Agustín Díaz Pacheco Agustín Díaz Pacheco - rodelu.net
26 de abril de 2006

Zarra: viejo, bueno y grande

Agustín Díaz Pacheco
Transcurría el 2 de julio del año 1950, cuando un centro delantero llamado Telmo Zarraonaindia Montoya, popularmente conocido por Zarra, batía en el Estadio Maracaná (Brasil) al guardameta inglés Williams en un memorable partido que ha significado un hito en la historia deportiva de la selección española de fútbol.

He tenido la oportunidad de leer que su primer apellido –Zarraonaindia- viene a significar en castellano: viejo, bueno y grande. Es decir, la veteranía deportiva, el buen quehacer futbolístico y su personal bonhomía, y el enorme coraje de un hombre nacido en Asua (Bizcaia, Euskadi) el 20 de enero de 1921. Su primer apellido ejemplifica el ímpetu de un magnífico jugador de fútbol.

El fútbol mereció la atención del gran poeta León Felipe: GRITOS. Grita el energúmeno y grita el náufrago, / grita el demagogo y grita Job, / grita el simio y grita el santo. / Se alteran la bestia y el hombre./ Se altera el hombre…¡el hombre! y el hombre se altera por el ruido de la calle / y… ¡por el silencio de los Dioses! El fútbol, hoy en día, se manifiesta por ser un deporte de masas, en ocasiones del todo alienante, cifrado en sus astronómicos fichajes, el desmedido culto a la personalidad, el enorme agravio comparativo respecto a distintos buenos profesionales que merecen otra consideración y económica justicia, el fútbol, se repite la gente, puede poner en tela de juicio a presuntos mercenarios cuyo efímero triunfo humilla sin llegar a convencer.

¿Es que acaso la muerte llega a disuadir una mínima conciencia crítica? ¿Telmo Zarraonandia se destacaba por su enorme brío, exponente de la llamada furia española, y junto a su característico ímpetu, caballerosidad y nobleza, que no cotizan en Bolsa, desafortunadamente, y no porque ambas lo desmerezcan.

Quien marcó 334 goles en 353 partidos, también fue poéticamente alabado con ocasión del España-Chile, celebrado en Río de Janeiro, por Pedro de Miranda, quien en algunos de sus versos decía: Zarra se come el balón como una cereza parda. / Verdes de verde botella, / sobre la hierba mojada / saben de locas carreras / y briosas escapadas. / Botas de cordones blancos / y tacos color guitarra / en el ansía de balón quien / detener los pensara. / De pronto, cae el balón; / lo coge y busca de un salto / la portería contraria / encendiendo el graderío en una queja angustiada.

Telmo Zarranaoindia se marchó camino de la eterna portería donde el guardameta sopesa el alma. Queda la foto: arrojado a la izquierda el guardameta Williams, y boquiabierto por su expectación, Zarra, quien contempla cómo el balón va a besar las mallas. A su espalda, enorme el público que parece palpitar en las gradas.

La nobleza del viejo, bueno y grande, al igual que muchos años después le sucediera a Zaballa (exjugador del C.D.Tenerife), queda así subrayada: guardameta del Málaga en el suelo, portería despejada, y tiro afuera para evitar el gol.


Agustín Díaz Pacheco

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Director Coordinador de la Sección de Cultura
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