció gracias a la sagacidad y capacidad periodística de una profesional que honra a nuestro gremio, la venezolana Alicia Herrera Escalona, que tuvimos la suerte de conocer en La Habana en un seminario de periodistas latinoamericanos organizado por los colegas cubanos a fines de mayo 1982. Está contenida en un libro titulado “Pusimos la bomba, ¿y qué?” (ver recuadro). Aprovechando su previo conocimiento profesional de Freddy Lugo por comunes tareas periodísticas, lo fue a visitar muchas veces seguidas en el Cuartel San Carlos, donde estaba alojado con Orlando Bosch (y con todas las comodidades, hasta cobrando sueldo). Paso a paso, por relatos del mismo, fue reconstituyendo la cronología de los hechos. El complot se puso a punto entre los cuatro participantes el 5 de octubre de 1976 en una quinta de Caracas, donde funciona la Asociación Patriótica. Esa noche Freddy Lugo y Hernán Ricardo parten hacia Puerto España, capital de Trinidad-Tobago. Allí toman el vuelo CU-255 de Cubana de Aviación al día siguiente, que tarda 26 minutos en llegar a Barbados. En ese trayecto colocan la bomba en el baño del avión. Bajan en el aeropuerto Seawell de Barbados y en viaje al hotel se enteran de la caída del aparato a poco de despegar hacia Jamaica y La Habana. Comunican a Posada y a Bosch: misión cumplida. Por la noche huyen hacia Puerto España donde a las 8 de la mañana del 7 de octubre son detenidos y confiesan. Luego reiteran su confesión ante el Tribunal 1º de Primera Instancia en lo Penal de Venezuela.
“Pusimos la bomba, ¿y qué?”
Éste es el título del libro sobre el crimen de Barbados de la periodista venezolana Alicia Herrera, que revela la responsabilidad criminal del terrorista Luis Posada Carriles, hoy protegido por el gobierno de EEUU.
Publicado en La República el 8 de junio de 2008
Niko
Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
Amplio.
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