Niko Schvarz
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3 de febrero de 2009
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Bolivia:
Democracia participativa
Niko Schvarz
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La aprobación que el pueblo boliviano otorgó por cifras contundentes a la nueva Constitución Política del Estado (CPE), culminó –decíamos ayer- un extenso período que estuvo marcado por la activa y multitudinaria participación del pueblo en todas las instancias de decisión. Ejemplo vivo de democracia participativa en la más pura acepción del término.
Recordemos a vuelo de pájaro las principales etapas. Evo Morales es electo presidente en el primer turno el 18 de diciembre 2005 con 53,74% de los votos. En julio 2006 se elige la Asamblea Constituyente, que se esteriliza durante más de un año sin votar un solo artículo. Al final se logra la aprobación de un texto, desplazando la sede de Sucre (capital de Chuquisaca) a Oruro, en diciembre 2007, y con gran oposición de los sectores conservadores y oligárquicos. El 10 de agosto 2008 se realiza el referéndum revocatorio, en el cual el presidente es confirmado con 67,41% de los votos, también son confirmados los prefectos de la “media luna” (Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando) que inician una violenta campaña opositora y bajo el rótulo de “autonomía” propugnan en realidad la secesión de sus departamentos y su desvinculación del poder central. Sus acciones de fuerte tinte racista los llevan a agresiones a los indígenas y campesinos y a la ocupación con violencia y destrucción de oficinas del gobierno y voladura de oleoductos, culminadas con la masacre de campesinos en el departamento de Pando, en las vecindades de su capital Cobija, por lo cual está preso el ex prefecto Leopoldo Fernández sindicado como autor intelectual. El gobierno insistió en el diálogo con los prefectos opositores, que finalmente se concretó en Cochabamba, formándose mesas de trabajo que avanzaron en la formulación de acuerdos sobre el tema de las autonomías y el impuesto directo a los hidrocarburos. Pero llegado el momento de refrendarlos, los cuatro prefectos se negaron, en actitud empecinada y provocativa.
En esas condiciones, Evo Morales envió al Congreso el texto de los acuerdos a que se había arribado y debían ser incorporados al texto de la Constitución, instando al cuerpo legislativo a dictar la ley que convocara al referéndum para decidir su suerte. Simultáneamente se inició la movilización en sentido coincidente organizada por la Coordinadora Nacional para el Cambio (Conacam), la central obrera COB, varias instituciones gremiales y cooperativas, sectores de la cultura y otros que se fueron plegando a una gran marcha iniciada el 13 de octubre 2008 en Corocollo, Oruro, que recorrió a pie los 200 kilómetros hasta La Paz, acampó en la Plaza Murillo el 20 de agosto y mantuvo la vigilia sin moverse (con Evo Murillo entre ellos, que los acompañó en los últimos decenas de kilómetros) hasta que el Congreso votara la ley que habilitaba la realización del referéndum dirimitorio de la nueva Constitución para el 25 de enero 2009. Esta movilización multitudinaria fue la que venció la dura resistencia opositora. El vicepresidente Álvaro García Linera, que presidía el Congreso, le trajo el texto aprobado a Evo Morales a la Plaza, promulgándolo éste de inmediato a la vista del pueblo. En la misma sesión el Congreso acordó fijar la elección de presidente, vicepresidente y legisladores para el 6 de diciembre 2009, recortando año y medio los actuales mandatos. El presidente y vicepresidente podrán presentarse a la reelección.
Estos son los antecedentes de la ratificación mediante el voto popular, en la fecha ya histórica del 25 de enero 2009, de esta nueva Constitución para Bolivia, que sienta las bases de un estado plurinacional, participativo y comunitario, con justicia social, descentralizado y con autonomías, y dotado de la plena vigencia de la soberanía nacional. Con el agregado de que incluso las autoridades judiciales serán designadas por sufragio universal.
De esta suerte, la izquierda en el gobierno en muchos países de América Latina está generando aportes significativos a la extensión y profundización de la democracia, o sea, del pueblo tomando en manos propias el destino colectivo. Lo está haciendo con su movilización y con su voto. Ello es hoy imprescindible para sortear los enormes retos de esta época de crisis originada en Estados Unidos y que se extiende como una plaga por el mundo. Es probable que estos hechos sean evocados en la reunión que los presidentes Lula da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chávez y Fernando Lugo efectuarán el día 29 en Belem do Pará, Brasil, en el marco del Foro Social Mundial (FSM). Emir Sader opina que estos presidentes latinoamericanos están edificando, de distintas maneras, modelos alternativos al neoliberalismo y que “en América Latina se comenzó a construir, efectivamente, el ‘otro mundo posible’ por el que lucha el Foro Social Mundial”.
Publicado en La República el 29 de enero de 2009
La luna llena
La espléndida victoria obtenida por Evo Morales y su gobierno, el MAS, los movimientos sociales y el pueblo en el referéndum que decidió la entrada en vigencia de la nueva Constitución Política del Estado significa una refundación de Bolivia gracias a la voluntad soberana del pueblo, como dijo el presidente desde el Palacio Quemado a las 22:45 (hora uruguaya) a la multitud jubilosa reunida en la Plaza Murillo desplegando la tricolor y las wiphalas, y a todo el país.
Los resultados son contundentes. Cifras preliminares de distintas fuentes (porque el conteo de la Corte Nacional Electoral es lento) coinciden en que el SI triunfó por cifras superiores al 61% frente a un 36% y fracción del NO, en unos comicios que once organizaciones de observadores internacionales (entre ellos los uruguayos Raúl Lago y Wilfredo Penco) destacaron por su carácter democrático y total normalidad. Con el agregado de que la participación, superior al 90%, fue la mayor en la historia del país y una de las más elevadas del mundo. Un ejemplo de democracia en toda la extensión de la palabra, según dichos observadores.
El SI, preconizado por el gobierno, el MAS, los movimientos sociales agrupados en la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conacam), la central obrera boliviana COB, así como por universitarios, profesionales, artistas, triunfó en forma arrolladora en el departamento de La Paz (que alberga la capital y El Alto) por 74%, en Oruro por 68%, alcanzó el máximo en Potosí con 76% y también ganó en Cochabamba con 61%. En Chuquisaca hay empate técnico.
El NO ganó en los departamentos de la “media luna”: Santa Cruz (donde a pesar de la frenética campaña de Rubén Costas y Branko Marinkovich el SI orilló el 40%), en Beni y Tarija con 65%, y en Pando con 60%. Aquí fue donde se masacró a los campesinos, estando preso el ex alcalde Leopoldo Fernández.
Un conteo rápido indica que en la campaña los resultados favorecen al SI por 83 % a 16%, mientras en las capitales las cifras se equilibran con ligero predominio para el NO.
Otro resultado de extraordinaria importancia es que en el plebiscito simultáneo sobre la extensión máxima de tierra admitida en manos privadas, triunfó la opción de 5000 hectáreas, con 78,4%, frente a la de 10 mil hectáreas. Esta cifra fue pareja en todo el país, incluso en los departamentos y regiones en que triunfó el NO.
Como aconteció en anteriores instancias, el grupo de prefectos acaudillados por Rubén Costas declaró que no se sentían obligados por los resultados a nivel nacional, y que debían regir los de cada departamento. En una posición similar se había situado la ex prefecta de Chuquisaca, Savina Cuéllar. El presidente les respondió esa misma noche desde el Palacio Quemado, diciendo que “no hay una media luna, hay luna llena”, la unidad de todos los hijos de esa tierra, una misma Constitución y una misma ley para todos los bolivianos y bolivianas.
En ese mismo discurso resumió las principales conquistas plasmadas en la nueva Constitución que entra a regir. En primer lugar, se instituye un estado plurinacional, participativo y comunitario, con justicia social, en que se reconoce la plenitud de los derechos a los 36 pueblos indígenas y originarios que lo habitan y que han sido postergados por siglos, desde la época colonial. Todos ellos pasan a ser sujetos con la plenitud de los derechos, incluso el uso de sus lenguas y la práctica de sus costumbres. Aquí termina el estado colonial, el colonialismo interno y externo, proclamó Evo Morales, y se instaura la soberanía nacional plena. Los recursos naturales y los servicios básicos ya no podrán ser entregados a las transnacionales, y pasan a ser propiedad de todos los bolivianos, en lo que se refiere a recursos energéticos, agua, electricidad, teléfonos. Al mismo tiempo se constitucionalizan reivindicaciones fundamentales, tales como el Bono Dignidad para los ancianos y el bono Juanito Pinto para los escolares. A esto se habían opuesto insistentemente los prefectos de la “media luna”.
En relación al debatido tema de las autonomías, el texto que acaba de consagrarse contenía un centenar de modificaciones al proyecto original sancionado en Oruro, lo cual dio pie a que pudiera ser aprobado por el Congreso en la sesión del 21 de octubre pasado. Aún así, el presidente anunció que se integrará de inmediato un Consejo de Autonomías para toda Bolivia, a efectos de trabajar conjuntamente el poder central con todos los prefectos para la implementación efectiva de las diversas formas de autonomía (departamentales, regionales e indígenas).
Es interesante historiar el proceso de democracia participativa que culminó en los auspiciosos resultados del domingo 25 de enero 2009, una fecha para la historia. Lo haremos en próxima nota.
Publicado en La República el 27 de enero de 2009
Anterior del mismo autor
Niko
Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
Amplio.
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