Agustín Díaz Pacheco - rodelu.net |
2 de agosto de 2006
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Lentas listas de espera
Agustín
Díaz Pacheco
En
nuestro país, de ciegos voluntarios y premeditados sordos, en el cual existe una Constitución que atreve absurdamente en definir al Estado español como “…social y democrático de Derecho”, existe un mal endémico, extremadamente crónico, que no es otro, en la parcela público sanitaria, que el de largas y lentas listas de espera. A los `ciudadanos´, aquejados de alguna dolencia que requiere un tratamiento severo o una intervención quirúrgica, son tratados desdeñosamente. Este mismo Estado social y democrático de Derecho conculca en la práctica muchos de sus preceptos constitucionales.
Las largas y lentas listas de espera ponen de manifiesto que el sistema sanitario del Estado español deja mucho que desear, y que en comparación con otros países podría motivar risa. Así, por ejemplo, en Suecia –un dato verídico- un paciente aquejado del Síndrome de Brugada (un extraño síndrome descubierto por dos hermanos cardiólogos catalanes que desarrollan su abnegada labor en el Hospital Valle de Hebrón, en Barcelona) que ocasiona disfunciones arrítmicas y otros problemas cardíacos), le fue implantado con éxito un desfibrilador a escasos días de haber consultado los médicos suecos a sus colegas españoles, catalanes, los eficientes y destacados hermanos Brugada.
Ese hermoso y ejemplar detalle dice mucho de una medicina pública preocupada por sus ciudadanos. Evidentemente, comparar el sistema sanitario oficial sueco con el `cuasitercermundismo´español es como hacerlo con un cohete dotado de carga de propulsión a base de pólvora con un sofisticado misil tierra-aire. Bastante es lo que le queda no a los médicos, sino a muchos impresentables políticos españoles, entre los cuales medran quienes sólo buscan enriquecerse súbitamente y muesstran la mayor indiferencia cuando no un implícito desprecio por los ciudadanos, es decir, hacia los `súbditos´, los mismos que cada cuatro año guardan cola para depositar una carta a los Reyes mágicos.
Si en Canarias la indiferencia de los políticos viene en forma de `trillizos´ (CC, PSC-PSOE y PP; referido a sus cúpulas dirigentes, no a sus bases ni votantes), en el Estado español está cróicamente constituida la endogámica presencia de `mellizos´ (PSOE y PP; el bipartidismo imperfecto por partida doble), lo cual no quiere decir que en ambos partidos existan excelentes políticos. En cuanto a Canarias, la deficitaria participación electoral –bajo nivel de participación y alto grado de promesas, o sea, de seductoras y cínicas mentiras- manifiesta que existe una grave crisis en cuanto a la relación entre políticos y `súbditos´.
Sería aquí donde la conciencia ciudadana, ante el más que vulnerado Estado social y democrático de Derecho…, debería ponerse en marcha y exigir la paulatina desaparición de las desesperantes listas de espera, y exigir la redefinición del típico y pésimo sistema sanitario público oficial español.
Agustín
Díaz Pacheco
otsobakarti@gmail.com
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