Khodr Semmou y su mujer entraron con su hijo Tarek a la sala de urgencia del
hospital. Eran las 3 de la madrugada del día 23 de Abril de 2007. Esperaron
horas sin que el niño fuese atendido. El tiempo de espera en la sala de
urgencia, en la cual ellos eran los únicos, fueron las minutos y las horas de la
más absoluta indolencia. Fueron las horas de la Incapacidad de conmoverse o
sentirse afectado de médicos y enfermeras por la preocupación de los padres y lo
que es mas condenable por el estado de salud del niño. Horas más tarde el niño
moría . Tarek tenía solo 20 meses de vida.
Norton
Contreras Robledo
El lunes por la noche el niño enfermó, sus padres al darse cuenta de que
tenía fiebre y que no se sentía bien, decidieron llevarlo al hospital. Iban
nerviosos y en su alma sentía la preocupación y el miedo que sienten los padres
cuando ven a sus hijos enfermos. En su pensamiento estaba la idea de llegar lo
más pronto al hospital, los minutos que duro el viaje le parecieron eterno. Por
eso que cuando llegaron al hospital se sintieron mas tranquilos, estaban en el
lugar en el cual su hijo recibiría la atención y los cuidados que en esos
momentos requería y necesitaba.
Cuando el niño llegó al hospital tenía 40 grados de temperatura. Una
enfermera le controlo el pulso, constato que todo no estaba bien. -Ellos
me dijeron de que el corazón latía más rápido de lo normal, pero que no era
nada serio, nada por lo cual preocuparse.- Le diría Khodr Semmou, horas más
tarde en una entrevista al periodista Lars Carlsson del diario Metro.
Después de haberle echo el control al niño les dijeron que pasaran a
sentarse a la sala de espera y esperasen a que los llamaran. Una vez sentados
miraron a su alrededor y vieron que había pocas personas -nos van a llamar
pronto- le dijo Khodr Semmou su mujer. Al cabo de un rato las demás personas
fueron atendidos, y quedaron solo ellos en la sala de espera. Sin embargo el
tiempo pasaba y el niño no era atendido. La mayoría de las enfermeras estaban
sentadas delante el ordenador... sentadas frente al conputador, en una actitud
de total indolencia. En ningún momento se preocuparon por el estado de salud del
pequeño, ni menos por el nerviosismo de los padres.
-Nosotros habíamos estado aquí antes, esa vez esperamos 7 horas, pero
entonces la sala de espera estaba llena de gente y como ahora estábamos nosotros
y no habían mas personas pensamos que nos iban atender pronto- Le dijo Khodr
Semmou a Lars Carlsson. Luego agregó:
-Estaba preocupado y nervioso así que salí un rato de la sala. Estaba
afuera cuando mi mujer me llamo al celular, regrese corriendo a la sala de
espera-.
La madre estaba sola con el niño, su marido hacía un instante había
salido para afuera. Sentía que el niño estaba ardiendo de fiebre, noto que el
niño estaba peor que cuando había llegados sintió preocupación y temor . Y al
mismo tiempo indignación por la total indiferencia e indolencia con que eran
tratados. Miró al niño y vio que estaba cada ves peor. Llamó a su marido
-Tarek está mucho peor- le digo a su marido. Cuando este llegó llamaron a
los médicos y enfermeras, quienes antes las voces de alarma de los padres
acudieron rápidamente . Llevaron al niño a una sala y después a cuidados
intensivos. Pero era demasiado tarde, el niño murió sin haber sido atendido a
tiempo. Cuando lo atendieron fue demasiado tarde y no pudieron salvarle la
vida.
Khodr Semmou y su mujer entraron con su hijo Tarek a la sala de
urgencia del hospital. Eran las 3 de la madrugada. En la sala de espera estaban
solo ellos. Sin enbargo fueron atendidos cuando escucharon las voces de alarma
de los padres del pequeño Tarek. Eran las 5 de la mañana. El niño murió a las 7
de la mañana.
Esto sucedió en Gotenburgo en el hospital de niño más grande de Suecía.
El hospital de niños y jóvenes Reina Silvia ( Drottning Silvia barn- och
ungdomssjukhuset i Göteborg.).
1 de mayo de 2007