Alejandro E. Pencheff - rodelu.net
3 de setiembre de 2005
 
La Pietá de Michelangelo

Stabat
Mater

Alejandro
E. Pencheff

Ver La Pietá y conmoverse es una sola cosa. El dolor de una madre (María) con su hijo (Cristo) muerto, en brazos, va más allá de la belleza de las formas del mármol esculpido por Micheángelo a sus 24 años, y va más allá de la fe religiosa.

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© Foto Mahalakshmi Karlsson

Trasciende el tiempo y se transforma en el símbolo de todas las madres que sufrieron la desaparición y la muerte de sus hijos. En especial las Madres de Plaza de Mayo. Esas Marías que lucharon por encontrar a sus seres queridos, que al igual que Cristo sufrieron el escarnio, la represión y la muerte a manos del imperio de turno. Con la complicidad de una derecha y de una iglesia que prefirieron callar y de parte de alguna izquierda oportunista y temerosa.

La genialidad y sensibilidad de Michelángelo -como tantos otros jóvenes de todas las épocas- asumió su compromiso frente al dolor y la injusticia, y dejó para la eternidad su mensaje de amor y piedad para todas las madres que supieron de sus hijos presos, asesinados y desaparecidos.

Michelángelo quiso que sintiéramos y compartiéramos ese dolor más allá del tiempo.
Los asesinados y desaparecidos en todo el mundo por querer una sociedad más justa, son los crucificados de nuestra época. Esa es la trascendencia y la vigencia de La Pietá.

PENCHEFF