La
Nación de Argentina - 10 de diciembre
de 2004
| A
108 años de su muerte
Alfred
Nobel,
el creador
de un arma
de doble
filo
Paula
Sebastián
Especial
para La Nación on line
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Cuenta la
leyenda que unos cinco años antes de morir leyó en un diario
su propia necrológica en la que lo calificaban de "ser maléfico"
y de "autodidacta que lleva a los hombres a su destrucción". Para
desactivar el odio que muchos de sus contemporáneos le tenían
por haber inventado la dinamita, Alfred Nobel decidió legar parte
de su fortuna para crear una fundación que premiara anualmente a
aquellas personas que hayan realizado el mayor aporte a la humanidad. Así
surgieron los premios Nobel, que hoy se están entregando nuevamente
en Estocolmo.
El 21 de octubre de 1833 nacía
en esa ciudad sueca el tercer hijo de un inventor e ingeniero cuya empresa
constructora de edificios y puentes estaba en quiebra. Por esa razón,
cuando Alfred tenía apenas unos cuatro años, su padre debió
partir hacia Rusia y Finlandia para intentar hacer negocios. Su madre abrió
un almacén que los ayudaría a pasar el mal momento económico.
En 1842, toda la familia se estableció en San Petersburgo, ciudad
en la que el padre de Alfred había instalado con éxito un
taller mecánico que proveía a la armada rusa. Un año
más tarde, nacía el cuarto hijo de la pareja, que tendría
bastante que ver con las causas del invento de la dinamita.
Los cinco idiomas -sueco, ruso, alemán,
francés e inglés- que Alfred hablaba y escribía a
los 17 años son una buena prueba de la amplia educación que
sus padres le otorgaron a través de tutores privados. Para estudiar
ingeniería química, el joven viajó a París
y se desempeñó en un laboratorio donde tuvo la oportunidad
de conocer al italiano Ascanio Sobrero, el creador de la nitroglicerina,
un líquido altamente explosivo y peligroso para manipular. Alfred
se interesó por el uso de ese material como herramienta para la
construcción. Así fue como, luego de sus estudios, comenzó
a trabajar junto a su padre en el desarrollo de esa sustancia. Primero,
en Rusia y después en Suecia. Los experimentos terminaron con la
vida de varias personas, entre ellas, la del hijo menor de los Nobel.
La culpa que Alfred sentía
por lo sucedido lo impulsó a seguir trabajando para encontrar una
manera segura de manipular la nitroglicerina. Así fue como en 1866
descubrió que mezclando ese líquido con un material absorbente
se transforma en una pasta moldeable mucho más segura ya que sólo
explota cuando se utiliza un detonador. Así fue como, con algunos
retoques más, nació la dinamita.
Ese invento engrosó los bolsillos
de Nobel, que se la pasaba viajando por 20 países recorriendo las
90 fábricas de su pertenencia. Víctor Hugo lo llamó
"el vagabundo más rico del mundo" porque a pesar de ser millonario
no tenía un hogar propio.
"Un anciano muy rico y culto, que
vive en París, desea encontrar señora de edad madura, versada
en idiomas, como secretaria y que se ocupe del funcionamiento de la casa".
A través de ese aviso publicado en un diario francés cuando
tenía 43 años, Alfred conoció a la austríaca
Berthe Kinsky, quien trabajaría con él por poco tiempo porque
luego volvería a su país de origen para casarse. Esta mujer,
que intercambiaría cartas durante mucho tiempo con Nobel, despertó
el espíritu pacifista de su ex empleador.
La opinión pública
lo llamaba "mercader de la muerte" y ese epíteto le dolía
mucho a Alfred. El era conciente de que había creado una herramienta
que servía en partes iguales para construir y, sin quererlo, para
destruir. La dinamita, uno de los 355 inventos que patentó, permitió
la explotación de minas y la construcción de túneles,
carreteras, canales, puertos y presas. Pero también sirvió
para aumentar el poder destructivo de las armas.
Para cambiar su imagen ante la sociedad,
Alfred escribió un testamento en el que destinaba la mayor parte
de su fortuna a la creación de una fundación que otorgara
premios anuales entre aquellos que durante el año anterior hubieran
realizado el mayor beneficio a la humanidad en el campo de la física,
la química, la medicina, la fisiología, la literatura y la
paz. A los pocos meses de redactar su legado, Nobel falleció el
10 de diciembre de 1896 en San Remo, Italia.
Cuatro años tardaron sus seguidores
en lograr consenso para que se llevara a cabo la voluntad del inventor.
En 1901 se otorgaron por primera vez los Premios Nobel, que consisten en
la entrega de una medalla, un diploma y una suma en efectivo.
El inventor sueco no pudo aplaudir
a su querida ex secretaria cuando en 1905 recibió el galardón
por fomentar la paz. Tampoco pudo hacer ensayos con el elemento químico
número 102 que lleva su nombre: nobelio.
Alfred Nobel experimentó con
muchos elementos en su vida, pero nunca con el más importante, el
reconocimiento de sus pares por su labor. Quizás por eso, decidió
premiar a los demás.
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