Niko Schvarz Niko Schvarz
21 de septiembre de 2009

EEUU salió de la base militar en Ecuador Good bye
a la base de Manta
Niko Schvarz
         Ilustración: Página12-090829
El viernes 18 los últimos soldados estadounidenses presentes en la base de Manta, sobre el Pacífico ecuatoriano, entregaron las instalaciones que ocuparon durante casi 10 años, las que pasaron de manera definitiva a la soberanía de Ecuador.
Ilustración: Página12-090829

El hecho reviste una extraordinaria importancia para toda América Latina y contrasta con la entrega por parte de Colombia de siete bases militares en su territorio (que en realidad son más) para el uso de fuerzas armadas norteamericanas, lo que ha sido condenado por los 11 restantes países sudamericanos en su reunión del día 15 precisamente en Quito, capital de Ecuador.

En su campaña electoral, el presidente Rafael Correa se comprometió a no renovar el convenio de cesión de la base de Manta, firmado en noviembre de 1999 por Jamil Mahuad, el mismo que dolarizó la economía (situación que persiste). Eran dos aspectos de la misma política. La nueva Constitución impulsada por Alianza País y aprobada por una mayoría contundente luego de un largo proceso de elaboración y discusión, prohibe a texto expreso la presencia de bases militares y de tropas extranjeras en el territorio nacional. En el caso de Manta, la promesa se cumplió incluso unos meses antes del fin de la vigencia del convenio, y es definitivo.

Es lo que destacó el canciller Fander Falconí, el mismo que tuvo destacada actuación en la reciente reunión de ministros de UNASUR que debatió sobre el tema de las bases norteamericanas en Colombia, al señalar en la ceremonia realizada en la propia base en la cual el país asumió el control del Puesto de Operaciones Avanzadas (FOL por su sigla en inglés): “Nunca más bases extranjeras en territorio ecuatoriano, nunca más una venta de la bandera”. Estigmatizó así la conducta entreguista de los gobernantes que cedieron la base: “No tuvieron escrúpulos en subordinar la soberanía de Ecuador. La salida del Puesto de Operaciones Avanzadas (FOL) es un triunfo de la soberanía nacional y de la paz”. Muy bien dicho, en momentos en que la conducta del gobierno de Colombia (con el cual Ecuador rompió relaciones desde que invadió su territorio en la localidad fronteriza de Sucumbíos el 1º de marzo de 2008) aleja las perspectivas de la paz que todos deseamos para la región. El ministro de Seguridad Miguel Carvajal, presente en el acto junto al de Defensa Javier Ponce, enfatizó que la decisión adoptada implica “la concreción de una política de gobierno que no quiere ni presencia ni instalaciones de fuerzas militares extranjeras de ningún tipo y bajo ningún concepto en territorio ecuatoriano”.

Las fuerzas democráticas y patrióticas de Ecuador venían luchando de tiempo atrás por sacar a las tropas yankis de Manta, protagonizando en ese sentido movilizaciones memorables y valerosas. Asimismo, la Fiscalía ecuatoriana está indagando una serie de abusos perpetrados por esas tropas a pretexto de la lucha contra las drogas, que era su objetivo oficial. Entre ellos, hundimiento de barcos, sobre todo pesqueros, y desaparición de personas (pescadores y otros) en su radio de acción. Además, existe la plena convicción que desde Manta y en combinación con personal militar yanki estacionado en bases de Colombia (como la de Tres Esquinas) se intervenía directamente en el conflicto interno colombiano. En particular, los aparatos dotados de sofisticados sistemas de inteligencia que operaron en la matanza en el campamento de Raúl Reyes salieron presumiblemente de Manta. Esto se acabó. El viernes 18 los últimos 15 uniformados norteamericanos firmaron un acta de entrega-recepción por el Puesto de Operaciones Avanzadas (FOL). Algunos de los equipos fueron llevados a los puestos de la isla de Curazao y de El Salvador, desde los cuales estos años se coordinaban operaciones con Manta. De esta forma se cubría una extensión de 6400 kilómetros sobre el Pacífico, de Perú a Centroamérica.

Desde que en julio 2008 el presidente Correa declaró que se cortaría la mano antes de firmar la renovación del acuerdo (o que lo haría cuando Ecuador fuese autorizado a montar una base en Miami), EEUU se dio a la tarea de reemplazar la base perdida, y halló la solución en la actitud genuflexa del gobierno de Uribe, que compensó con creces la pérdida sufrida por el Pentágono autorizando el uso por parte de militares norteamericanos ya no solo de 7 bases aéreas, navales y terrestres en su país, sino además de otras 5, como la de Tres Esquinas, desde las cuales están actuando desde hace tiempo efectivos militares norteamericanos y mercenarios contratados, además de personal británico e israelí (véase la nota de ayer “Toda Sudamérica contra las bases yankis en Colombia”).

En suma, cabe saludar la expulsión de los militares yankis de Manta por su contenido de soberanía e independencia, propio de la nueva América Latina.

Publicado en La República el 21 de setiembre de 2009


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Niko Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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