Agustín Díaz Pacheco - rodelu.net
19 de junio de 2005
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Contra el tedio
Agustín Díaz Pacheco
Con la llegada del verano (puede suponer una estación doblemente agobiante –física y psicológicamente-, y hasta contradictoria; un universo esporádico y con segura amenaza de retorno donde, a pesar del calor, casi todo parece temporalmente congelado), se abre la posibilidad de emprender incursiones, de trasladarse a otros ámbitos y geografías, incluso semirrecluirse para afrontar reflexiones, apartándose del poco o nada soportable tedio. Se trata, ni más ni menos, que atrever viajes cuyos guías radican en el cerebro, los ojos y los dedos, acompañado de un bolígrafo para subrayar bien, que es algo así como coescribir, mejor dicho, aliarse en cómplice trazo referencial con algunos escritores.

Comenzar una decisión, es decir, pensar en iniciarla, o sea, hacer que se traduzca a la realidad, no tiene porqué consistir en evadirse. Las consecuencias de la “gran evasión” a la que parece invitar el verano, es más que manifiesta. Así que tomar algún que otro libro no viene nunca mal, muy al contrario, puede y debe resultar imprescindible. Vitalmente reconstituyente; como unas vitaminas para el alma.

Queda el lector, el de poesía, cuento, novela o ensayo, sin olvidar el importante apartado definido por la biografía, historia, economía, psicología, y la sociología. De lo que se trata, evidentemente, es de iniciar una suerte -a veces heterodoxa- de viajes inmóviles que pueden y deben ir destinados a la “La montaña mágica”, de Thomas Mann, “Informe para una Academia y otros cuentos” (qué aleccionador Innforme), de Franz Kafka, pasando por lo impresionantes cuentos de Antón Chéjov, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges o Raymond Carver (espléndidos sus cuentos, sobre todos los reunidos en “Tres rosas amarillas”), sin omitir “Bárnabo de las montañas” o “El desierto de los tártaros”, de Dino Buzzati, y sin olvidar “Sostiene Pereira”, de Antonio Tabucchi, o “La reina de América”, de unos de los valores de la narrativa uruguaya, Jorge Majfud, o los siempre importantes textos que reúnen ironía, complicidad y magnífico quehacer literario de Eduardo Galeano o nuestro siempre grato por imaginativo y valiente Mario Benedetti. Lo importante consiste en no disiparse en este largo bostezo que aspira a confinarnos el verano cuando lo soportamos con equívocos criterios dictados por el consumo y el ocio concebidos para la mansa, unánime y gregaria masa. Pienso que la importancia del sujeto no ha de consistir en la individualidad egocéntrica e insolidaria, sino apostar decididamente por una autonomía que, sin desvincularse de lo individual y lo plural, intente un adecuado equilibrio entre las balanzas del Yo y el Nosotros. Aquí, la reflexión crítica, para emprender la más minuciosa tarea de analizar la vasta complejidad en la que residimos o corremos el riesgo de vegetar, y el intento reafirmador opuesto a la expropiación tanto del Yo como del Nosotros, orientado como Norte del individuo que rechaza igual al individualismo como a la masa. En tal sentido, la lectura, siempre desde una perspectiva crítica y emancipatoria, también debe jugar un papel esencial, cultural y no meramente recreativa.

El verano no debe enajenar el inicio de reflexiones y hacernos semisucumbir en el tedio. Podríamos convenir que a partir del verano y a través de viajes inmóviles agilizar tenazmente los recursos que nos sitúen fuera de la superficialidad, el pensamiento único y el pensamiento simple.

Agustín Díaz Pacheco
www.canariasdigital.org
Director Coordinador de  la Sección de Cultura
lykos87@yahoo.es

 
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