Heroídes
Artigas Mariño
periodista, historiador e investigador
Mirando
el pasado
y proyectando
hacia
el futuro
Alejandro
Pencheff
Fotos del autor de la nota |
 |
Transcripción
de Teresa Velazco
Con Heroídes compartimos
utopías en la adolescencia cuando nuestra militancia política,
y los primeros pasos en el periodismo en el liceo de Colonia. Conversamos
la mañana del sábado 23 de febrero ppdo. Heroídes
es uno de los tantos hombres que han dedicado gran parte de su vida al
periodismo y la investigación, alternados con la docencia como profesor
de historia.
Uno de los ejes de tu actividad
durante años ha sido el periodismo, la creación de revistas
y libros...
-Este tipo de revista, de publicaciones,
yo la inicié en 1968, duró tres años; la primera se
llamó Colonia gráfica y por suerte logré coleccionarla.
Las tengo todas encuadernadas. Luego, cuando viene la dictadura, se terminó.
Después en 1976 cuando vuelvo de Buenos Aires pedí a Pío
Santiago, en la imprenta El Ideal, hacer otra publicación en el
mismo estilo, cosas históricas, para defenderme económicamente.
Primero hubo un rechazo, una negativa de hacer nada por cuestiones políticas.
Pero después, me volvió a llamar y resolvió hacerlo.
Previa censura a fondo. Los primeros números salieron con notas
bastante infantiles, sobre temas de Colonia, los perros que habían
venido caminado desde Montevideo, la nueva sede de bomberos, etc., una
cosa muy liviana. Más adelante, se fue asentando, encarando otros
temas un poco más críticos.
Aunque parezca mentira en esa época,
por lo que estaban pasando, teníamos mucho apoyo, sobre todo en
el sector de profesionales universitarios y los temas que tratábamos
a la gente le interesaba frente al resto de una prensa que había,
totalmente servil, mediocre. Caminó muy bien. Y esa revista logró
subsistir durante 10 años.
Cómo se llamaba esa
revista?
-Estampas coloniales. Después
hubo un poco de cansancio. Cuando vino el 85 la apertura democrática,
yo la dejé de lado, no se sacó más. Surgieron otras
posibilidades, otros diarios, fundamos El Sol, un diario bastante
combativo que la gente lo seguía mucho e
hice otro tipo de actividades.
Pero
hay una continuidad tuya con el periodismo... si mal no recuerdo,
los orígenes tuyos en el periodismo arrancan en el liceo.
-Sí, siempre hubo. En el
liceo en el periódico El Faro allá por el el 55- 56
- 57. Eso marca mis orígenes con el periodismo. Y en el 96
con mi señora, Estela Ibarra, quisimos volver a sacar la revista
para no andar dependiendo, porque siempre había problemas para cobrar,
en fin. Y siempre hay una cuestión política detrás.
El director era colorado, no teníamos grandes diferencias pero en
el momento de definir determinadas cosas siempre se volcaba a favor del
gobierno de Sanguinetti. Entonces resolvimos editar con nuestro esfuerzo
y sacrificio y ahí salió. Le cambiamos un poco el nombre,
se llama Estampas Colonienses, pero más o menos es lo mismo
Y cuál es el contenido
de Estampas colonienses?
-Bueno, más que nada son
temas históricos. Tratamos de no hacerlos muy duros, también
de ponerles notas de actualidad para que no tengan olor a naftalina, que
no sea sólo el pasado. Miramos el pasado reconociendo el presente
y proyectando hacia el futuro. Y bueno, nos lleva trabajo de investigación;
la Biblioteca Nacional, el Archivo Nacional de la Nación, anticuarios,
etc. Ya que todo lo que se publica está documentado 100 %
Ahí no hay que fulano comentó…
que tal cosa... no, no, lo que sale está todo documentado a tal
punto que nos lleva a estudiar a veces escritos y manuscritos originales,
del siglo XVII, XVIII, Artigas, San Martín, Rivadavia, etc.
He visto también que
hay gente joven en la revista, gente de 20 y tantos años
-Como yo no quiero ser redactor
de punta a punta, se ha arrimado gente como Sebastián Rivero, y
hay otro grupo que junta investigación histórica. Después
está Alejandro Germán que también tiene mucho material;
Luis Carro; a veces colabora Daniel Zerpa, sobre todo en temas de aviación
con muchos datos históricos sobre la aviación en la zona.
Y cómo se distribuye
la revista?
-Es un trabajo completamente artesanal,
personal; un poco está como aquel famoso que había en Buenos
Aires, un hombre que era medio pintor, medio periodista, recopilador y
hacía leyes sobre todo. Recopilaba, armaba pequeños libritos
y salía a venderlos por las calles de Baires con el famoso grito
”yo lo hago, yo lo vendo” y acá prácticamente lo mismo, nadie
grita nada pero… Hay una cartera de clientes, todo Colonia, y lo tengo
que hacer yo. Lo que se publica tiene una instancia intemporal, la revista
la podés leer ahora o dentro de 10 años y prácticamente
no cambia nada. La vigencia se mantiene, no es como un diario o un semanario.
Ha habido algún reconocimiento
a la revista o hacia tu persona como periodista?
-Sí. De la Comedia Municipal,
de la Intendencia, de la Asociación Guías de Turismo. A ellos
les sirve muchísimo. Yo diría que el 95 % del material que
ellos recurren para informarse es de la revista, más otras cosas.
Yo he dado conferencias, charlas, cursos. Estudié como profesor
de historia y me hice historiador en la práctica. Dí clases
en el liceo, por cuestiones políticas me echaron, después
nunca más vine ni quise volver.
Si fuera a definir mi profesión
diría que soy periodista e historiador, investigador… cosas que
se complementan entre sí.
Y
has hecho publicaciones también...
-Sí, varios libros. El último
es La aventura del Real de San Carlos, que coincidió con
los 240 años de fundación de ese paraje y de ahí se
toma esta historia que salió bastante bien, no solamente por el
material, la documentación, las fotos antiguas; de todo lo que pasó
ahí se puso algo. El muelle, la corrida de toros, la industria.
Los personajes, el deporte, vivienda, en fin, medios de transporte, culturales,
todo, todo lo que ha pasado está ahí en ese libro.
Lo hicimos en la editorial Banda
Oriental de Montevideo que tienen muy buen gusto, mucha calidad en la parte
de impresión, por que acá en Colonia no se puede hacer.
Después tengo otros: Colonia,
su historia y su gente, Colonia del Sacramento memorias de una ciudad,
Ayer
y hoy de Colonia, son como 4 ó 5, pequeños libritos…
Pienso, algún día,
si se me dan las posibilidades, de reunirlos y hacer un libro grande. El
hecho de que los haga relativamente chicos está motivado por dos
razones: primero el costo, para que la gente pueda comprarlo, esos libros
tuvieron una venta masiva, grande a nivel de turismo. Y después
el tamaño. Al turista en general no le gusta andar con cosas pesadas,
este libro teniendo 60 páginas es fácil de llevarlo. Es hacer
un poco de la historia algo ameno y popular, ya que la historia tiene fama
de ser aburrida para algunos.
Está hecho con esa intención.
Lo que pasa es que acá hay algunos colegas que han hecho algunas
transcripciones directas de documentación antigua, en español
antiguo o portugués y la gente no lo entiende. A veces eso lleva
a una especie de rechazo, hay que tratar de hacerlo muy ameno, popular,
no muy extenso y que la gente lo entienda.
Hay algún hecho importante
que te haya dado alguna satisfacción, de alguno de tus libros o
artículos?
-Estoy convencido que he contribuído
a aclarar muchos temas históricos, la vida de algunos personajes,
que es lo que hicieron; investigar, reinvindicar por ejemplo el Escudo
de la Ciudad de Colonia que lo habían hecho el dr. Rafael Fosalba,
sra. Sabat Ercasty y estaba como perdido, sumergido. Lo rescatamos, lo
publicamos y después tanto las autoridades de turismo como del municipio,
lo promovieron y lo usan, son pequeñas satisfacciones y sobre todo
aportan a los maestros, la escuela, el turismo; son cosas documentadas
que le sirven a todo el mundo
Estás preparando algo
en especial ahora, algún libro?
-No. Además colaboro con
notas. Con un semanario ecologista que ahora no sale más, con Vamos
de Juan Lacaze, con el Eco de Carmelo y también hago fotos. Un tema
que estoy trabajando hace tiempo en la recuperación de fotos antiguas
que me interesa mucho, hago reproducciones, trato de rescatarlas. Por ejemplo
una esquina, le saco una foto ahora y busco como era hace 50 años
como eran las plazas, como eran las playas y en eso tengo bastante material
y a la gente le gusta, impacta porque es una forma de comparar.
Me acuerdo que allá
por lo años 50 alguna vez fuímos juntos al barrio Sur a visitar
gente de avanzada edad, que tenía un montón de cosas
para contar.
-Sí, después hablé
con quién lamentablemente ha fallecido, gente que nos ensenó
mucho. Pablo Acevedo, Enrique Marelli, Benjamín Rossi, Agustín
Malnero, que pese a la edad tenían una gran frescura mental de cosas
que le habían pasado, por ese mecanismo de está científicamente
comprobado que el ser humano recuerda con más precisión datos,
acontencimientos más lejanos en el tiempo que de pronto cosas que
pasaron ayer. Entonces esta gente nos aportó muchísismo de
personas y anécdotas. Salir juntos a recorrer, señalar una
puerta y decir "acá mataron a fulano", esto y aquello…
En ese sentido aprendimos mucho
y ahora sucede que no hay tanta gente ni tan vieja ni que tenga buena memoria.
O sea que los testimonios vivientes han ido desapareciendo.
El último al que recurrimos
muy a menudo era Gualberto Casanello, fallecido hace unos meses atrás,
que también nos daba muchos datos, pero ya te digo los cuatro primeros
que nombré eran los que más aportaron.
El museo Municipal, ha jugado
algún papel desde el punto de vista de la investigación histórica?
-Bautista Rebuffo estaba en el montón
entre los primeros iniciadores del museo. El Dr Carlos Bernstein, el prof
Pastore, el ex director del liceo -un francés que fué a pelear
en la primera guerra mundial y volvió- Augusto Teicer, el dr. Rafael
Fosalba, Roque Prandi y también Bautista. Bautista fué más
que nada el que inició un trabajo de estudios en entomología.
Después siguió con los fósiles y varios animales prehistóricos
y la taxidermia de aves. En ese sentido el trabajo de él fué
de primera magnitud. Pero volviendo al tema de la pregunta si hay documentación,
sí, y se ha usado muchísimo
Yo incluso integro la comisión
administradora, pero funciona poco, porque Bautista está muy enfermo,
es un cargo honorario y ha pasado un montón de gente.
Heroídes (a
la izquierda) junto a amigos de Colonia:
Carlos Prandi (al medio)
y Sebastián Rivero
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Como historiador cómo
ves el momento actual de Colonia?
-Eeconómico y social, muy
mal. En la época contemporánea, yo no vivía pero me
cuentan los más veteranos de la época del 30 de la depresión,
que se pasó bastante mal. Fíjate, que en 1931, Riachuelo
era más importante que Colonia; las canteras de piedra, la arena,
como que fué el eje de todas las cosas importantes. Aquí
lo único que había eran el cuartel y los funcionarios públicos,
ni una industria, nada. Pasó. Después se empezó a
recuperar, con Ferrando y con Sudamtex como que se cerraba una y se abría
otra. Se cerró Ferrando donde trabajaban casi mil personas. |
En los '40 Argentina dejó de
comprar la arena y la piedra. En el 46 y en el 51, otra vez ahí
se cerraron todos los puertos. Son crisis similares y focales que afectó
la industria de la arena y la piedra en Conchillas, Punta Francesa, Martín
Chico, Boca de Rosario, Riachuelo. Acá se cerró Ferrando
pero apareció Sudamtex. Entre la construcción y la puesta
en marcha de la fábrica, le dio trabajo a mucha gente. Vino gente
que en la campaña ganaba 25 pesos por mes y acá pasó
a ganar 2500 pesos. Transformó la vida de la gente y compró
conciencias. Les dió trabajo, les dió seguro de salud, vivienda,
préstamos personales, sistemas de vacaciones, muchos aprendieron
oficios pero a cambio de no permitir sindicatos, de no tener ningún
trato, ni vinculación, ni pensar de otra forma, era la época
de la guerra fría. Pero ahora, la crisis está muy generalizada,
en las actividades laborales, el comercio, la industria, lo poco que hay,
todo viene para menos. Y el turismo en los últimos años es
impresionante que eso dio lugar a la aparición y construcción
de un montón de hoteles, restaurantes, casas de comida y ahora vino
un proceso a la inversa de cierre y falta de rentabilidad
Así que Colonia está
en una crisis similar a la que ha estado en otras épocas.
-Ahora los factores son por un lado
la situación de Argentina que impide la venida del turismo, y por
otro lado a nivel local el cierre de Sudamtex. Son dos factores que inciden
para que Colonia entre en una etapa bastante crítica. Hay recesión
total. Cuesta mucho vivir en Colonia, está muy difícil a
raíz de todo ese boom turístico que yo te contaba, los precios
son más caros que en Punta del Este, que Montevideo. Los sevicios,
los alquileres, todo es más caro, las comidas... Ahora en estos
momentos están empezando a bajar los precios, porque se les acaba
el negocio y eso trae como contrapartida la rebaja del salario. Hay gente
que está cobrando cifras ridículas.
Y no será que Colonia
se ajusta ahora a la realidad, que haya vivido muy por encima de lo que
realmente era?
Vino gente a Colonia a instalarse
creyendo que esto era una mina de oro… sumado a todos lo proyectos que
no se han cumplido y creo no se cumplirán, empezando por el puente
Colonia-Buenos Aires, siguiendo por el puerto de yates, hoteles 5 estrellas,
campos de golf, un montón de cosas, que las han tenido engañada
a la gente y ahora no la engañan más. Todo eso contribuyó
a inflarla e incrementar los alquileres en dólares, se dolarizó
la economía, pedían por cualquier casita un disparate y ahora
vuelve a la medida, teniendo que bajar. Viste las principales avenidas
con cantidad de comercios cerrados o el clásico cartel de se vende
o alquila. Es una tristeza impresionante. Después está lo
otro, que el otro día hablamos con el cura, el padre Pedro, él
decía sabiamente como nos ponen en el camino espejismos e ilusiones
con todo el escapismo que hay con la fiesta de la boga, de la uva, del
caballo, fiesta de la cerveza, de la primavera, fiesta de Colonia. Me parece
que se les está yendo la mano con el tema de las fiestas.
Y el carnaval de este año?
-Muy pobre. Y hay dos fallas grandes:
el tema de los baños públicos y el de la iluminación.
Colonia es una ciudad obscura, horrible. No se puede creer. La ciudad vieja
por ejemplo es un lugar visitado por miles de personas, siempre vienen
excursiones de todos lados, ni hablar de cuando vienen los porteños
y acá no hay baños, y hasta algunos se han avivado y cobran
por entrar al baño y la gente lo paga. |