Niko Schvarz Niko Schvarz
6 de septiembre de 2009

Unasur La posición uruguaya en Bariloche
Niko Schvarz
Tabaré Vázquez reiteró la
 tradicional posición de Uruguay

La posición sostenida por Uruguay desde el inicio de la Cumbre de UNASUR en Bariloche contribuyó a una de sus decisiones más relevantes: sentar una doctrina de defensa válida para toda América del Sur y reafirmar a ésta como zona de paz. Ningún gobierno apoyó las bases militares yankis en Colombia y se sostuvo con múltiples argumentos que ellas implican una amenaza a la paz en la región, así como a la soberanía e integridad territorial de nuestros países.

Tabaré Vázquez reiteró la tradicional posición de Uruguay favorable a la paz y a la solución pacífica de las controversias, que está en el espíritu de la nación. Sostuvo que “Sudamérica tiene que ser una tierra de paz y también una tierra de libertad, una tierra de soberanía de cada uno de sus integrantes, una tierra de democracia”. Y al mismo tiempo, que “Uruguay aboga -históricamente lo ha hecho desde hace 200 años y felizmente lo hemos cumplido a lo largo de la historia- para que en nuestro territorio no existan bases militares extranjeras, como tampoco deben existir en ninguno de los países constituyentes de nuestra querida América Latina”. Esta posición tajante contra las bases militares ya había sido expuesta en la entrevista con el presidente Álvaro Uribe a principios de agosto en Montevideo, y fue reiterada ante el enviado especial del gobierno de EEUU, el subsecretario adjunto para Asuntos Andinos y del Cono Sur, Christopher McMullen, en vísperas de la reunión de Bariloche. De paso sea dicho, en esta entrevista McMullen reconoció que “ya teníamos este acceso a las bases colombianas por muchos años” (Lula dijo en la reunión que existían desde 1952, con presencia militar estadounidense) y que las utilizan en la lucha contra las Farc, lo que muestra el involucramiento militar directo de EEUU en el conflicto interno colombiano.

Ésta es la ocasión de reiterar que el personal norteamericano estará dotado de total impunidad para su accionar en Colombia. Veíamos estos días en CNN la protesta de movimientos femeninos colombianos porque los “marines” yankis violaban y dejaban preñadas a mujeres colombianas y luego no se les podía aplicar la ley en Colombia y en los juicios en EEEUU, cuando se hacían, jamás eran considerados culpables.

A estos antecedentes, Tabaré Vázquez agregó un nuevo elemento: un mes atrás el gobierno uruguayo negó autorización para que un avión tanque británico cargara combustible en Uruguay para abastecer a aviones cazas británicos que operan en la base militar de las Islas Malvinas, que son argentinas. Esta mención de las islas Malvinas no estaba hecha al azar. En efecto, en el debate de Bariloche se subrayó que en la guerra de las Malvinas de 1982 EEUU violó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) al actuar desembozadamente a favor de una potencia extracontinental que agredía a una nación del hemisferio. Todo un ejemplo de la actitud de la potencia imperial en el cumplimiento de los tratados.

Ya en la entrevista con el enviado especial estadounidense el gobierno uruguayo anticipó su voluntad de que el tema de las bases pasara al Consejo Sudamericano de Defensa. Es lo que se resolvió y se consagra en el punto 5, que instruye a dicho organismo a analizar el Libro Blanco del Comando de Movilidad Aérea (AMC) de EEUU, uno de los elementos fundamentales de la discusión aportado por el presidente Chávez, realice una verificación de la situación en las fronteras e informe a los gobiernos para considerar los cursos de acción a seguir. Además, quedó abierta la posibilidad de discutir el conjunto de esta problemática en directo con el presidente Obama (como fue reclamado por varios presidentes) en una próxima instancia internacional, ya sea del G-20 o en la Asamblea General de la ONU este mes en Nueva York.

El tema de las bases militares se vinculó en el debate con la candente situación imperante en Honduras. Era lógico. La presidenta argentina informó al abrir la sesión que el presidente Zelaya había solicitado a los mandatarios sudamericanos la adopción de medidas similares a las de EEUU en materia de cancelación de visas y cuestiones comerciales respecto a los sectores golpistas de su país. En esta materia el presidente uruguayo anunció otra novedad: en vísperas de la cumbre, el gobierno retiró su reconocimiento a la embajadora concurrente de Honduras en Montevideo, Carmen Eleonora Ortez Williams por “no representar al gobierno legítimo de Honduras, encabezado por su Presidente Constitucional, don José Manuel Zelaya Rosales”. El gobierno se basa en su declaración del mismo 28 de junio, en el sentido de que no reconocerá ningún gobierno surgido de la ruptura democrática en Honduras, y en la decisión de la OEA del 4 de julio que determinó la suspensión de la participación del país en el organismo hemisférico.

Publicado en La República el 1º de setiembre de 2009


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Niko Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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