Niko Schvarz
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11 de septiembre de 2009
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Colombia
Jorge Noguera en el banquillo
Niko Schvarz
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Jorge Noguera, ex director del DAS colombiano (el máximo organismo de seguridad e inteligencia) y brazo derecho del presidente Uribe, ha sido llamado a juicio una vez más por los homicidios de sindicalistas, defensores de DDHH y dirigentes políticos y sociales de oposición que denunciaron el pacto entre las bandas asesinas de los paramilitares (al servicio de las cuales estaba el propio DAS) y las estructuras del gobierno y el propio ejército colombiano. Todo ello revela la descomposición ética del gobierno de Uribe y coloca en la picota a uno de sus principales personeros.
Este gobierno representa hoy una amenaza para América Latina, y en particular para sus vecinos geográficos, por la cesión de siete bases militares en su territorio a las fuerzas armadas de EEUU, lo que recibió unánime condena en la Cumbre de Bariloche. Al mismo tiempo el gobierno enfrenta intensas críticas internas por su rechazo sistemático al intercambio humanitario respecto a los retenidos por las Farc, puesto de relieve en reciente episodio.
Los elementos que se examinan en el presente juicio corroboran y en algunos aspectos complementan los expuestos por el ex directivo del DAS Rafael García en una declaración firmada y en un reportaje a TELESUR que sintetizamos en nuestras dos últimas notas. Cabe agregar que el ex jefe de Informática también dijo que el DAS montaba programas para el fraude electoral, y que él personalmente participó en esos fraudes en tres departamentos, hecho que cobra renovada actualidad por los propósitos re-reeleccionistas de Uribe, a los cuales el Congreso dio vía libre tras un operativo de corrupción, presión y chantaje y que serán sometidos a decisión plebiscitaria.
El Fiscal General Dr. Mario Iguarán acaba de reconocer la responsabilidad penal de Jorge Aurelio Noguera Cotes que deberá responder por los cargos de concierto para delinquir agravado en cuanto fomentó, promovió, financió y desarrolló actividades conjuntas con el paramilitarismo; de homicidio agravado en las personas de defensores de DDHH y sindicalistas (cuyos nombres se citan) en cuanto estas personas fueron asesinadas en razón de su labor de denuncia sobre la asociación del paramilitarismo con diversos sectores del Estado. Se le acusa asimismo de suministrar información de inteligencia al paramilitarismo, de destrucción, supresión y ocultamiento de documento público al borrar información en relación con paramilitares y narcotraficantes, de concusión y cohecho propio en la medida en que recibió y cobró porcentajes en relación con sumas de dinero remitidas al paramilitarismo. Noguera había comprometido con el Bloque Norte paramilitar una comisión del 5% al 10% de toda la contratación del DAS. Está probado, dice un escrito de abogados que presentaron la demanda, que desde el nivel central del DAS se montó una estructura criminal que contribuía al desarrollo paramilitar a título de “guerra contrainsurgente”, que en realidad era persecución a la población civil, y a la vez tendía a afirmar las estructuras del gobierno, como se evidenció en la firma del “Pacto del Ralito”. Este se suscribió el 23 de julio 2001 entre los jefes paramilitares Salvatore Mancuso, Diego Murillo Bejarano alias don Berna, Rodrigo Tovar Puppo alias Jorge 40, y 29 políticos gubernistas de la costa atlántica. Hoy día un lote apreciable de congresistas y ex congresistas, y también de gobernadores y alcaldes, están procesados por sus vínculos con los paramilitares. De ellos varios se encuentran detenidos, otros aceptaron su responsabilidad y se sometieron a sentencia anticipada y otros fueron condenados (y alguno huyó).
Colombia tiene la tasa de asesinatos de sindicalistas más alta del mundo. En buena medida es obra del DAS, que entregaba a los paramilitares listas de los dirigentes sindicales y de DDHH que fueron objeto de amenazas, desplazamientos, asesinatos y desapariciones forzadas. En el expediente de más de 50 mil fojas hay muchos nombres y referencias concretas al respecto, que fueron trágicamente confirmadas.
El prontuario de Noguera es frondoso. Lo nombró Uribe al iniciar su primera presidencia, y ejerció de setiembre 2002 a octubre 2005. Fue objeto de graves acusaciones, y Uribe lo sacó del país como cónsul en Milán. Debió retornar para responder a las acusaciones, detenido el 22 de febrero de 2007 y recuperó la libertad gracias a un habeas corpus. Por segunda vez fue capturado el 6 de julio 2007 y llamado a juicio el 1 de febrero 2008 por los cargos arriba apuntados, mientras se prosiguió la investigación por los homicidios. Mediante triquiñuelas y con ayuda oficial logró zafar, pero fue nuevamente detenido el 12 de diciembre 2008 y recluido desde esa fecha en la Penitenciaría Central La Picota en Bogotá. Ahora deberá rendir cuentas. Una joyita, como se ve.
Publicado en La República el 11 de setiembre de 2009
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Niko
Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
Amplio.
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